La reina Isabel siempre tuvo una imagen irreprochable hasta su muerte. Pero su devoción por su hijo, el expríncipe Andrés, la llevó a cometer errores que recién se conocen ahora. Isabel II presionó para que Andrés asumiera un papel destacado en el comercio como enviado del gobierno británico, cargo que el caso Epstein lo obligó a abandonar.
Documentos recientemente publicados revelan las palabras de la monarca en un memorándum dirigido al canciller británico, el laborista Robin Cook.
Los documentos publicados este jueves muestran que la reina Isabel II presionó para que Andrés Mountbatten-Windsor asumiera el cargo de enviado comercial en nombre del gobierno.
En febrero de 2000, Sir David Wright, director ejecutivo de British Trade International, mantuvo una extensa conversación con el secretario privado de la reina Isabel sobre el nombramiento de Andrés, cuya carrera en la Marina Real estaba a punto de finalizar, en julio de 2001, tras 22 años de servicio.
"El deseo de la Reina es que el Duque de York suceda al Duque de Kent en este cargo de enviado comercial", escribió Wright en un memorándum a Robin Cook, entonces ministro de Asuntos Exteriores.
La reina Isabel y su hijo "favorito", en Londres, 2004. Foto: AP
"El Duque de Kent dejará sus responsabilidades alrededor de abril del próximo año. Esto coincidiría con el final de la carrera naval activa del Duque de York", escribió.
"La Reina está muy interesada en que el Duque de York asuma un papel destacado en la promoción de los intereses nacionales. Ningún otro miembro de la familia real estaría disponible para suceder al Duque de Kent. Que el Duque de York asumiera este papel parecería lo más lógico".
El cargo y el escándalo
Andrés se convirtió en el representante especial del Reino Unido para el comercio y la inversión internacionales en 2001. Pero renunció diez años después, en medio del escándalo por su amistad con Jeffrey Epstein, el financiero condenado por pedofilia.
No recibía salario por viajar por el mundo y por el Reino Unido promoviendo los intereses comerciales británicos. Sin embargo, lo apodaron "Andy Miles" por los trayectos recorridos. Se le criticaron las miles de libras esterlinas que gastaba cada año en sus gastos y costos de viaje y de sus acompañantes, que pagaba el Estado.
Su decisión de renunciar al cargo se produjo el mismo año en que salió a la luz una fotografía en la que parecía tener el brazo alrededor de su principal acusadora, Virginia Giuffre, quien afirmó haber sido víctima de trata de personas y entregada a Andrés en la casa de Ghislaine Maxwell, condenada por tráfico sexual. Maxwell se suicidó después.
Una de las imágenes distribuidas por el Departamento de Justica de Estados Unidos donde se ve al príncipe Andrés con Virginia Giuffre y, al fondo, Ghislaine Maxwell. Foto: gentileza.
Giuffre afirmó haber tenido relaciones sexuales con el expríncipe en tres ocasiones cuando ella era menor de edad: en la casa de Maxwell en Londres, en la mansión de Epstein en Nueva York y en la isla caribeña del desacreditado financiero, Little Saint James. Andrés niega haber cometido irregularidad alguna.
Andrés enfrenta acusaciones de haber compartido información confidencial con Epstein mientras ejercía como representante especial para el comercio y la inversión. Niega categóricamente las acusaciones.
En una reunión informativa sobre cómo responder a las preguntas de los medios acerca de su cargo, se les indicó a los funcionarios que destacaran el "alto perfil y compromiso" de Andrés si se cuestionaba su falta de experiencia.
En un memorándum aparte, se señaló que Andrés no debía verse "sobrecargado con la regularidad de las reuniones ni con la carga administrativa que conlleva ser miembro de una junta directiva".
Las exigencias de Andrés
El capitán Blair, secretario privado de Andrés en ese momento, le dijo a Kathryn Colvin, jefa de protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores, que el duque "tendía a preferir los países más sofisticados, particularmente aquellos líderes en tecnología".
Fotografía de archivo tomada el 6 de mayo de 2023 que muestra al entonces duque de York, el príncipe Andrés en Londres. Foto: EFE
El memorándum también indicaba que estaba particularmente interesado en "asuntos de alta tecnología, comercio, juventud, con una preferencia por el ballet sobre el teatro".
En otra nota de 2000, Colvin afirmó: "No se le deberían ofrecer al Duque de York eventos de golf en el extranjero. Esta era una actividad privada y, si llevaba sus palos consigo, no jugaría en público".
Las notas también sugerían que existía un deseo de mantener separadas sus obligaciones militares. Decían: "Al Duque le gusta viajar, especialmente en asuntos reales, a diferencia de los asuntos del Ministerio de Defensa".
En febrero, los ministros acordaron publicar documentos relacionados con el nombramiento, que le dio a Andrés acceso a importantes contactos gubernamentales y empresariales en todo el mundo.
Los liberales demócratas británicos presentaron una solicitud en el Parlamento para que se publicaran los documentos relativos al cargo de Andrés, incluyendo cualquier investigación y correspondencia de Lord Mandelson, el exembajador británico en Estados Unidos, caído en desgracia.
Se espera una declaración ministerial sobre la publicación de los archivos.
Reacción del gobierno
Una portavoz del primer ministro, Sir Keir Starmer, declaró: "No hemos encontrado pruebas de que se haya llevado a cabo o considerado ningún tipo de investigación o verificación de antecedentes. Esto se debe a que el cargo era una continuación de la participación de la familia real en la promoción del comercio y la inversión, tras la decisión del Duque de Kent de renunciar a sus funciones como vicepresidente de British Trade International".
Downing Street se negó a comentar si habría actuado de forma diferente e investigado a Andrés antes de otorgarle el puesto. Pero se entiende que no hay planes para cambiar las normas relativas a los miembros de la realeza.
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