Este sábado 16 de mayo se cumplen 20 años de la muerte de Jorge Porcel en Miami a causa de un paro cardiorrespiratorio, tras una operación de vesícula biliar. Su nombre fue uno de los más gigantes y, al mismo tiempo, más incómodos de la historia de la televisión argentina. Dueño de un éxito descomunal durante los años '70, '80 y parte de los '90, el actor construyó una carrera basada en el humor picaresco, el grotesco físico y el permanente juego sexual con las vedettes que lo rodeaban.
Durante décadas, Jorge Porcel fue sinónimo de rating, cine popular y teatro de revistas. Pero el paso del tiempo cambió la mirada sobre ese universo y muchas de las mujeres que trabajaron con él terminaron cuestionando el trato que recibían arriba y abajo del escenario.
Jorge Raúl Porcel, también apellidado De Peralta, hijo de una madre siciliana y un padre cordobés, nació el 7 de septiembre de 1936 en Buenos Aires. Mucho antes de convertirse en “el Gordo” más famoso, trabajó como vendedor y empleado administrativo, mientras buscaba hacerse un lugar en el mundo artístico con un humor bien callejero, rápido y cargado de imitaciones.
En 1958 hacía personajes y sketches improvisados en un restaurante de Barracas hasta que lo descubrió el animador uruguayo Juan Carlos Mareco, quien quedó fascinado con su capacidad para hacer voces y lo recomendó para sumarse al año siguiente a La Revista Dislocada, el histórico ciclo radial creado por Délfor Dicásolo.
Allí compartió elenco con figuras que después serían gigantes del espectáculo como Carlitos Balá, Mario Sapag, Nelly Beltrán y Raúl Rossi. Ese fue el puntapié de una carrera que, con el tiempo, lo transformaría en una verdadera máquina de hacer éxitos populares.
Jorge Porcel murió el 16 de mayo de 2006 a los 69 años. Foto archivo
Su salto definitivo llegó gracias a la televisión de los años '60 y '70, donde encontró un lugar ideal para un humor exagerado, corporal y lleno de doble sentido que rápidamente conectó con el público masivo. Uno de los programas que terminó de consolidarlo fue Polémica en el Bar, el histórico ciclo creado por Gerardo Sofovich, donde afianzó ese personaje desfachatado, pícaro y cargado de remates rápidos.
En esa mesa conoció a Alberto Olmedo y juntos encabezaron una era completa del entretenimiento argentino con títulos como Los colimbas se divierten, Los caballeros de la cama redonda, Atracción peculiar y Rambito y Rambón. El esquema repetía chistes sexuales, hombres torpes, mujeres hipersexualizadas y una catarata de improvisaciones que marcaron época.
En aquellos años, la vedette era palabra mayor dentro del mundo del espectáculo. Y Porcel entendió rápido que ese engranaje también podía potenciar su propia figura. Por sus programas y películas pasaron mujeres como Susana Giménez, Moria Casán, Graciela Alfano, Adriana Brodsky, Beatriz Salomón y Susana Traverso, entre muchas otras.
Algunas lograron convertir esa exposición en carreras enormes. Otras quedaron atrapadas en personajes reducidos únicamente al cuerpo y al deseo masculino.
La dupla cómica de Jorge Porcel y Alfredo Olmedo dominaron el humor argentino durante la época de los 80. Foto archivo
La muerte de Alberto Olmedo en 1988 marcó un antes y un después en la carrera de Jorge Porcel. Aunque siguió trabajando en televisión y teatro, el furor ya no era el mismo y el humor que había dominado durante años empezaba a mostrar señales de desgaste.
En ese contexto, decidió alejarse de la Argentina y probar suerte en Estados Unidos, donde se instaló junto a su familia en Miami buscando una vida más tranquila y nuevas oportunidades laborales.
