En la localidad de Fenglin, en el este de Taiwán, una competición tan peculiar como popular está atrayendo a visitantes de toda la isla: las carreras de caracoles.

Lejos de la velocidad habitual del deporte, aquí la emoción se mide en minutos. Niños y adultos rodean una mesa circular mientras animan a una docena de caracoles que avanzan lentamente desde el centro hasta el borde. El primero en alcanzar la meta (una circunferencia de apenas 33 centímetros) se convierte en el ganador.

El gran protagonista de esta edición ha sido Guage, apodado “Hermano Caracol”, que logró cruzar la mesa en tres minutos y tres segundos. Su dueña, Tanya Lin, lo ha criado desde 2024, cuando ya había conseguido la victoria en una edición anterior. Como premio, recibió hojas de batata orgánica y otros productos agrícolas locales.

El gran protagonista de esta edición ha sido Guage, apodado “Hermano Caracol”, que logró cruzar la mesa en tres minutos y tres segundos (La Vanguardia).

El ambiente es festivo y familiar. Los participantes animan a sus caracoles con entusiasmo, intentando guiarlos con la voz mientras estos avanzan lentamente. Algunos incluso los crían durante meses para mejorar su rendimiento.

El evento también refleja la identidad de Fenglin como ciudad “lenta”, integrada en la red internacional Cittaslow, que promueve un estilo de vida más pausado y sostenible. En un contexto de despoblación y envejecimiento, los residentes ven en estas iniciativas una forma de atraer a nuevos habitantes y visitantes.

Durante dos días, decenas de vecinos y turistas han asistido a las seis carreras organizadas, en una cita que demuestra que, en Fenglin, la diversión no siempre depende de la velocidad.

La Vanguardia.

GML