José Luis Torres nació en San Miguel de Tucumán el 21 de enero de 1901. Provenía de un entorno humilde. Hijo de una familia de trabajadores, nadie le contó la injusticia y la explotación, las vivió en carne propia.
Solo pudo completar la escuela primaria, pero se fue convirtiendo en un gran autodidacta, sobre todo cuando comenzó a trabajar como pasante en una biblioteca pública.
A los 25 años comenzó a militar en el Partido Socialista, pero se fue volcando hacia el nacionalismo y encontró su lugar de militancia en 1935, en FORJA, Fuerza Orientadora Radical de la Juventud Argentina.
Su actividad periodística fue intensa: fue editor de Cabildo y Ahora, colaborador de La Época y redactor de Tribuna.
El término que marcó una era
Torres pasó a la historia por haber bautizado como “Década Infame” el lapso transcurrido entre el golpe de Estado de 1930, los tres presidentes de origen fraudulento que lo siguieron (el general Agustín P. Justo; Roberto Marcelino Ortiz y Ramón Castillo) hasta el golpe del 4 de junio de 1943. Una etapa oscura marcada por los efectos perdurables de la crisis mundial de 1929.
José Luis Torres y su libro sobre el período 1930-1943. / Archivo
Una época caracterizada por la desocupación y el hambre, la crisis del campo, las migraciones internas, la proscripción de la Unión Cívica Radical y el fraude electoral, la persecución de la oposición, la tortura y la entrega del patrimonio nacional al capital inglés denunciada en el Parlamento por el Senador demócrata progresista Lisandro de la Torre.
Un período de profundos cambios sociales marcado por el éxodo del campo hacia las ciudades en busca de los puestos de trabajo que prometían las industrias sustitutivas que comenzaban a florecer.
Una etapa de soledad para las mayorías que encontraban su expresión en los tangos sociales de Celedonio Flores, Dante Linyera y Enrique Santos Discépolo, en las obras teatrales de su hermano Armando y en las novelas de Roberto Arlt.
Corrupción y negociados: las denuncias de Torres
José Luis Torres denunció en su histórico libro cada una de estas características de aquel dramático período sacando a la luz los graves actos de corrupción de la etapa, como el negociado de la CHADE (el soborno a concejales y la prórroga ilegal por parte de la Compañía Hispano Americana de Electricidad de sus contratos de servicio eléctrico en Buenos Aires hasta 1977),
los negociados con los frigoríficos, la venta de las tierras del Palomar y la estafa a la Lotería Nacional.
El filósofo Alberto Buela señaló además que Torres bautizó al golpe cívico militar de septiembre de 1955 que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón.
Gracias a una amnistía del presidente Arturo Frondizi, Torres pudo regresar del exilio. / Archivo
En ese período Torres sufrió la persecución y el vacío. Sus libros fueron prohibidos y retirados de todas las librerías y bibliotecas del país. Debió marchar al exilio en Chile. Recién pudo regresar al país en 1960 con la amnistía decretada por el presidente Arturo Frondizi.
Torres murió pobre y olvidado a los 64 años, el 2 de mayo de 1965.
Dedicó gran parte de su obra a investigar y sacar a la luz las maniobras de gobiernos y empresas, muchas veces delictivos, en perjuicio de los intereses públicos. Él mismo había anticipado su destino con una frase que resume su vocación: “Hasta después de muerto ha de prolongarse en el tiempo la consecuencia de mi esfuerzo.”
Dedicó gran parte de su obra a investigar y sacar a la luz las maniobras de gobiernos y empresas, muchas veces delictivos, en perjuicio de los intereses públicos. El término “Década Infame” que acuñó se convirtió en una expresión permanente del vocabulario histórico y político de la Argentina, utilizada hasta hoy por historiadores, periodistas y dirigentes de todas las corrientes.
E.M.
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