Ya radicado allí, en 1993 tuvo una inesperada aparición en Hollywood donde interpretó a “Saso” en Carlito's Way, la película dirigida por Brian De Palma y protagonizada por Al Pacino. Aunque fue un papel breve, significó una rareza dentro de su carrera y terminó convirtiéndose también en su última película.
Jorge Porcel, Alfredo Olmedo, Susana Gimenez y Moría protagonizaron A los cirujanos se les van las manos en 1980. Foto archivo
El otro lado: cuando las vedettes empezaron a hablar
Varias mujeres que trabajaron con él contaron públicamente experiencias negativas junto al capocómico. Una de las primeras en marcar distancia fue Graciela Alfano. Aunque siempre reconoció el fenómeno popular que representó Porcel, también deslizó en distintas entrevistas que el ambiente de aquella televisión era ferozmente machista y competitivo. En varias oportunidades habló de un sistema donde las mujeres debían tolerar humillaciones o incomodidades para conservar pantalla.
El caso de Susana Giménez siempre quedó rodeado de tensión. La conductora trabajó con Porcel en películas y sketches, pero con los años se mostró incómoda al recordar ciertos episodios vinculados al actor. Incluso la blonda llegó a decir en su programa que "no era querido por nadie".
Video
El día que Susana Giménez recordó en en vivo lo difícil que era trabajar con Jorge "el Gordo" Porcel
Otro nombre que aprece es el de Sandra Villarruel, quien recordó su etapa en Las gatitas y ratones de Porcel con fuerte resentimiento. “El primer año fue excelente y después fue un desastre porque decía mi letra, me tapaba la cámara, me boicoteaba todo el tiempo”, aseguró sobre el trato que recibía detrás de escena.
Otra de las figuras que lo acusó de haberse propasado fue Georgina Barbarossa. “El Gordo Porcel fue el único que me metió la mano en la cola”, recordó años después al hablar de una escena musical que hizo siendo muy joven. Según contó, en ese momento no supo cómo reaccionar porque recién empezaba en el medio y “necesitaba trabajar”.
Incluso algunas mujeres que formaron parte de su vida personal también dejaron testimonios duros sobre él. Norma de Maurizio, madre de Porcel Jr. y con quien mantuvo una relación paralela a la de Olga Gómez, aseguró en distintas entrevistas que el humorista ejercía maltrato psicológico. “Me tiró el autoestima por el piso”, llegó a decir al recordar cómo era la convivencia con el actor.
También personas cercanas terminaron describiendo a Porcel como una figura difícil, autoritaria y muy distinta del personaje simpático que mostraba frente a cámara. Algunas de esas versiones jamás pudieron comprobarse del todo, pero sí colaboraron en la construcción de una leyenda negra alrededor del actor.
Del ídolo popular al humor que envejeció mal
La caída de Porcel también coincidió con el cambio cultural argentino. Después de la muerte de Olmedo en 1988, su carrera perdió fuerza. Intentó sostener programas propios, emigró a Estados Unidos y se refugió en Miami, donde vivió sus últimos años lejos del impacto masivo que había tenido en Argentina.
A comienzos de los 2000, mientras la televisión empezaba lentamente a discutir los límites del humor sexista, gran parte de su material comenzó a verse viejo, incómodo y hasta violento. Lo que durante décadas fue celebrado como “humor de machos” empezó a ser revisado por nuevas generaciones que ya no encontraban gracia en las escenas donde las mujeres eran perseguidas, manoseadas o convertidas en objeto permanente del chiste.
Video
Cuando el Gordo Porcel evitó el golazo de Diego en el cine.
Porcel murió el 16 de mayo de 2006, a los 69 años, en Miami. Y aunque sigue siendo una figura enorme de la cultura popular argentina, su legado quedó partido al medio. Por un lado, el fenómeno popular imbatible que llenó teatros, dominó la taquilla y marcó a fuego una época de la televisión. Por el otro, el símbolo de un entretenimiento donde muchas vedettes terminaron pagando el costo más alto para sostener el show.
Todavia no hay comentarios aprobados.