En Casos reales (Alfaguara) Yasmina Reza describe algunas situaciones que presenció en distintos procesos judiciales a los que asistió durante quince años. Sus textos son breves recortes de casos que trató la justicia de su país, Francia, donde le fue otorgado en el año 2000 el Gran premio del teatro en reconocimiento su carrera dramática. El escenario que eligió como inspiración de los relatos, dice la autora, es lo más parecido al teatro que existe en la vida real.

Yasmina Reza. Foto: Pascal Victor/ArtComArt. Archivo Clarín.

Allí las personas que cometieron delitos hablan de sus miserias, sus recuerdos dolorosos de infancia o de la falta de explicación que, en ocasiones, encuentran a las acciones que las llevaron hasta ese lugar. Hace foco en los momentos en los que estas personas terminaron sentadas en el banquillo de los acusados por haberse convertido en criminales, pero también muestra en cada una de ellas su condición humana.

Reconocimiento mundial

Reza es una dramaturga, novelista, directora y actriz francesa, que estudió Sociología y Teatro en la Universidad de Nanterre y es reconocida en todo el mundo en especial por su obra Arte (Art), estrenada en 1994, sobre tres amigos que se pelean por una obra de arte moderno que consiste en un lienzo en blanco.

La pieza ganó los premios Molière al mejor autor, obra y producción, un premio británico Laurence Olivier a la mejor comedia y un premio Tony a la mejor obra.

Art llegó a Buenos Aires en 1998, al teatro Blanca Podestá, protagonizada por Ricardo Darín, Germán Palacios y Oscar Martínez, y fue vista por más de un millón de espectadores. En 2021 volvió con una nueva versión dirigida por Darín y Palacios, con los protagónicos de Pablo Echarri, Fernán Mirás y Mike Amigorena.

Otro de los éxitos teatrales de Reza fue El hombre inesperado (L´Homme du hasard), de 1995, una pieza teatral para dos personajes, que viajan en un tren de París a Frankfurt.

Casos reales

Uno de los episodios que narra en el libro ocurrió en 2021, durante la pandemia, cuando una mujer llamada Dalila perpetró "una pequeña masacre" durante un viaje en metro: apuñaló en el tórax a un joven repartidor de tez oscura, hirió en la mano a un cocinero que intentó defenderlo y le hizo un corte en la rodilla a una señora mayor que presenciaba el episodio.

Reza describe la llegada al banquillo de Dalila, tras dieciocho meses de cárcel, donde se enfrentó a los heridos denunciantes. Narra cómo la mujer relata que iba escuchando música en sus auriculares mientras avanzaba por un pasillo del metro, y que el repartidor la miró raro. Él lo niega y las cámaras le dan la razón: muestran que fue seguido por Dalila para que "se colocara bien la mascarilla".

Consultada en el tribunal sobre los insultos racistas que dirigió el acusado, ella comparte, entre otras cosas, algunos aspectos de su infancia: "Mucha violencia con mi madre. Me pegaban. Hacía muchas tonterías. Mi madre era alcohólica. Ahora trabaja en un almacén". Reza agrega, hacia el final del relato, las palabras del abogado de Dalila: "No todo el mundo cuenta con esa experiencia. ¿Qué sería de nosotros si hubiéramos tenido la misma experiencia?”.

Yasmina Reza. Foto: Pascal Victor/ArtComArt. Archivo Clarín.

En varios capítulos del libro se cuentan breves instancias de grandes juicios, que en algunos casos fueron más resonantes que otros. En gran medida los acusados son agresores con un perfil de características similares: un pasado complejo, con situaciones familiares y económicas que no fueron fáciles de atravesar.

Los lectores pueden llegar a experimentar así cierta perplejidad ante los personajes, provocada por ciertas dosis de condena ante su accionar, pero también de empatía.

Otros de los casos que elige contar plantean menos equívocos ante la postura a tomar. Como el de un presentador de talk shows populares, “que no puede desembarazarse de sí mismo”, y está “perdido desde hace mucho tiempo en el cenagal bullicioso y vano del estrellato televisivo”, que fue llevado al banquillo del Tribunal Correcional por corrupción de menores.

“Vivo en provincias, mis orígenes son modestos, era mi única puerta para acceder al sector audiovisual. Para mí era hablar con alguien de la élite”, reproduce Reza las palabras de uno de sus acusadores, demostrando que, aún en una historia donde no hay dudas entre quiénes son víctimas y quiénes victimarios, los detalles también cuentan.

