“Probablemente en este momento la estés pasando extremadamente mal, quizás te está abrumando la ansiedad y sentís que estás al borde de un ataque de pánico. Lo primero que voy a decirte es que todo está bien, estás a salvo”, dice la voz de la psicóloga Marina Mammoliti en un audio que se extiende durante 12 minutos para ayudar a quienes necesitan volver a la calma.

Mammoliti cuenta que muchas personas descargaron “SOS de emergencia para ataques de pánico” y lo llevan en el celular, listo para ser usado ante cualquier emergencia. No es uno de los cientos de episodios de su podcast Psicología al desnudo, pero es también una herramienta, una guía.

Esa manera de llevar de la mano al oyente-paciente es una fórmula que la terapeuta replica con éxito en su libro Frená tu cabeza (Grijalbo), que presentó en la Feria del Libro y que explica por qué vivimos con ansiedad, cómo hacer para reconocerla y cómo equilibrarla.

“La ansiedad es un mecanismo anticipatorio, una señal de alerta que se activa para protegernos cuando el cuerpo percibe una amenaza. El problema es que ese mecanismo funciona igual hoy que como hacía miles de años atrás -explica Mammoliti a Viva-. Antes vos tenías a un depredador que aparecía en algún momento, hoy las amenazas son mucho más simbólicas. Son las notificaciones 24/7 en el celular, las comparaciones con los otros que vemos en Instagram o que te claven el visto en WhatsApp. El mecanismo no cambió, lo que cambió es el mundo.”

Mammoliti ya estaba interesada en estudiar Psicología cuando tuvo su primer ataque de pánico a los 18 años. Fue mientras viajaba en auto con su familia. No hubo ningún disparador para que sintiera temblores, el corazón galopante y la sensación certera de que iba a morir. Ese episodio de su vida y su posterior derrotero en consultorios de cinco terapeutas distintos abren Frená tu cabeza.

“El libro lleva al lector por distintas estaciones, que es lo que haría yo como terapeuta para acompañar a alguien que tiene ansiedad. Primero: definir qué es la ansiedad, de qué maneras se puede sentir, por qué el sistema nervioso reacciona así, cuáles son las múltiples causas que pueden dispararla, pero todo eso tiene que estar atravesado por la propia experiencia de cada uno. Por eso los ejercicios son el corazón del libro”, dice la psicóloga.

Frená tu cabeza, de la psicóloga Marina Mammoliti.ue Fue editado por Grijalbo.

Al final de cada capítulo hay una serie de guías, preguntas, invitaciones a la reflexión e incluso códigos QR para hacer respiraciones o meditaciones guiadas para calmar la ansiedad. El capítulo 3 incluye siete estrategias distintas para salir del estado de alerta, como la respiración diafragmática.

“La ansiedad no se vive igual en todas las personas. Para equilibrarla no es suficiente con aprender racionalmente qué es la ansiedad, sino cómo se vive esto en mí. Eso es lo que permiten los ejercicios”, sostiene Mammoliti.

Mal de muchos

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ansiedad es el trastorno mental más común del mundo: en 2021 afectó a 359 millones de personas y se calcula que 4,4 por ciento de la población mundial padece ansiedad.

Mammoliti explica que la ansiedad “es una emoción diseñada para protegernos” y que es funcional cuando, por ejemplo, nos mantiene alerta para salir a tiempo y llegar en horario al trabajo. Por esa razón, agrega, el objetivo nunca será curar ni eliminar la ansiedad. “Eso es imposible. Lo ideal es dosificarla, que aparezca cuando la necesitamos”, señala.

Sin embargo, cuando ese alerta “permanece encendida por demás, o su intensidad supera lo que podemos tolerar, se desborda en su forma más extrema: el ataque de pánico”. El ataque de pánico, dice, es “el punto más intenso de la ansiedad”.

“La ansiedad es un espectro, hay miles de matices, a cada persona le aparece de forma distinta y por eso es complicado entenderla”, advierte Mammoliti. Otros tipos de ansiedad pueden ser el Trastorno de Ansiedad Generalizada, fobias, Trastorno de Ansiedad Social, Trastorno Obsesivo-Compulsivo o hipocondría.

Marina Mammoliti es psicóloga y creadora del podcast Psicología al Desnudo.

Soltar... ¿soltar?

