Mientras que el otoño ofrece jornadas cada vez más frías y el invierno profundizará esa tendencia, la calefacción vuelve a ocupar un lugar central en los hogares argentinos. Todo en un contexto de aumento de costos energéticos, cambios en los hábitos de consumo y avances tecnológicos que están modificando la forma en que las personas climatizan sus casas.

Los datos muestran un mercado en vías de transición. Actualmente, el 40,9% de los hogares argentinos continúa utilizando estufas a gas como principal sistema de calefacción, mientras que el 38,1% no dispone de conexión domiciliaria a la red, una limitación que obliga a buscar alternativas.

A eso se suma otro dato de relevancia en dos zonas ampliamente pobladas, como CABA y el AMBA: cerca del 35% del gasto energético total se destina a calefacción de las viviendas.

En ese contexto, diversos fabricantes comenzaron a impulsar soluciones que apuntan a reducir el consumo, automatizar procesos y transformar los equipos en dispositivos conectados.

El aire acondicionado ya no es solo para verano

Midea trajo a la Argentina un revolucionario sistema de calefacción hogareño.

Durante años el aire acondicionado estuvo asociado casi exclusivamente al calor. Sin embargo, la evolución de los sistemas frío-calor y la mejora en eficiencia energética empezaron a modificar esa percepción.

En la actualidad, buena parte de la industria apunta a convertir estos equipos en reemplazos potenciales de estufas tradicionales, radiadores e incluso sistemas de calefacción central.

Una de las novedades que llegó al mercado argentino en esa dirección es una consola residencial frío-calor de Midea, un formato inédito en el país que rompe con el diseño clásico de los equipos split.

A diferencia de los modelos convencionales instalados cerca del techo, este sistema puede colocarse al ras del suelo o fijarse en la pared y suma un diferencial poco habitual: incorpora dos salidas de aire, una superior y otra inferior.

La lógica detrás de esa configuración es sencilla. Según explica la marca, "el aire caliente tiende naturalmente a elevarse". "Al dirigir parte del flujo hacia abajo, el sistema intenta distribuir la temperatura de forma más homogénea y generar un efecto similar al piso radiante".

La propuesta aparece especialmente pensada para invierno y busca posicionarse como una alternativa frente a estufas o radiadores tradicionales.

Además incorpora un generador de iones que neutraliza partículas del ambiente y sistemas de control remoto desde la aplicación móvil SmartHome, asistentes como Alexa y comandos de voz.

La inteligencia artificial también empezó a entrar en una categoría que históricamente parecía inmune a esos cambios.

LG DUALCOOL AI, un aire que tiene sensores capaces de detectar la presencia y ubicación de personas.

Uno de los ejemplos recientes es el nuevo LG DUALCOOL AI, un sistema que intenta automatizar gran parte de las decisiones que hasta ahora dependían del usuario.

El centro de la propuesta es AI Air, una función capaz de ajustar automáticamente temperatura, humedad y flujo de aire según las condiciones del ambiente. Entre sus características, incorpora sensores capaces de detectar la presencia y ubicación de personas dentro del ambiente.

Además, a través de sistemas de aprendizaje profundo, analiza hábitos de uso y modifica automáticamente su funcionamiento.

Otra característica diferencial aparece con Dual Vane, una tecnología basada en dos aletas independientes.

Durante verano el sistema dirige el aire más lejos y hacia zonas elevadas. Pero ahora, en invierno, cambia la estrategia y empuja el aire caliente hacia la parte baja del ambiente para aprovechar el ascenso natural del calor y distribuirlo mejor.

La calefacción eléctrica, pero fuera del aire acondicionado

Tromen tiene equipos que calefaccionan de forma eléctrica y en base a pellets.

La transformación tecnológica no pasa únicamente por los sistemas frío-calor o la inteligencia artificial aplicada a aires acondicionados. Otra tendencia que empieza a aparecer en el mercado local es la automatización de calefactores tradicionales.