Nicolás Sarkozy

Bajo el título “Paul Bismuth”, Reza vuelve al tema que trató en su libro El alba a la tarde o la noche (2008), resultado de la recorrida que emprendió a lo largo de un año con Nicolás Sarkozy, durante la extensa campaña electoral que lo llevó a ocupar la presidencia de Francia. En esas páginas compartió reflexiones y observaciones acerca del camino al poder de un candidato, así como el contenido de distintas conversaciones que mantuvo con él.

La escritora francesa Yasmina Reza, en Buenos Aires en 2018. Archivo Clarín.

“En 2006 le pedí a Nicolás Sarcozy, a la sazón ministro del Interior, que me permitiera seguirlo hasta las elecciones con el fin de elaborar el retrato de un político en plena campaña. Con el paso de los meses empecé a verlo como uno de mis personajes habituales, más allá de toda esperanza. El alba la tarde o la noche se publicó en agosto de 2007. No volví a ver a Sarkozy durante su presidencia ni he sabido nunca qué le pareció el libro”, escribe Reza entre paréntesis en Casos reales, al regresar sobre su figura.

En rigor, se ocupa de la instancia judicial en la que el exmandatario, su abogado Thierry Herzog y el alto magistrado Gilbert Azibert fueron condenados por corrupción y tráfico de influencias en el que se conoció como el "caso de las escuchas" vinculadas a la financiación de su campaña, cuando utilizó el alias Paul Bismuth, para comunicarse con su abogado y amigo.

“Nada sorprendente, nada ilegal”, sostiene Reza en su crónica acerca de la línea secreta que emplearon ambos para mantener conversaciones privadas, mientras narra los acontecimientos que los llevaron a tener que presentarse ante la Justicia. “Encorbatados, trajeados con sus mejores conjuntos oscuros, ocupando sendas sillas bajo el estrado que ocupa el tribunal, comparecen los señores Azibert, Herzog y Sarkozy”, describe al iniciar el relato sobre aquellos acontecimientos de 2021.

Retazos de su vida

Entre los relatos de juzgados, Reza también incluye otros que tienen que ver con su vida personal, y transcurren en ciudades como Venecia, París, Berlín o Budapest. Son pequeñas ventanas que abre para permitir espiar por un rato distintos aspectos de su vida familiar o circunstancias vinculadas a su actividad laboral e intelectual.

La escritora francesa Yasmina Reza, en Buenos Aires en 2018. Archivo Clarín.

Entre los primeros, narra un episodio que vivieron su hemana Saideh y el marido, psicoterapeutas, con Mamat Laaraj, la mujer que trabaja en la limpieza de su casa desde hace mucho tiempo. En uno de los textos del segundo grupo habla de su vínculo con Roberto Calasso, escritor y editor italiano, autor de obras como K (2002), una nueva lectura sobre los libros El proceso y El castillo, de Franz Kafka, y La Folie Baudelaire (2008), sobre la París de la segunda mitad del siglo XIX y la vida y obra de los artistas y escritores del posromanticismo.

“Nos reímos todas las veces que nos vimos. Una risa inefable, de complicidad íntima, que nació el día en que comentamos juntos nuestro primer encuentro”, escribe al enterarse de la muerte de su amigo, con quien compartía “un precoz (y permanente) amor literario: Cumbres borrascosas, de Emily Brontë”.

En ese mismo sentido comparte, entre otros, el recuerdo de su amistad con Magda e Imre (Kertész), escritor húngaro ganador del Premio Nobel de Literatura en 2002, a quien conoció durante una entrega de premios en Berlín, en 2005. Aunque él solo hablaba húngaro y alemán, y ella ninguna de las dos lenguas, pudieron entablar un diálogo “con cierta alegría”, gracias a la gestión del embajador. Se vieron con cierta frecuencia hasta 2016, recuerda Reza, cuando Kertész murió. Él había renunciado a los viajes un tiempo antes y se comunicaban por teléfono.

“Primero conversábamos Magda y yo, hasta que me decía ‘Te pongo con Imre’. Pronunciaba una frase en húngaro que incluía mi nombre y se retiraba entre risas. ¡Nos dejaba solos al teléfono sin lengua común! Yo oía sus carcajadas maravillosas desde la cocina. Nosotros también nos reíamos, hasta que Imre exclamaba: ‘Magdi! Magdi gyere vissza!’. ¡Magdi, vuelve!”.

Casos reales, de Yasmina Reza (Alfaguara).