Como todo el mundo sabe el gobierno está en el medio de un conflicto interno que roza lo farandulesco. Difícilmente esto ayude al cambio y al desarrollo económico de los argentinos, pero al menos nos mantiene entretenidos.
Si le ponemos garra, hasta le podemos encontrar la parte positiva. Veamos.
Durante casi 20 años fuimos gobernados por una familia: los Kirchner. Todo pasaba por Néstor, su esposa Cristina, su hijo Máximo, la cuñada Alicia, un yerno, una nuera, varios sobrinos y un séquito de servicio que, con el tiempo, se transformaron en una banda de millonarios. Allí estaban el jardinero, el chofer, los secretarios, los testaferros, etc. En otras palabras, lo que la historia recordará como el Clan Kirchner o los Fabulosos Kirchner.
Hoy es distinto. Ya no nos gobierna una sola familia. Ahora son tres: los Milei, los Caputo y los Menem. Institucionalmente hablando sigue siendo la misma rascada de siempre, pero hay que reconocer que ser gobernados por tres familias es mejor que por una sola.
Si a eso le sumamos la familia Neuss, que se está quedando con todos los negocios, y la familia Mahiques, que se está quedando con toda la justicia, podemos imaginar un futuro mucho más pluralista y, por qué no decirlo, también más familiero.
Al fin y al cabo, la familia es el núcleo del ser nacional argentino, occidental y judeocristino. No sé si son exactamente este tipo de familias, pero son las que tenemos. En cualquier caso, pasar de una a cinco familias es un avance para la democracia argentina.
Como ve amigo lector, con un poquito de buena voluntad, siempre se le puede encontrar la parte positiva a todo este mamarracho.
Por supuesto, como en todas las familias, hay problemas. Ante esto, lo primero que uno debe hacer es identificarlos para poder resolverlos y evitar así que terminen arrastrándonos a todos al abismo.
En la trama de esta telenovela hay dos bandos. Uno encabezado por Karina Milei y otro por Santiago Caputo. Fuera de eso, hay algunos electrones sueltos como Patricia Bullrich que todavía orbita cerca del Rey Sol Milei o Vicky Villarruel cuya órbita ya roza Neptuno.
Dentro del bando de la familia Milei, está la familia Menem constituída principalmente por Martín y Lule Menem. Martín es el presidente de la Cámara de Diputados y Lule es el Subsecretario de Gestión Institucional del Poder Ejecutivo.
Martín es hijo del legendario Eduardo Menem y sobrino del inmortal Carlos I. Lule es un primo segundo menos conocido, pero igualmente influyente. Ambos constituyen una especie de sociedad artística. Martín es el famoso que está arriba del escenario y Lule es el que cuida la boletería, por seguir con la metáfora teatral.
Hay un tercer Menem en el gobierno que se llama Sharif. Se supone que no tiene nada que ver con Omar Sharif, pero con esta gente nunca se sabe.
El tipo ocupa el cargo de Director General de la Secretaría Privada del Presidente de la Cámara de Diputados. Es sobrino de Lule, primo segundo de Martín y el brazo tuitero del clan Menem. Acá empieza el quilombo.
Hay otras dos Menem en el gobierno que son Amalia y Carola Menem (hermanas de Lule) pero son menos conflictivas. Por ahora.
Se supone que todo el clan Menem está férreamente alineado con Karina. Sin embargo, no es lo que dice Santiago Caputo, el jefe de Clan Caputo quien acaba de acusar a Martín Menem de publicar tuits contra los Milei desde una cuenta anónima de X atribuída a él.
Por supuesto, Martín Menem lo desmintió, pero el quilombo ya está instalado. Acá es donde entra el Gordo Dan que se auto definió como el brazo armado de la Fuerzas del Cielo, la agrupación que responde a Santiago Caputo. Una especie de Firmenich, pero de juguete.
Para tratar de calmar la situación, el presidente Javier Milei, o sea el segundo del Clan Milei detrás de Karina, acaba de decir que Caputo “es como su hermano”.
Atenti: una cosa es decir que alguien “es como su hermano” y otra muy distinta es decir que alguien “es su hermana”. Parece lo mismo, pero no lo es.
Dentro del Clan Milei está el miniclan Adorni, que incluye a las jubiladas, la escribana, el contratista y el piloto del avión. Todo muy clase B pero que aporta al divertimento.
Por su parte, la familia Caputo está constituida básicamente por 3 personas: Santiago Caputo, Luis Toto Caputo y Luis Toto Caputo.
El primer Luis Toto Caputo es el actual ministro de economía de Milei que el lunes pasado declaró en un reportaje, textualmente: “Mucha gente comete el error de relacionar este gobierno con el de Macri… este gobierno (el de Milei) en materia económica, no solo es diferente al de Macri, sino que es todo lo opuesto… no debe haber dos casos más opuestos que el de Macri y este”.
Recordemos que en aquel gobierno de Macri el ministro de finanzas era Luis Toto Caputo. Debe ser otro Caputo si no, no se entiende de qué carajo está hablando este muchacho.
En realidad, no es nada nuevo en la política argentina. Habiendo tenido ya 10 Patricia Bullrich y 7 Daniel Scioli, bien podemos tener 2 Luis Toto Caputo.
Hay un tercer electrón suelto que forma parte del Clan Milei pero que tiene cierta autonomía: Lilia Lemoine.
La exquisita Lilia dijo que Marcela Pagano era una “cerda iraní” y luego habló extensamente sobre el culo de la Vicepresidenta Villarruel. Todo literal. Como se sabe, Lilia no deja nada librado a la imaginación. La metáfora y la poesía no son lo suyo.
Tampoco son lo de Milei. Acá vamos a pasar por alto los audios que se difundieron con las supuestas conversaciones entre el Excelentísimo Señor Presidente de la Nación Argentina, Don Javier Gerardo Milei y la señorita Rosemary “Oscurita” Maturana. Amigo lector, ese es el apodo. Acá no inventamos nada.
El textual de las palabras presidenciales no se puede escribir en esta columna, ni en este diario, ni en ningún diario del mundo. De hecho, las autoridades de la Estación Constitución prohibieron que el textual presidencial sea escrito en la puerta de un retrete del baño de caballeros. Les pareció demasiado.
Por fuera de esto todavía nos quedan otras dos familias: los Macri y los Kirchner.
En el Clan Macri está el Gato Macri que es el que lidera y después está Jorge que es el que labura.
El viernes a la tardecita, Macri habló en Mendoza, temprano porque seguramente a las 21:00 ya tenía una reserva.
Lo más importante que dijo fue textualmente: “Lo que hoy se está discutiendo es si el cambio adquiere la fortaleza suficiente como para que el populismo no lo vuelva a destruir”. Gran definición. El problema es que va a ser difícil fortalecer el cambio si se ocupa de hacerlo martes y jueves a la tarde y por home office. Esa carga horaria pide a gritos incrementarse un poquito.
Por último, está la peor familia en su peor momento: los Kirchner.
El kirchnerismo mira toda la situación, atónito y en silencio. Desde afuera, hace lo único que le queda por hacer: rezar para que este quilombo siga.
Así como vamos, es probable que con rezar un poquito todas las mañanas le alcance y le sobre para volver.
Pasan cosas lindas en las familias.
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