Tromen presentó una nueva línea de equipos a pellets que busca combinar la lógica clásica de calefacción a leña con sensores, automatización y funciones conectadas.

La diferencia principal aparece en el combustible y en la gestión del equipo. Los pellets son pequeños cilindros de biomasa comprimida fabricados a partir de residuos de madera y funcionan como fuente de calor de alta eficiencia.

A diferencia de las salamandras o estufas convencionales, los nuevos calefactores incorporan un ecosistema electrónico capaz de automatizar prácticamente todo el funcionamiento.

Los equipos integran display digital, control remoto y conectividad wifi opcional para programar horarios de encendido y apagado, además de establecer temperaturas específicas del ambiente.

La idea se acerca más al comportamiento de un aire acondicionado inteligente que al de un sistema tradicional a combustión.

También incorporan sensores capaces de monitorear distintas variables en tiempo real: temperatura ambiente, gases de combustión, nivel de carga y un presostato de seguridad que detecta situaciones como una puerta mal cerrada.

También incorporan sensores capaces de monitorear distintas variables en tiempo real: temperatura ambiente, gases de combustión, nivel de carga y un presostato de seguridad que detecta situaciones como una puerta mal cerrada.

Hay modelos de Modelo 7 kW (7.000 calorías) pensados para ambientes de hasta 70 metros cuadrados o de 10 kW (10.000 calorías) orientado a espacios de hasta 100 metros cuadrados. En ambos casos la eficiencia ronda el 90% ofreciendo entre 7 a 20 horas de autonomía.

El foco en el consumo energético

Los sistemas de aire acondicionado representan cerca del 8% del consumo en la factura.

La discusión alrededor de la calefacción ya no pasa únicamente por cuánto calor genera un equipo, sino por el gasto que puede demandar en la factura eléctrica.

Actualmente los sistemas de aire acondicionado representan cerca del 8% del consumo y las proyecciones indican que esa cifra podría crecer significativamente durante las próximas décadas, según datos oficiales de Daikin. En ese contexto, la marca japonesa apostó por fabricar equipos con tecnología Inverter para calefaccionar sin gastos elevados.

Otro que siguió ese camino es TCL, cuyo airee acondicionado incorpora la serie BreezeIN AI Inverter, diseñada para calefaccionar el ambiente de forma automática, adaptándose a cada estación del año. En este modo, incorpora una función, llamada Hot Start, para evitar corrientes de aire frío al iniciar el funcionamiento sin generar ruido, tanto en la unidad interior como en la unidad exterior.

A diferencia de los equipos convencionales, que funcionan mediante ciclos constantes de encendido y apagado, estos sistemas Inverter ajustan automáticamente la velocidad del compresor para sostener una temperatura estable. Y eso hace realmente la diferencia

Según estimaciones de la industria, un equipo Inverter puede consumir hasta un 50% menos energía que modelos tradicionales. Esto se debe a su principal característica: evitar arranques constantes reduce los picos de consumo y mejora la eficiencia general.

Por ejemplo, un equipo Inverter de 3,5 kW puede consumir aproximadamente 4,83 kWh durante ocho horas de uso diario, frente a los 9,51 kWh de un sistema convencional.

No obstante, muchos instaladores tienden a rechazar este tipo de aires acondicionados simplemente por su configuración electrónica.

En lugar de trabajar con un compresor que simplemente prende y apaga, según explican los técnicos, un Inverter regula continuamente la velocidad mediante placas electrónicas y variadores. Un split tradicional puede seguir funcionando aun con pequeñas fallas de instalación; mientras que el otro suele ser menos tolerante.

La tendencia detrás de estos productos responde a nuevos hábitos del usuario, que ya no se rigen por cuánto calefacciona un equipo, sino cuánto consume, cómo se adapta al hogar y hasta qué punto puede funcionar casi sin intervención humana.

SL