Un estudio genético sobre golden retrievers analizó el ADN de más de 1.300 perros y detectó genes ligados a emociones también presentes en humanos. El trabajo abre una nueva forma de mirar el comportamiento canino.
El trabajo comparó los resultados con estudios en humanos para ver si existen coincidencias en genes vinculados a emociones a través de cuestionarios completados por los dueños de los animales.
A través de estos documentos, se detectaron conductas concretas: una fuerte reacción ante desconocidos, miedo a ruidos, capacidad de aprendizaje y respuesta frente a otros perros, entre otros.
Un estudio genético en golden retrievers detecta genes ligados a emociones también en humanos
El estudio genético en golden retrievers fue realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge. Para ello, se analizó a más de mil golden retrievers para tratar de entender por qué algunos son más nerviosos, sensibles o fáciles de adiestrar que otros.
Gracias a esto, se identificaron variantes asociadas a rasgos específicos como nivel de energía, facilidad para el entrenamiento, miedo y agresividad hacia otros animales, entre otras cosas.
Luego, esos datos se compararon con investigaciones genéticas en humanos y los investigadores detectaron una coincidencia: varios de los genes detectados en perros también están vinculados a rasgos emocionales en personas.
Un estudio genético en golden retrievers detecta genes ligados a emociones también en humanos. Foto: Xinhua/Martín Zabala
Entre ellos aparece el gen PTPN1, asociado en perros a comportamientos agresivos hacia otros perros. En humanos, ese mismo gen se relaciona con inteligencia y con ciertos cuadros depresivos.
Otro caso es el gen ROMO1, vinculado en golden retrievers con la capacidad de aprendizaje. En estudios humanos, aparece asociado a funciones cognitivas y sensibilidad emocional.
El trabajo también encontró variantes relacionadas con el miedo. En humanos, esas mismas regiones genéticas se asocian con respuestas más intensas ante situaciones de estrés o incomodidad.
Por qué los golden retrievers fueron elegidos para el estudio
Los investigadores trabajaron con golden retrievers porque disponían de una base amplia de datos genéticos y de comportamiento sobre esa raza.
Al analizar animales con características genéticas más cercanas entre sí, es más fácil detectar qué variantes están asociadas a diferencias de conducta.
El estudio no plantea que todos los golden retrievers se comporten igual. Dentro de la misma raza se observaron diferencias claras: algunos más temerosos, otros más activos y otros con mayor facilidad para el aprendizaje.
Por qué los golden retrievers fueron elegidos para el estudio. Foto: Francisco Loureiro
Ese punto corrige una idea extendida sobre las razas. La genética influye, pero no determina por completo la conducta de un animal.
Por eso los investigadores insisten en que los genes marcan una predisposición, no un resultado cerrado.
Qué cambia este hallazgo en la forma de entender la conducta canina
El principal aporte del estudio es que suma evidencia a una idea que ya venía trabajando la biología: la conducta no depende solo del entrenamiento.
Un perro puede mostrar miedo, ansiedad o dificultad para adaptarse a ciertos entornos por una predisposición genética previa. Eso no significa que el comportamiento esté definido de forma rígida. El entorno, la socialización y la experiencia siguen siendo factores clave.
En ese sentido, el estudio genético en perros permite ajustar el entrenamiento. No todos los animales responden igual a los mismos estímulos ni aprenden al mismo ritmo.
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