En los últimos años, las redes sociales han colaborado para agudizar la ansiedad: que te claven el visto en WhatsApp; el FOMO (Fear of Missing Out), esa sensación de que te estás perdiendo de un evento importante; la comparación permanente con lo que suben tus amigos a sus historias de Instagram; ese mail que no viste o que tenés que escribir; el ring de una notificación siempre pendiente.

Y aunque la solución que proponen algunos es “soltar”, Mammoliti lo desaconseja y se inclina por una “limpieza de redes”: dejar de seguir o silenciar a aquellas personas que desatan la ansiedad.

“Soltar tiene buena prensa, es cool saber soltar, pero es un mecanismo que se usa para evitar la ansiedad, para no sentir una emoción incómoda”, advierte. Esas emociones o conflictos reprimidos solo alimentan la ansiedad.

Mirar la ansiedad de frente no es el camino más sencillo, pero sí el mejor a largo plazo -asegura la psicóloga-. Es mejor frenar y sentir lo incómodo. Porque uno puede huir toda la vida, pero eso acrecienta al monstruo.”

Frená tu cabeza no se plantea como un reemplazo de la terapia. Puede acompañar el proceso o, señala su autora, ayudar al lector a poner en palabras lo que le está pasando. El libro es un mapa que “funciona como una guía de viaje para atravesar los territorios de la ansiedad” con “prácticas respaldadas por la ciencia”.

En el podcast Psicología al desnudo, Mammoliti trata temas diversos como la vulnerabilidad, el insomnio, el deseo de maternar e incluso hay un episodio donde entrevista a Lali Espósito en el que hablan de salud mental, el síndrome del impostor y cómo se modificó la vida de la artista a partir de hacer terapia. Pero la ansiedad era un tema recurrente entre la comunidad de oyentes.

La ansiedad era el gran tema del que quería escribir. En parte por mi propia relación con la ansiedad, el camino que atravesé yo. Después, porque al ser psicóloga se dio vuelta la cuestión y empecé a ser la que acompañaba a personas que estaban en el lugar en el que yo había estado -cuenta Mammoliti-. Y al momento de hacer guiones para el podcast me quedaba afuera mucha información relevante y me parecía que ameritaba un formato más extenso. Me pasó igual con Instagram, como los caracteres no eran suficientes, me pasé al podcast.”

Fue en marzo de 2020, apenas empezada la pandemia, cuando abrió @psi.mammoliti en Instagram para difundir información sobre salud mental y mantener el contacto con pacientes. Pero meses después, en junio, Mammoliti decidió empezar a grabarse. Buscó tutoriales en YouTube y con el micrófono de su celular hizo lo que fueron los primeros episodios de Psicología al desnudo.

El podcast está en el top 10 de los más escuchados de Argentina y estuvo nominado a los Spotify Podcast Awards 2026 que se entregaron en México.

Mammoliti se interesó en estudiar Psicología después de un ataque de pánico.

No empujar ni obligar

Cada episodio de Psicología al desnudo supera las cien mil reproducciones (sin contar las que tienen los videos en YouTube) y Mammoliti mantiene el estilo casero, sencillo, sin escenografía ampulosa y plantas chiquitas. Lo más parecido a un consultorio médico ascético y blanco. “Al principio no había ningún podcast de este estilo en español, así que el timing fue clave. No había tanto contenido de psicología abordado de manera rigurosa. Y todo fue creciendo de forma orgánica. La nominación me puso muy contenta porque siempre lo hice muy a pulmón, con mejoras técnicas, pero sin sponsors. Me genera mucho orgullo”, afirma Mammoliti, que mantiene también la atención en su consultorio.

Para ayudar a un ser querido que sufre de ansiedad, Mammoliti aconseja “no empujar ni obligar” a ir a terapia. “Funciona decir lo que uno ve, que ve a ese amigo irritable, cansado, evitando situaciones. No es recomendable decir ‘tenés ansiedad, andá a terapia’. Hay que normalizar pedir ayuda. No es necesario estar muy mal y con ataques todos los días para merecer terapia”, señala.

Encontrar el profesional ideal para el tratamiento puede ser un desafío, como le sucedió a la propia Mammoliti. “El vínculo entre el terapeuta y vos es el 80% del éxito y tiene que ver con sentirse visto, con que ese terapeuta te sostiene y te comprende. El terapeuta puede saber muchísimo, hablar un montón, pero si no te sentís visto o escuchado no va a funcionar”, afirma.

Y añade: “La búsqueda puede llevar tiempo, pero las buenas terapias existen y las dificultades de encontrar a un terapeuta que conecten con uno valen la pena porque te pueden cambiar la vida”.