Dos años y medio después de cerrar el acuerdo político que le permitió a Javier Milei ser presidente, Patricia Bullrich expuso como nunca antes durante la última semana las diferencias que existen dentro del Gobierno.

Lo hizo en una entrevista televisiva y el disparador fue el complejo frente judicial de Manuel Adorni, a quien le pidió adelantar la presentación de su declaración jurada. Quienes conocen a Bullrich, aseguran que ese apenas fue un argumento para encender una mecha que es menos larga de lo que parece.

Sumando el caso Adorni, hay, por lo menos, siete reclamos que Bullrich le ha hecho a Javier y Karina Milei en los últimos meses. La recepción que tiene a esas quejas es nula, e incluso el jefe de Estado se le ha plantado en medio de la última reunión de gabinete y le pidió, a los gritos, que no lo interrumpiera.

La tensión con la senadora es total dentro del mileísmo y si bien existe una promesa de bajar el nivel de conflicto nadie asegura que pueda cumplirse. Menos en la víspera de un año electoral, en el que Bullrich quiere jugar un rol importante que incluso trasciende las aspiraciones a una jefatura de Gobierno porteña que no la seduce.

1. Más peso en la toma de decisiones

Cuando se la consulta por quién resuelve la estrategia política dentro del Gobierno, Bullrich suele reconocer que hoy no tiene entrada. Su salida de Seguridad hacia el Senado le quitó ese peso interno, si bien la empoderó a nivel legislativo. No le alcanza.

Tiene una ventaja ese escenario. Sin rango de ministra, Bullrich no es eyectable. En el Senado tiene una banca asegurada hasta 2031 y muchos legisladores, en ambas cámaras, le responden.

2. Alarma por el "bolsillo" de la gente

Otro motivo de enojo de Bullrich, dicen en su entorno, es que el Gobierno "vende una idea de que todo está bien". Ella cree, y por ahora no lo dice, que "la gente está complicada" y que "el bolsillo" va a terminar definiendo las chances electorales de Milei.

En la intimidad, la situación le recuerda a los últimos años del gobierno de Mauricio Macri, del que fue parte como ministra y en el que hizo varios planteos que no fueron escuchados.

Patricia Bullrich se mostró en la Ciudad con Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei en territorio porteño.

3. Harta de las formas de Milei

A Bullrich, probablemente la política con mayor recorrido desde el regreso de la democracia, le molesta que el Gobierno trate como "gusanos" al 95% de los periodistas y como "kelpers" a todos los dirigentes que no comparten el discurso oficial. Así lo ha expresado en conversaciones con su mesa chica.

La semana pasada, en la comisión de Libertad de Expresión del Senado hubo una charla sobre el cierre de la sala de prensa de Casa Rosada. No fue casual que ella pasara "un minuto" a saludar a los periodistas presentes. "No tiene nada que ver con Patricia, es un tema que a ella le rompe las pelotas", dicen cerca suyo de los ataques constantes de Milei a la prensa.

4. El armado electoral para 2027

Sabido es, desde hace meses, que Bullrich quiere influir en el armado de alianzas y listas para el año que viene. También está corrida de ese escenario, que por ahora no tiene novedades, más allá del proyecto para eliminar las PASO enviado al Congreso.

La senadora cree que el Gobierno quiere dejar a los gobernadores y a otros espacios sin una herramienta central y que ni siquiera se ha sentado a discutir posibles acuerdos en provincias dialoguistas.

5. Votos propios e imagen positiva

En 2023, Bullrich sacó 24% en las elecciones generales y fue tercera, detrás de Massa y Milei. Ella está convencida de que gran parte de esos votos del PRO/Juntos por el Cambio, le pertenecen más allá de haberse aliado con La Libertad Avanza.

Cerca suyo deslizan que quizás no están todos los votos, pero sí los suficientes que se necesitan para volver a ganar en 2027. Más un nutrido grupo de diputados y senadores que le responden y un nivel de imagen positiva superior al del propio presidente.

Su vínculo con Adorni, resentido.

6. Su relación con Santiago Caputo

Muchos desde el mileísmo interpretaron su aparición televisiva del miércoles, con críticas a Adorni, como un movimiento orquestado por Santiago Caputo en la interna con Karina Milei.

En el bullrichismo aseguran que no es así y que Patricia tiene el mismo vínculo y diálogo con el asesor que con la hermana presidencial. Incluso ha tenido charlas recientes en la que le dijo a Caputo que le hablara de frente y que no contara después todo lo que habían conversado de forma privada. No obstante, lo respeta y tienen coincidencias en lo político.

7. Adorni: pax negociada, por poco tiempo

Después de exteriorizar la interna y pedir que Manuel Adorni adelante la presentación de su declaración jurada, Bullrich tiene previsto tomarse un tiempo y desactivar ese reclamo.

El plazo que le da al jefe de Gabinete es mayo. Si Adorni no cumple con la promesa de informar antes su DDJJ, ella saldrá de nuevo a escena a dar un "toque" y activarlo de nuevo.