La industria molinera argentina tiene hoy capacidad instalada para procesar casi el doble del trigo que actualmente transforma, pero enfrenta una combinación de costos logísticos, portuarios e impositivos que limitan su crecimiento exportador. Así lo planteó desde el Congreso A todo trigo Diego Cifarelli, Presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), quien aseguró que el país podría multiplicar rápidamente sus ventas externas de harina y productos con valor agregado si lograra mejorar su competitividad.

“Un trabajo que hizo la Dirección de Control Agropecuario determinó que la capacidad plena de toda la industria molinera podría moler 13,2 millones de toneladas de trigo, y hoy estamos en 6,5 o 7 millones por año”, explicó en diálogo con Clarín Rural.

Según detalló, esa enorme capacidad ociosa contrasta con las oportunidades que ofrece el mercado internacional. “El mundo hoy está comprando 20 millones de toneladas de harina. Por lo tanto, si Argentina estuviera un poquito más competitiva, podríamos acceder a un mercado mucho más grande”, afirmó.

Para Cifarelli, el principal obstáculo no es la falta de capacidad industrial ni de demanda internacional, sino los costos estructurales que enfrenta el sector. “Pagamos el triple de lo que paga un molino brasileño o un molino chileno para exportar”, señaló. Esa situación, explicó, termina limitando las exportaciones argentinas prácticamente a Brasil y Bolivia.

“Si tuviéramos posibilidad de ser más competitivos, duplicamos o triplicamos inmediatamente la comercialización”, sostuvo. Y agregó una definición que refleja la preocupación del sector: “Me da una frustración enorme como dueño de empresa ver que 15 días al mes los fierros no funcionan”.

El dirigente apuntó especialmente contra los costos logísticos y portuarios. “No puede ser que hoy cueste más caro transportar una tonelada de harina desde Tucumán, Santiago del Estero o Chaco hasta el puerto, que mandar esa misma tonelada en barco a China”, cuestionó. En ese sentido, aseguró que Argentina “tiene hoy uno de los puertos más caros del mundo para exportar mercadería de primera industrialización”.

El valor agregado multiplica las divisas

Cifarelli también remarcó la diferencia económica entre exportar materia prima y vender productos industrializados. “Una tonelada de trigo vale alrededor de 230 dólares, mientras que una tonelada de harina se exporta entre 460 y 500 dólares”, detalló. Pero el salto más importante aparece en los productos elaborados: “Si la exportás en pastas vale 1.800 dólares y si la exportás en panificados, 1.700 dólares”.

Para el empresario, el agregado de valor tiene un impacto mucho más profundo que el ingreso de divisas. “No es solamente el valor de la tonelada que ingresa dólares, sino también todo el trabajo genuino que se genera a lo largo de esa transformación”, destacó.

Retenciones y capacidad ociosa

Entre las medidas necesarias para impulsar las exportaciones, Cifarelli pidió revisar las retenciones que todavía pesan sobre la harina y los productos derivados del trigo. “Las exportaciones de harina no gravitan absolutamente nada en la recaudación del gobierno. No tiene sentido mantener esas retenciones”, afirmó.

Además, sostuvo que una mayor actividad exportadora incluso podría ayudar a contener los precios internos, gracias a un mejor aprovechamiento de la capacidad instalada. “Cuando le das más volumen de trabajo a una empresa, bajás costos. Si tengo una planta preparada para moler 10.000 toneladas y muelo 5.000, mis costos fijos se encarecen”, explicó.

En esa línea, consideró que aumentar el uso de la capacidad industrial permitiría mejorar la eficiencia de toda la cadena. “Podríamos incluso mejorar el precio interno si aprovecháramos el margen ocioso que hoy existe”, señaló.

La preocupación por el trigo de calidad

Por otro lado, Cifarelli reconoció que la industria enfrenta dificultades para conseguir trigo de calidad en el mercado local, especialmente en esta época del año. “Hoy cuesta mucho originar trigo de calidad”, afirmó. Según explicó, muchos productores ya vendieron el cereal disponible y actualmente están concentrados en la cosecha de soja y maíz.

Frente a ese escenario, adelantó que algunas empresas ya están analizando importar trigo para abastecer demandas específicas. “Si hay clientes muy exigentes y no tenemos la materia prima necesaria, la vamos a buscar donde esté”, aseguró, y confirmó que ya se iniciaron trámites sanitarios para habilitar importaciones. “El certificado fitosanitario del Senasa ya fue expedido y estamos explorando distintas alternativas, incluso trigo de Paraguay”, concluyó.