La pobreza infantil en Europa, sobre todo en los países del Mediterráneo, parece un problema enquistado, sin solución, al que no afecta ni una tasa de desempleo en niveles históricamente bajos. Ni siquiera mejora la situación con un crecimiento económico sostenido desde hace un lustro, como en España, que creciendo más del doble que el resto de la Eurozona tiene casi un tercio de su infancia en hogares en riesgo de pobreza o exclusión social.
Los únicos países que mantienen tasas menores, como los Países Bajos, Eslovenia o Dinamarca, lo consiguen con transferencias directas a las familias con niños. No son políticas que sirvan para fomentar la natalidad, como se diseñaron hace décadas. Porque por ejemplo en los Países Bajos, donde esas transferencias directas son más generosas, la tasa de natalidad está en el 1,4%, su nivel histórico más reducido.
Eurostat, la oficina de estadísticas de la Comisión Europea, publica cada año su índice AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social de los hogares. Son personas “gravemente desfavorecidas material y socialmente o que viven en un hogar con una intensidad de trabajo muy baja o en el que nadie trabaja. La tasa general mide “la población total que está en riesgo de pobreza o exclusión social”.
Los datos, actualizados esta semana, muestran el enquistamiento de esas tasas. El 22,1% de los europeos que vive en hogares con niños dependientes está en riesgo de pobreza o exclusión social. Es el 19,8% entre los que viven en hogares sin niños dependientes. Pero esa tasa, media de los 27 países de la Unión Europea, tiene unas diferencias enormes cuando se baja al detalle de cada país. Y se podría decir que, salvo excepciones, tiene también un perfil geográfico, pues las mayores tasas no apuntan exactamente a los países más pobres, sino a los que tienen políticas públicas que hacen transferencias menores o ninguna transferencia a los hogares con niños.
Personas comen después de recibir comida donada por la iglesia griega en el centro de Atenas, Grecia. Foto AFP
La tasa de pobreza o exclusión social de quienes viven en España en hogares con niños dependientes se eleva al 29,9% de la población. España, con una renta per cápita que prácticamente doble a la de Bulgaria, tiene casi un punto más de población en riesgo de pobreza o exclusión social. Cerca de España aparecen sus vecinas mediterráneas, como Italia (25,5%), Francia (23,8%) o Grecia (28,5%). En la parte alta de la tabla aparece también Luxemburgo. El país más rico del bloque tiene en situación de pobreza o exclusión social al 22,9% de las personas que viven en hogares con niños. Es más del doble que en Eslovenia (10,4%), un país tres veces más pobre.
Entre los demás países ricos del bloque, el 20,6% de los hogares alemanes e irlandeses con niños vive en situación de riesgo de pobreza o exclusión social, así como el 16,7% de los belgas o el 19,4% de los suecos. Los mejores datos, además de en Eslovenia (10,4%) y Países Bajos (11,7%) aparecen en Chipre (12,2%) y Dinamarca (12,2%).
Tener niños aumenta las posibilidades de vivir en un hogar en riesgo de pobreza o exclusión social, pero hay excepciones. Si a nivel europeo esa tasa es del 22,1% en hogares con niños y del 19,8% en hogares sin niños, en España la diferencia es de más de ocho puntos. Mientras el 29,9% de las personas que viven en España en hogares con niños lo hacen en situación de riesgo de pobreza o exclusión social, para los que no tienen niños esa tasa es del 21,5%. Esas diferencias se ven también en países como Italia o Francia, pero no sucede lo mismo por toda Europa.
En los países bálticos la tasa de pobreza o exclusión social de quienes viven en hogares sin niños dobla a la de quienes viven en hogares con niños. Esto se debe a un potente sistema de transferencias directas a las familias con niños para evitar que estos crezcan en situación de pobreza o exclusión social.
La evolución de estos datos durante la última década es positiva, pero muy lenta y son pocos los países que mejoran rápidamente. Si ahora está en riesgo de pobreza o exclusión social el 22,1% de las familias que viven en hogares con niños, hace 10 años era el 25,3%. Y en países como Alemania, con prácticamente pleno empleo desde años antes de la pandemia, sube, del 17,1% de hace una década al 20,6% actual.
PB
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