Para muchos, viajar es uno de los grandes placeres de la vida. Pero al mismo tiempo puede ser un momento de estrés inenarrable. O al menos en los minutos en que se cree que se está por perder el vuelo, o cuando sucede algún contratiempo arriba de la aeronave.

En las últimas horas se conoció que el martes pasado, un objeto prohibido causó el desvío del vuelo EZY2618 de la empresa low cost easyJet. Ciento ochenta pasajeros sufrieron una demora inesperada.

La aeronave había partido de la ciudad de Hurghada, en Egipto, en dirección al Reino Unido. Pero no pudo llegar en el tiempo planificado debido a que se supo de la existencia de un cargador portátil en la bodega.

Por qué se prendieron las alarmas al descubrirse un cargador portátil en la bodega del avión

El capitán decidió pedir permiso de aterrizaje en Italia, luego de que un pasajero revelara a la tripulación de cabina que en su equipaje despachado tenía un celular conectado a un cargador portátil.

Tal aparato en uso, ubicado en la bodega del avión, hizo cundir un pequeño pánico. Es que existe el riesgo de que los mismos se sobrecalienten o sufran un cortocircuito, lo que podría provocar un incendio.

El cargador portátil solo puede ir apagado en el equipaje de mano.

Para volver a poner a resguardo la seguridad de los pasajeros y evitar cualquer tipo de peligro, el capitán desvió el vuelo hacia Roma. Tres horas después del despegue, un giro a la izquierda sobre el mar Adriático hizo que en el aeropuerto de Fiumicino se recibiera de forma inesperada a este avión.

El susto por el solo pensar que se trataba de una bomba

Los viajeros, que el 19 de mayo inicialmente iban hacia el aeropuerto de Londres Luton, recibieron alojamiento, comidas y alimentos en la capital italiana. Al día siguiente volvieron al aire.

“Nadie sabía qué iba a pensar. De repente, el avión cambió de dirección y comenzó a descender. Se temió lo peor”, declaró Paul Casterton, de 57 años, al medio británico The Sun.

La empresa proveyó de alojamiento y comida a sus clientes. Foto: REUTERS / Rafael Marchante

El pasajero, que viajaba con su pareja, continuó: “Menos mal que no había una bomba en la bodega. Se corrió la voz sobre el verdadero motivo del desvío. Fue toda una odisea, pero sobre todo un alivio porque todos estaban bien”.

Por su parte, la aerolínea pidió disculpas a los afectados. “La seguridad de sus pasajeros y tripulación es la máxima prioridad de easyJet, y easyJet opera su flota de aeronaves cumpliendo estrictamente con todas las directrices de los fabricantes”, señalaron.

La prohibición de los cargadores portátiles en las bodegas de los aviones

Ante el temor a que las baterías de litio de los cargadores se incendien durante el vuelo, las aerolíneas adoptaron una política más estricta. La mayoría de ellas permite llevarlos a bordo como equipaje de mano, pero no está permitido utilizarlas para cargar dispositivos.

Esta normativa resulta de gran importancia ante la popularidad de tales aparatos. Los también conocidos como powerbanks sirven para alimentar de energía a todo tipo de dispositivos móviles, desde notebooks y tablets hasta celulares.

En marzo de 2026, Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) aplicó nuevas normas basadas en una mayor restricción en el transporte y utilización de los cargadores portátiles.

Según el Reglamento de Mercancías Peligrosas de la International Air Transport Association, estos aparatos deben permanecer apagados durante todo el trayecto. Ni siquiera se los puede conectar a los puertos USB de los asientos para recargarlas.

Como ya se reiteró, están permitidas exclusivamente en equipaje de mano, aunque bajo ninguna circunstancia pueden despacharse en la bodega.