Una voz en off, en la sala de barricas a oscuras, invita a imaginar el gol de Jorge Burruchaga, con asistencia de Diego Maradona, a los 39 minutos de la final contra Alemania. Un juego sensorial que remite a los aromas y al sabor de la victoria en la final del Mundial de México 1982, el inolvidable 3-2 frente a Alemania. "¿Te imaginás levantando la copa como un campeón, pero esta vez colmada de un rico tinto argentino?”, proponen en el lanzamiento de su experiencia inmersiva en una exclusiva bodega mendocina.
Ricardo Giusti es uno de los 69 argentinos que saben cuánto pesa la Copa del Mundo. Y también quien por estas horas asume la representación del vino de los "Campeones del 86", un proyecto del grupo liderado por Carlos Salvador Bilardo que los mantiene unidos, con el objetivo de generar ingresos extra para los integrantes de aquel plantel que consiguió la segunda estrella con la Selección Argentina. “Esto es de todo el equipo, de los masajistas, del cuerpo técnico, de las familias de los que ya no están”, asegura el Gringo, pieza clave de aquel equipo que se metió en la historia del fútbol luego de la gesta en el estadio Azteca hace ya 40 años.
Ricardo Giusti, un campeón del mundo que brinda por la Scaloneta con su el vino de los campeones del 86. Foto: Gentileza
Giusti, de 69 años, vive en Rosario y cada tanto va a la cancha a ver a Newell’s Old Boys, el equipo en el que debutó en Primera antes de brillar durante una década con la camiseta de Independiente -también pasó por Argentinos Juniors y Unión de Santa Fe-. Elogia a Lionel Messi y confiesa que le encantaría compartir un asado con él y con parte del seleccionado que disputará la Copa del Mundo 2026, para transmitirles sus experiencias.
Y, claro, habla de la chance de defender el título, esa que también tuvo él y muchos de sus compañeros en Italia 1990. “Ojalá que estos chicos no repitan lo que vivimos nosotros y puedan ser dos veces campeones”, dice Giusti, después del sabor agridulce de haber llegado en forma consecutiva a una final, pero sin poder ganarla. Y aconseja: “Tienen que ir como si nunca hubieran ganado”.
La formación de la final de México 1986. Jorge Burruchaga, Jorge Valdano, Ricardo Giusti, Julio Olarticoechea, Héctor Enrique, Sergio Batista, José Luis Brown, Oscar Ruggeri, José Luis Cuciuffo, Nery Pumpido y Diego Maradona. Foto: AFP
—¿Cómo ves a la Selección?
—Soy muy optimista. Hicieron unas Eliminatorias extraordinarias y vemos que están comprometidos con este Mundial de Estados Unidos. Basta ver a (Leo) Messi jugando en Inter Miami: quiere seguir en su nivel y llegar al Mundial en óptimas condiciones para ganar.
—¿Sos de los que opinan que el equipo necesita un líder para ganar?
—Es muy importante el liderazgo de Messi. Nosotros lo tuvimos con Diego (Maradona). Porque si vos ves que el líder se mata entrenando y jugando, lo vas a seguir. Sin dudas, el líder de este equipo está en óptimas condiciones, a pesar de su edad, y eso motiva al resto.
—¿Qué opinás de Scaloni como DT?
—Transmite mucha serenidad y tranquilidad. Es un ejemplo en todo sentido: supo mantener la calma en momentos en los que le decían que no servía y también se mantuvo sereno durante la gloria, cuando ganó el Mundial. Siempre dio un mensaje positivo, de humildad, y apoyó a sus jugadores. Es un buen ejemplo para la gente y, sobre todo, para los chicos que siguen el fútbol.
—¿Después de jugar dos Mundiales, cómo vivís los partidos de la Selección como espectador?
—Me pongo muy nervioso, lo sufro. Estuve en el Maracaná en la final de Brasil 2014 y no se pudo. La final de Qatar la vi solo por televisión porque me molesta cualquier comentario. Es muy distinto de estar en la cancha, donde te olvidás de los nervios porque solo pensás en ganar.
—¿Cuáles de los consejos que les dio Bilardo siguen siendo fundamentales para ganar un Mundial?
—Hay que seguir involucrado con la camiseta; lo que ganaste ya pasó. No hay otra que ganar el próximo y demostrar amor por la camiseta. La historia te dice que se puede ganar con un equipo que en su mayoría jugaba en Argentina o con futbolistas que están en el exterior, rodeados de otra clase de jugadores. Ojo, soy muy proargentino y defensor del nivel que hay acá, aunque también está buena la experiencia de jugar afuera.
