La caldera volcánica Apolaki, ubicada en el fondo del océano Pacífico occidental frente a las costas de Filipinas, es la mayor estructura de ese tipo identificada en el planeta. Con un diámetro de 150 kilómetros y su base a 5.200 metros de profundidad, supera por más del doble a cualquier otra caldera conocida. Su existencia fue confirmada en 2019 tras años de análisis del fondo marino y desde entonces redefine los límites del conocimiento geológico sobre volcanes submarinos.
El nombre Apolaki proviene del filipino y significa "señor gigante". En la mitología local, Apolaki es el dios del sol y de la guerra, una denominación que las autoridades filipinas adoptaron oficialmente para bautizar la estructura. La caldera se asienta sobre la elevación Benham, también conocida como Benham Rise, una formación submarina cuya capa de rocas volcánicas alcanza los 14 kilómetros de espesor y tiene entre 47,9 y 26 millones de años de antigüedad, según análisis geoquímicos y de datación isotópica.
Una caldera volcánica es una depresión que se forma cuando una cámara magmática —la cavidad subterránea que almacena el magma— se vacía tras una erupción masiva y colapsa sobre sí misma. Es el mismo proceso que dio origen a estructuras continentales conocidas como Yellowstone, en Estados Unidos, que tiene unos 60 kilómetros de diámetro, o Toba, en Indonesia, con cerca de 100 kilómetros. Apolaki las supera a ambas con amplitud.
La cresta de la caldera presenta escarpes —paredes abruptas similares a acantilados— de hasta 300 metros de altura. Esa morfología sugiere episodios de actividad volcánica intensa y colapsos sucesivos a lo largo de millones de años. Las muestras de roca extraídas del fondo, pese a la dificultad logística que implica operar a más de cinco kilómetros de profundidad, permitieron reconstruir parte de esa historia geológica.
La estructura supera a Yellowstone y Toba. Sus paredes tienen 300 metros y su base está a 5.200 metros de profundidad | Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: ChatGPT.
El área de Benham Rise era objeto de estudios desde 2008, pero no había revelado antes la presencia de una caldera de tales dimensiones. Fue recién en 2019 cuando el equipo liderado por la geofísica marina Jenny Anne Barretto empleó tecnologías de mapeo submarino de alta resolución para confirmar la estructura. Los resultados fueron validados por revistas científicas especializadas y por la Sociedad Geológica de Filipinas.
Barretto describió la relevancia del hallazgo en términos de lo que puede aportar al conocimiento del pasado oceánico. La especialista sostuvo que Apolaki "ofrece una ventana única para estudiar la historia geológica del océano Pacífico occidental". Según explicó, la morfología y el contexto tectónico de la caldera pueden aportar datos clave sobre la dinámica de placas y los procesos magmáticos de la región.
Qué puede revelar Apolaki sobre el pasado geológico del Pacífico
El espesor de 14 kilómetros de la capa volcánica sobre la que descansa Apolaki refuerza la hipótesis de que la región fue escenario de actividad magmática sostenida durante decenas de millones de años. El Instituto Filipino de Geofísica y Oceanografía señaló que las características de Benham Rise podrían estar relacionadas con la formación de grandes provincias ígneas —vastas acumulaciones de roca volcánica generadas por erupciones extraordinarias— similares a las que se encuentran en otras áreas del Pacífico.
El reconocimiento de Apolaki como la caldera más grande del mundo implica una revisión de los mapas geológicos globales y abre nuevas preguntas sobre cómo se forman este tipo de estructuras en ambientes marinos profundos. Los estudios en curso apuntan también a evaluar los riesgos geológicos asociados a volcanes submarinos de esta escala y su posible vínculo con la evolución tectónica del margen oriental de Filipinas.
La geofísica Jenny Anne Barretto confirmó el hallazgo en 2019 con mapeo submarino de alta resolución | Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial: ChatGPT.
Hasta el momento, no se registraron indicios de actividad eruptiva reciente en Apolaki. Sin embargo, los científicos advirtieron que su tamaño y complejidad justifican un monitoreo constante. La Unión Internacional de Ciencias Geológicas, máxima organización científica mundial del área, subrayó la importancia de continuar los estudios en la zona para evaluar tanto la actividad volcánica pasada como la potencial en Benham Rise.
Los estudios liderados por Barretto y su equipo acumulan ya varios años de publicaciones, con trabajos difundidos entre 2019 y 2026. La escala sin precedentes de Apolaki la convierte en un objeto de investigación prioritario para geólogos y oceanógrafos que buscan comprender los mecanismos de formación y evolución de las grandes calderas volcánicas del planeta.
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