En el imponente marco del Gran Salón del Pueblo en Beijing, el presidente chino Xi Jinping recibió al mandatario estadounidense Donald Trump con una pregunta que trasciende la diplomacia cotidiana: "¿Pueden China y Estados Unidos superar la trampa de Tucídides?".
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Xi Jinping brindó por China y Estados Unidos
Esta referencia, que para muchos podría sonar a una lección de historia antigua, es en realidad el núcleo de la mayor preocupación geopolítica del siglo XXI. Al invocar este concepto, Xi apeló a la profundidad intelectual de la relación bilateral y planteó un desafío directo sobre si las dos superpotencias están condenadas a un conflicto bélico o si son capaces de inventar un nuevo paradigma de convivencia.
¿Qué es la "trampa de Tucídides"? El origen de un concepto que explica el miedo entre potencias
La "trampa de Tucídides" es un término popularizado en la última década por el politólogo de Harvard, Graham Allison, quien se basó en los escritos del historiador griego Tucídides sobre la Guerra del Peloponeso en el siglo V a.C.
Austria, Viena. Estatua del historiador griego Tucídides frente al edificio del Parlamento. Foto: Eye Ubiquitous
La premisa es tan simple como aterradora: cuando una potencia emergente (como fue Atenas) amenaza con desplazar a una potencia establecida (como era Esparta), el estrés estructural resultante hace que un enfrentamiento armado sea casi inevitable. En el contexto actual, China ocupa el rol de la potencia que asciende velozmente en términos económicos y tecnológicos, mientras que Estados Unidos representa el orden establecido que observa con recelo este cambio en el equilibrio de poder mundial.
El peligro de esta dinámica reside en cómo la competencia genera presiones que se vuelven imposibles de controlar. Según las investigaciones de Allison, en los últimos 500 años de historia se han documentado 16 casos de este tipo, y en 12 de ellos el desenlace fue una conflagración catastrófica.
Retirada de los atenienses de Siracusa durante una batalla de la Guerra del Peloponeso, de la «Historia Universal» de Cassell, publicada en 1888. Foto: Ken Welsh/Design Pics
Xi Jinping, consciente de estas estadísticas, ha utilizado el término con frecuencia desde 2014 para insistir en que el destino no está escrito y que la confrontación puede evitarse mediante el "respeto mutuo" y la cooperación.
¿Por qué Xi Jinping eligió este momento para interpelar a Trump?
La mención de Xi durante esta cumbre de mayo de 2026 no es casual. Ocurre en un momento donde las tensiones por los aranceles, la hegemonía en la inteligencia artificial y la situación en Taiwán han llevado la relación a un punto crítico.
Al elevar el debate hacia la "trampa de Tucídides", Beijing busca posicionarse como un igual ante Washington, sugiriendo que el problema no es una disputa comercial aislada, sino una prueba histórica sobre la madurez de los líderes de las naciones más poderosas. Xi intenta transmitir que el conflicto es una elección política que ambos deben rechazar.
El presidente chino Xi Jinping inspecciona una guardia de honor junto al presidente estadounidense Donald Trump durante una ceremonia de bienvenida en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, China, este jueves 14 de mayo. Foto: EFE/ Maxim Shemetov
Por su parte, la administración Trump ha recibido el planteamiento con una mezcla de pragmatismo y cautela. Mientras que el presidente estadounidense calificó a Xi como un "amigo" y destacó la oportunidad de crear un futuro de prosperidad, sus asesores -incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio mantienen una postura más rígida, enfatizando que el ascenso de China no puede ocurrir a expensas de la seguridad o la economía de Estados Unidos.
Para la delegación norteamericana, se trata de gestionar una competencia real mediante "barreras de contención" que eviten que cualquier malentendido escale hacia un punto de no retorno.
Las excepciones históricas: el camino para evitar el desastre
A pesar de la carga sombría del concepto, la historia también ofrece lecciones de esperanza que Xi Jinping busca replicar. Existen cuatro casos notables en los que las potencias lograron evitar la trampa de Tucídides sin recurrir a las armas.
El más citado es el de Reino Unido y Estados Unidos a principios del siglo XX, donde la potencia británica aceptó el ascenso de su antigua colonia mediante ajustes dolorosos pero pacíficos. Otros ejemplos incluyen la rivalidad entre España y Portugal en el siglo XV, resuelta mediante el Tratado de Tordesillas, y la propia Guerra Fría entre EE. UU. y la Unión Soviética, donde el desarrollo de normas de competencia evitó una guerra nuclear total.
🇨🇳🇺🇸 | Xi Jinping advirtió a Trump que Estados Unidos y China podrían “entrar en conflicto” si el tema de Taiwán se maneja mal, según los medios estatales chinos.
— AlertaNewsPlus (@AlertaNewsPlus) May 14, 2026
Xi describió a Taiwán como el tema más importante en las relaciones entre Estados Unidos y China y dijo que un mal… pic.twitter.com/QDpc66bMFj
En el cierre de su mensaje, el líder chino instó a Trump a buscar ese "nuevo paradigma de relaciones entre grandes países". La propuesta de Beijing es que, si ambas naciones comprenden la lección de Tucídides, pueden diseñar mecanismos de estabilidad global que permitan la coexistencia.
Sin embargo, el desafío sigue siendo monumental: requiere que el poder establecido ceda espacio y que el poder emergente actúe con una moderación sin precedentes. La cumbre de Beijing de 2026 podría ser recordada como el momento en que los líderes decidieron si seguirían el guion de la Grecia antigua o si escribirían un capítulo nuevo para la humanidad.
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