—¿Cuánto pesó la unión del grupo?
—Viajamos un mes antes de que comenzara el Mundial. Bilardo quería que estuviéramos juntos y que entrenáramos con el esfuerzo que requerían la altura, el calor y el smog que había en México. Los primeros días fueron difíciles, se nos secaba la garganta, pero fuimos mejorando. Y terminamos siendo el equipo mejor preparado en lo físico.
Bilardo junto a Ruggeri, Giusti, Batista y Burruchaga, campeones del mundo de México 1986.
—¿Lo visitan a Carlos Bilardo?
—Sí, vamos un par de veces al año con (Oscar) Ruggeri, Burru (Jorge Burruchaga), el Checho Batista, el Negro Enrique y (Oscar) Garré. La última vez fue en noviembre. Charlamos, le hicimos bromas y le dijimos que nos contagió su locura. Carlos nos marcó para toda la vida. Incorporamos sus hábitos y sus enseñanzas. Por ejemplo, llegar diez minutos antes a una reunión, porque nos hizo entender que tu tiempo vale tanto como el mío. También aprendimos lo que es ser solidarios y querer a la camiseta. Nunca ponerse una camiseta que no sea la de tu país.
El origen del vino de los campeones
Ricardo Giusti, un campeón del mundo que brinda por la Scaloneta con su el vino de los campeones del 86. Foto: Gentileza
“Fue Carlos quien nos enseñó que había que estar unidos y ayudar a quien lo necesita, y por eso pensamos en tener un emprendimiento conjunto que sirviera para todo el equipo”, explica Giusti. El inicio del proyecto del vino de los Héroes surgió en una charla entre el Cabezón Ruggeri y su amigo Jorge del Valle, gerente comercial para Latinoamérica de la bodega Mendoza Vineyards, que forma parte de Origin Wines Group y es propietaria de Finca La Anita.
Lo hablaron en grupo y todos estuvieron de acuerdo. “Hay un perfil comercial, pero es para ayudar a todos los que lo necesiten, o a sus herederos: la familia del masajista Galíndez, la familia del utilero Tito Benros”. Son 22 los integrantes del seleccionado y sus familiares que participan del proyecto enológico que se elabora con uvas de las de Agrelo, Luján de Cuyo.
En el caso de los jugadores que ya no están, los dividendos de las ganancias van para sus viudas e hijos. Excepto en el caso del capitán, Diego Maradona, porque los herederos cedieron la imagen del 10 que aparece en la etiqueta y también las ganancias del vino para repartir entre el equipo.
Giusti asegura que lo que se gana se destina principalmente a quienes más necesitan ese dinero dentro del grupo. Es parte de las enseñanzas que les inculcó Bilardo. Y pide que la gente compre los vinos y los tome: “No es para que se los guarden, sino para que los disfruten”.
Ricardo Giusti, un campeón del mundo que brinda por la Scaloneta con su el vino de los campeones del 86. Foto: Gentileza
“Ofrecemos una experiencia inmersiva con diferentes elementos sensoriales en la sala de barricas de la bodega, donde el visitante podrá catar a ciegas los vinos de Los Campeones, al tiempo que sonidos, texturas y aromas estimulan los sentidos”, explicó Paula Suárez, encargada de Turismo de la empresa.
Esta misma cata fue presentada en Miami ante clientes e importadores de la marca. “La idea es seguir trabajando con eventos en Estados Unidos mientras dure el Mundial de fútbol”, explicó Richard Bonvin, CEO de Mendoza Vineyards y Finca La Anita.
En Miami, donde la marca se fortaleció en los últimos años, también creció el fanatismo por el fútbol. Desde el año pasado, los vinos están presentes en grandes cadenas estadounidenses como Bottle King, Costco, Publix y Broward Meat and Fish, con decenas de tiendas.
En la botella del blend de tintas La Final ($20.000) aparece la foto de la Selección en el estadio Azteca, en el momento en que cantaron el Himno, el 29 de junio de 1986. En Héroes , el vino 100% Malbec ($15.000), aparecen las míticas manos de Diego Maradona levantando la Copa del Mundo.
Ricardo Giusti, un campeón del mundo que brinda por la Scaloneta con su el vino de los campeones del 86. Foto: Gentileza
“Hicimos estos vinos con y para el equipo. Bilardo nos dijo siempre que debíamos ayudarnos entre todos. Él nos enseñó que un equipo es solidaridad y respeto, y seguimos creyendo toda la vida en esos valores”, cerró Giusti.
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