Italia 1990: la crisis del campeón a un mes del Mundial que preocupaba hasta a Maradona

    • La Selección de Bilardo acumulaba nueve partidos sin ganar y atravesaba la peor sequía goleadora de su historia.
    • Diego fue duro tras el empate con Suiza y admitió que jugando así sería “difícil repetir el título”.

    Nueve partidos sin ganar, once meses y apenas dos goles en los últimos nueve encuentros internacionales. Así llegaba el campeón del mundo a la defensa del título. Faltaban apenas 31 días para el comienzo de Italia 90 y el seleccionado argentino no encontraba el rumbo. Después de igualar 1-1 con Suiza en Berna, la autocrítica fue el común denominador entre los jugadores y el cuerpo técnico comandado por Carlos Salvador Bilardo.

    El último triunfo de Argentina había sido en la fase de grupos de la Copa América disputada en Brasil. El 8 de julio de 1989 derrotó 1-0 a Uruguay en el clásico rioplatense, con un gol de Claudio Paul Caniggia a los 24 minutos del segundo tiempo. Después cerró esa fase con un 0-0 frente a Bolivia. En la ronda final perdió 2-0 con Brasil y Uruguay, y empató 0-0 con Paraguay. El año lo terminó el 21 de diciembre, en Cagliari, con un empate sin goles ante Italia.

    El panorama no cambió en el año mundialista, que comenzó con una derrota 2-0 frente a México el 17 de enero en Los Ángeles. Dos meses más tarde llegó otra caída sin marcar goles: 1-0 ante Escocia en Glasgow, el 28 de marzo. En mayo, finalmente, llegaron los goles en dos empates 1-1. El 3 de mayo, ante Austria en Viena, Jorge Burruchaga cortó la sequía a los 30 minutos del primer tiempo. Fueron 836 minutos oficiales sin goles para la Selección, la peor racha de su historia.

    En ese período de once meses, además, la Selección disputó amistosos frente a combinados de liga y clubes, también con actuaciones pobres. El 10 de enero cayó 2-0 frente al Mónaco en Montecarlo y el 14 empató 0-0 como visitante ante un combinado de Guatemala. El único triunfo en ese lapso fue el 1-0 ante Linfield, de Irlanda del Norte, en Belfast, con un gol de Néstor Lorenzo.

    Tras los empates 1-1 frente a Austria, en Viena, y Suiza, en Berna, Carlos Bilardo hizo una autocrítica cauta: “Comprobamos que hay errores que debemos ajustar. Pienso que en la concentración de Trigoria los podemos corregir”.

    En la misma línea se expresó Jorge Burruchaga, autor del gol que le dio el título mundial a Argentina cuatro años antes: “Llegó el momento de corregir los errores que venimos cometiendo. Este plantel está dispuesto a superarlos. Nos sorprendieron muchas veces con el offside y eso era algo que habíamos hablado bastante. Además, nos faltó tranquilidad”.

    En cambio, fiel a su estilo, Diego Maradona fue mucho más contundente: “Argentina debe mejorar mucho, porque jugando de esta manera va a ser difícil que podamos repetir el título en Italia. Nos falta encontrar la contundencia para resolver el partido. Haciendo una comparación con el boxeo, esa contundencia que tenía Monzón para definir una pelea”.

    Igualmente, para el capitán argentino hubo una mejoría en el segundo tiempo ante Suiza: “Mejoramos respecto de lo que hicimos en el primero y a mí se me dio la posibilidad de jugar con mayor tranquilidad para meter pelotazos”.

    Retro Mundial: la cuenta regresiva

    Leé acá todas las notas de la serie "60 relatos (des)conocidos de la Selección Argentina", pequeñas grandes historias que vivió el equipo nacional en la recta final de otras grandes citas.
       

    Abel Balbo tenía 23 años, ya había debutado en Newell’s, había pasado por River y jugaba en Udinese de Italia. Apenas sumaba ocho partidos en la Selección y todavía buscaba adaptarse a lo que pretendía Bilardo, pero ese día convirtió el primero de sus diez goles con la Albiceleste.

    Tras el empate, Balbo decía sobre su tanto: “Fue una buena jugada de Diego y le pegué con fuerza. Realmente tuve un poco de suerte porque el arquero no la pudo desviar”. Y sobre su rendimiento explicaba: “A medida que pasan los partidos me voy adaptando mejor a lo que pretende Bilardo, pero es indudable que no resulta fácil ningún encuentro, aun con Suiza, porque ellos nos conocen hasta en los más mínimos detalles. Saben cómo jugamos y pueden neutralizarnos mejor”.

    Desde Berna, el plantel argentino viajó a Zúrich y desde allí a Roma para concentrarse en Trigoria. La racha sin triunfos recién se cortó el martes 22 de mayo en Tel Aviv, tras el 2-1 frente a Israel. Pero después llegó otro empate: 1-1 con Valencia, en España. A casi un mes del inicio del torneo, muy pocos creían que aquel equipo pudiera volver a alcanzar una final mundialista.