Durante muchas décadas, los océanos del período Cretácico fueron imaginados como un territorio dominado por tiburones gigantes, mosasaurios y reptiles marinos. Pero un nuevo estudio científico abrió la posibilidad de que también existiera un gigantesco pulpo depredador comparable al mítico “kraken” de las leyendas marinas antiguas.
El hallazgo surgió tras el análisis de una colección de fósiles de mandíbulas encontrados en Japón y en la isla de Vancouver. Los investigadores concluyeron que pertenecían a una especie llamada Nanaimoteuthis haggarti, un antiguo cefalópodo que habría vivido entre 86 y 72 millones de años atrás.
A partir del tamaño de esos picos fosilizados, los paleontólogos estimaron que algunos ejemplares podían alcanzar unos 18 metros de longitud, superando incluso al calamar gigante moderno. Eso lo convertiría en uno de los invertebrados más grandes jamás registrados.
El hallazgo surgió tras el análisis de una colección de fósiles de mandíbulas encontrados en Japón y en la isla de Vancouver. (Foto: IA).
El estudio, publicado en la revista Science, sostiene que este gigantesco pulpo podría haber ocupado el rol de depredador tope en los mares prehistóricos, rivalizando con tiburones, plesiosaurios y mosasaurios de la época.
Cómo descubrieron al supuesto “kraken” del Cretácico
Los pulpos antiguos dejaron muy pocos restos fósiles porque sus cuerpos blandos se descomponen rápidamente. Sin embargo, sí conservaron una estructura clave: sus picos o mandíbulas, similares al pico de un loro y compuestos de quitina, el mismo material presente en insectos y crustáceos.
Los científicos analizaron 15 mandíbulas bien conservadas y luego utilizaron inteligencia artificial para detectar más fósiles ocultos dentro de rocas sedimentarias. Ese proceso permitió encontrar otras 12 mandíbulas adicionales mediante reconstrucciones digitales en 3D de alta calidad.
Un depredador gigante que pudo dominar los mares prehistóricos
Según los investigadores, las marcas de desgaste observadas en los picos indican que estos animales mordían presas duras y resistentes. Algunas mandíbulas tenían zonas astilladas o erosionadas, algo compatible con ataques a criaturas con caparazones e incluso huesos.
Entre las hipótesis aparece la posibilidad de que estos enormes cefalópodos se alimentaran de peces óseos, ammonites, tiburones e incluso reptiles marinos pequeños. Aunque todavía no existen pruebas definitivas de su dieta, los científicos creen que tenían la fuerza suficiente para competir con los grandes depredadores del Cretácico.
Otra de las conclusiones llamativas del trabajo es que estos pulpos gigantes pertenecerían al grupo de los octópodos con aletas, conocidos como Cirrata, parientes antiguos de algunas especies actuales que viven en aguas profundas.
Según los investigadores, las marcas de desgaste observadas en los picos indican que estos animales mordían presas duras y resistentes. (Foto: IA).
No todos los especialistas coinciden plenamente con las dimensiones calculadas para Nanaimoteuthis haggarti. Algunos paleontólogos consideran que estimar el tamaño total de un animal solo a partir de sus mandíbulas puede generar márgenes de error importantes.
Aun así, el descubrimiento reavivó el interés por los gigantes ocultos de los océanos prehistóricos y abrió nuevas preguntas sobre qué otras criaturas podrían haber existido en las profundidades marinas hace millones de años.
Además, los investigadores remarcaron que muchos de los fósiles fueron hallados en depósitos marinos relativamente poco profundos. Eso abrió otra incógnita entre los paleontólogos: qué tipo de criaturas todavía desconocidas podrían haber habitado las zonas más profundas de los océanos durante el período Cretácico, donde las condiciones de preservación fósil son mucho más complejas.
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