Termina la ópera rock, pero no termina. Porque ahí empieza la otra función: la de la platea cantando junto a la banda “Buscando un símbolo de paz”. Todos bailan y corean esa vieja promesa de sentirnos bien, aunque sea por un rato. Nadie quiere irse del Teatro San Martín.

Salimos por Corrientes con la luna golpeándonos los talones, pero seguimos adentro del show. Como si todavía esperáramos que Charly García sacara su pobre antena para transmitirnos algo más. Por eso crecimos con sus canciones. Para entender el país cuando el país ni siquiera lograba entenderse a sí mismo.

Después de ver “Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires”, uno entiende la diferencia entre un artista y un genio. El artista interpreta su tiempo. El genio parece anticiparse. Capta señales de otro lado. Charly logró convertir interferencias invisibles en canciones que terminaban contando nuestra vida.

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Trailer de "Invasiones I"

Elena Roger y un elenco enorme reconstruyen la historia argentina con 55 canciones sin que nada resulte forzado. Ahí están las invasiones inglesas, el miedo, la resistencia, el deseo de defender lo propio. Pero también aparece otra historia argentina, la de sobrevivir.

Porque aquellas invasiones de 1806 no fueron solamente una batalla contra Inglaterra. Fueron el momento en que entendimos que no queríamos ser colonia de nadie. Los ingleses venían por el control del Río de la Plata y los frenaron vecinos comunes, soldados improvisados, mujeres valientes. Mucho antes de la Independencia ya existía esa obstinación de cuidar lo nuestro.

En escena. Roger y cía.

Por eso la obra pega tanto. Porque mientras afuera todo parece fragmentado, arriba del escenario aparece una banda tocando canciones que nos recuerdan que todavía tenemos un idioma común.

Y también está la magia del teatro. En tiempos de plataformas infinitas y efectos digitales, Elena Roger y compañía construyen una batalla épica con un piso de madera, unas escaleras, unas luces y actores haciendo que todos creamos que enfrente hay un galeón enemigo entrando por las costas de Quilmes. Las armas no disparan, pero igual se escucha el estruendo.

Así funciona el gran teatro. Así funcionan también las canciones que quedan dando vueltas en la conciencia colectiva.

Seguimos alejándonos por Corrientes y todavía hay gente cantando: “Será porque nos queremos sentir bien / que ahora estamos bailando entre la gente”.

Mural de Charly Garcia en la terraza de la disquería y librería Zivals, en Corrietnes y Callao. Foto: Más Prensa

Llegamos a la avenida Callao, levantamos la mirada y descubrimos el nuevo mural de Charly, la obra de Martín Ron inspirada en el mítico álbum “Clics Modernos”, convertida ya en parada obligada para los fanáticos.

Las canciones quedan orbitando sobre nosotros en la quietud de la noche, y su antena sigue ahí. Cada tanto necesitamos que alguien traduzca el ruido de una época y lo convierta en música.