Un nuevo hallazgo causa estupor: polvo estelar atrapado en el hielo antártico con una antigüedad de entre 40.000 y 81.000 años.
Se encontraron trazas de hierro, denominado ⁶⁰Fe o hierro-60, un isótopo que solo se forma en condiciones extremas como las explosiones de supernovas, en muestras recogidas como parte del Proyecto Europeo de Núcleos de Hielo Antártico (EPICA).
El descubrimiento, descrito en la revista Physical Review Letters, reconstruye el viaje de la Tierra a través del cosmos y aporta pruebas de un entorno interestelar local en constante evolución durante los últimos 80.000 años.
El diagrama que ilustra cómo la distribución del hierro-60 en un núcleo de hielo se relaciona con el viaje de la Tierra a través del espacio (B. Schröder/HZDR/NASA Goddard/Adler/U Chicago/WesleyanImage).
Los núcleos de hielo antárticos son una "cápsula del tiempo vertical". La acumulación estratificada de diversas sustancias constituye una valiosa fuente de información sobre la historia de nuestro planeta.
Polvo de estrellas en el hielo antártico
En 2019, un equipo de científicos liderado por el astrofísico Dominik Koll, del Centro Helmholtz Dresden-Rossendorf (Alemania), descubrió isótopos de hierro poco comunes que permitieron rastrear el reciente paso de la Tierra a través de una nube interestelar de polvo de supernova, los restos de estrellas extintas.
De ahí surgió la idea de analizar 295 kilogramos de hielo antártico, recolectados con el proyecto EPICA, en busca de átomos adicionales de hierro-60.
"Este isótopo (explica Koll) tiene una vida promedio de tan solo 2,6 millones de años, por lo que, incluso si se hubiera creado cuando se formó la Tierra hace 4.500 millones de años, cualquier rastro de él habría desaparecido. Esto significa que los rastros que encontramos deben provenir del espacio".
Según el equipo, nuestro Sistema Solar se estuvo desplazando durante al menos 80.000 años a través de una región llamada Nube Interestelar Local, compuesta de gas, polvo y plasma, que se formó tras la actividad de una supernova.
Por lo tanto, es plausible que esta nube esté cubriendo la Tierra con una tenue lluvia de hierro-60.
El polvo de estrellas tiene una antigüedad de entre 40.000 y 81.000 años (Twitter).
Los datos también revelaron que la concentración de hierro-60 en el hielo hace decenas de miles de años es significativamente menor que la concentración en la nieve en las últimas décadas y, por consiguiente, la región por la que pasó en el pasado era menos densa que la actual.
"El hielo antártico representa una especie de 'registro de vuelo' del viaje de la Tierra a través de estas nubes, que a su vez revelan en detalle la estructura de las propias nubes", concluye Koll.
Agencia ANSA.
GML
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