El 22 de marzo pasado cumplió 50 años y decidió festejarlo en Buenos Aires. Poco se supo por entonces de Reese Whiterspoon hasta que ella lo contó a través de sus redes sociales: “Cumplo 50 hoy… simplemente pensé en mostrarles algunos momentos destacados. Hay que reír todos los días que se pueda”, escribía, mientras las imágenes reflejaban sus paseos por la Plaza de Mayo, una cena en el restaurante Roux en Recoleta junto a su tercer esposo, el financista alemán Oliver Haarmann, o la visita al Malba para admirar las obras de Berni, Frida Kahlo o Torres García. “Sí, era Reese Whiterspoon” reveló el propio Museo para los que se sorprendieron. Y agradecieron su visita.
A esta altura Whiterspoon puede exhibir una amplia trayectoria artística, que incluye un Oscar en 2006 por “Walk the line” (aquí difundida como “Pasión y locura”), la película donde Joaquin Phoenix recrea la vida de Johnny Cash. Pero aquella trayectoria se sintetiza en el carisma o cierta imagen angelical de Whiterspoon, desplegada principalmente en las comedias. Podría decirse que le fue bien así. En realidad, muy bien: su fortuna supera los 400 millones de dólares y se ubica entre las diez más acaudaladas celebrities (cantantes, actrices, influencers o presentadoras). Es una lista que lideran nombres como Oprah WInfrey, Rihana, Kim Kardashian y Taylor Swift, todas por arriba de los mil millones, según Forbes. En esas listas que suelen difundir la publicación, Whiterspoon también aparece en el sitio 82 entre “las mujeres más acaudaladas que se hicieron a sí mismas”.
En la revista, al describir la venta de su productora Hello Sunshine, también explicaron que “el resto de su fortuna está ligada a sus ganancias de su carrera de 30 años como actriz y productora de éxito. Witherspoon es una de las estrellas más rentables de Hollywood y puede cobrar un sueldo altísimo”.
Pero la fortuna de Reese Whiterspoon no se construyó a partir del cachet de sus actuaciones –de por sí es alto, puede cobrar hasta 2 millones de dólares por episodio en una serie- sino de una visión y originalidad para los negocios. Por diez episodios en “The Morning show” se llevó US$ 20 millones.
La misma visión la llevó a formar Hello Sunshine una compañía audiovisual donde el eje no son tanto las producciones, sino su ya famoso club de lectura que tiene como lema “colocar a la mujer en el centro de la historia”. La compañía produce podcasts, documentales, publicidades y plataformas online sobre estilos de vida.
El club de lectura es el fuerte y alcanza a 60 millones de miembros.
Whiterspoon fundó Hello Sunshine hace una década y la vendió cinco años más tarde, cuando se valuaba en 900 millones de dólares. Ella tenía el 18% de las acciones, recibió 120 millones de dólares luego del pago de impuestos y mantiene su condición de ejecutiva.
Pero Whiterspoon había aparecido antes como productora, en coincidencia con el comienzo de su trayectoria artística. Su primera compañía Pacific Standard adaptaba libros al cine: Salvaje, que protagonizó la misma Whiterspoon, o Perdida, que dirigió David Finche, estuvieron entre sus obras más conocidas. También hizo la primera parte de Big Little Lies, serie que protagonizó junto a su amiga y compañera de negocios Nicole Kidman.
"Comencé esta empresa para cambiar la forma en que se ve a todas las mujeres en los medios", resaltó ella.
Whiterspoon nació en Nueva Orleans, su carrera artística comenzó a Nashville, Tennessee, la meca de los músicos. En algún momento pensó estudiar Literatura Inglesa en la Universidad de Stanford, pero optó por la actuación y una de sus primeras directoras fue Diane Keaton en “Un verano en Louisiana”.
Su popularidad se disparó con “Legalmente rubia”. Es la historia de una chica que, para recuperar a su ex pareja y ser considerada seriamente por sus amigas, estudia en la escuela de leyes de Harvard. Adaptada de novela de Amanda Brown, la protagonista Elle Woods pasa de ser una ingenua socialité a estudiante de derecho. Años antes del MeToo, la comedia dirigida por Robert Luketic abordó la mala conducta sexual en el lugar de trabajo y las dinámicas de poder.
Y como afirmaba Elle Woods, su personaje en Legalmente Rubia, para Whiterspoon “la primera regla de la vida es que te tengas a ti misma en alta estima”.
Luego de ganar el Oscar, se había consolidado como productora.
Con Hello Sunshine y su club de lectura, ambas convertidas en máquinas de facturar, produjo la segunda temporada de Big Little Lies, en la que se incorporó Meryl Streep, y otras series. Llevó los éxitos comprobados de su club de lectura a las producciones audiovisuales, varias de ellas se pueden ver en Prime Video.
También se dio el gusto de convertirse en escritora. En octubre pasado, en colaboración con un conocido autor de thrillers, Harlan Cobe, lanzaron “Gone before Goodbye”, sobre una cirujana que se convierte en fugitiva. A la semana siguiente, el libro ya ocupaba el primer puesto en la lista de venta en Nueva York. Witherspoon explicó que el personaje de Maggie se inspiró en gran medida en su propia familia: su padre era médico y su madre enfermera, y ambos sirvieron en el ejército cuando ella era niña. Durante años, confesó, soñó con ser cirujana. "Esta película es una verdadera carta de amor a mis padres", afirmó.
¿Cuál es fue la clave de Whiterspoon para acertar en los negocios? Según ella, una combinación de intuición y método: “Observo la cultura. Observo TikTok como lo haría un científico. Quiero ver dónde está la pelota en mi negocio” le dijo a The New York Times. Y no la dejará caer: según la página especializada IMDB, ella tiene hasta diecisiete proyectos en desarrollo.
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