León herbívoro
Javier Gerardo Milei muestra, en estos días, una repentina tranquilidad. Pasó de un estado eufórico y de intensidad frenética en "X" a un modo más apacible. Lo mostró en dos situaciones diversas: una, en la entrevista radial que le brindó a Eduardo Feinmann en Radio Mitre, donde fue cordial -más allá de marcar diferencias- con el arzobispo García Cuerva tras su homilía en el Tedeum. Y hasta fue afable con Mauricio Macri, con quien no fue frontal cuando se le preguntó por los movimientos del ex Presidente, sino que dijo que no competía "contra nadie" del otro lado.
Esa repentina tranquilidad de Milei también la mostró en la caminata al Tedeum sumando a Santiago Caputo al elenco ministerial que se acercó a la Catedral Metropolitana; y al poner a su lado, en el acto en el Cabildo, a Martín Menem: gestos para todos y todas, se diría en la década kirchnerista. Y post Tedeum, cuando reunió a su Gabinete, les regaló a todos el libro "La teoría del caos", obra del economista estadounidense Robert P. "Bob" Murphy, militante del anarcocapitalismo y afín la Escuela Austríaca de Economía, al igual que el mandatario argentino. Allí en Gabinete, así como al día siguiente en la Mesa Política (de la que no participó el jefe de Estado), el clima fue de amabilidad, de mostrarse confiado en una recuperación económica y de dar gestos de que todos estarán incluidos, si se calma el ruido interno.
En ambas citas, se vio a una Patricia Bullrich atenta a los temas legislativos, el asesor Santiago Caputo se mantuvo callado y sonriente y el contador Manuel Adorni volvió a las selfies, que habían desaparecido desde que el jefe de Gabinete comenzó su culebrón de viajes, gastos y propiedades. Todos entendieron, tras las listas de asistencias (y ausencias) del Tedeum y del Cabildo que el Presidente se siente incómodo con los ruidos de sus alfiles.
La foto de la mesa política del Gobierno de este martes 26 de mayo.
El Javier Milei "bueno" volvió en la charla en Radio Mitre y en los obsequios a sus ministros, mostrándose convencido de que la economía comenzó a dar visos de recuperación, según los números que le acercan desde el ministerio de Luis "Toto" Caputo. Un banquero que habla con el Presidente dice que "hoy a la gente no le da miedo tener pesos en su cuenta del banco". Y que nota que se empezaron a mover las líneas de inversión al haber bajado un poco la espuma con el caso Adorni o con el affaire de la AFA. Bendito mundial, dirá Claudio "Chiqui" Tapia...
El Presidente Javier Milei saluda desde balcon la casa Rosada uego del Tedeum.. Foto Guillermo Rodriguez Adami
Pato salvaje
Los que miran con atención los movimientos de Patricia Bullrich saben que la hoy senadora ya dijo todo lo que tenía para decir. Y la escucharon dar la orden de terminar con el tema Adorni: ya dijo lo que pensaba del jefe de Gabinete, ella ya presentó su Declaración Jurada y no hará nada más. Más allá de las pulseadas internas -y del enojo de Karina Elizabeth Milei con Bullrich y con Santiago Caputo-, hay una extraña coincidencia entre la senadora porteña y el asesor presidencial: que el Presidente y el gobierno tienen que recuperar la épica -que supieron tener en la campaña presidencial- y no sólo apoyarse en el programa económico. Claro que allí hay un problema para el discurso anti casta y anti derroche: el derrotero de Manuel Adorni.
De todos modos, en la pelea por la Ciudad de Buenos Aires que se vendrá el año próximo, no hay hoy acercamiento entre La Libertad Avanza y el PRO. Karina Milei sigue diciendo que no habrá acuerdo con el partido fundado por Mauricio Macri. Jorge Macri mira sus números y afirma que mejoró la mirada sobre la gestión porteña y Patricia Bullrich señala que no hizo 50 años de política "para estar arreglando veredas". La ciudad más linda...
Javier Milei con Patricia Bullrich y el Gabinete. Foto Guillermo Rodríguez Adami
Rosca patagónica y centollas
Yéndonos al sur argentino, donde la economía parece más de un emirato que del árido conurbano, un grupo de políticos, gremialistas y legisladores se mostraron bien ajenos -al menos por unas horas- al estrés que produce el vaivén en el precio internacional del barril de petróleo. En el distinguido restorán IN, en las afueras de Comodoro Rivadavia, templo fundado por Cristóbal López, se armó una rosca potente y variopinta alrededor de una mesa en cuya cabecera se sentaron las autoridades del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Jorge “Loma” Ávila y Emiliano Mongilardi.
Entre chupe de centollas y pulpo a la parrilla cocinados y servidos por el chef Mirko Ionfrida Baleta (antaño jefe de cocina de Cristina Kirchner y del fundador del restó) y para muchos el verdadero mago de la cocina patagónica, los señores del petróleo lograron una audacia poco habitual para estos tiempos de grieta furiosa e internas intestinas en la política nacional. Para la tenida, volaron varios aviones hasta el aeropuerto internacional de la Capital del Viento, para asistir a la (re) coronación de Ávila al frente del Sindicato por cuyas entrañas pasa ni más ni menos que buena parte del petróleo que bombea energía para todo el país, y se encargaron de dejar en claro durante los discursos de asunción cómo reina la paz social en esa provincia del sur.
En las mesas y sobremesas del petróleo se pudo distinguir, entre otros, al gobernador local Nacho Torres; al jefe de la CGT Cristian Jerónimo; al sindicalista y dueño del Grupo Octubre, el peronista Victor Santa María; a los diputados nacionales José Glinski y Nicolas Trotta; al nuevamente en carrera, el armador político Emilio Monzó, quien no dejaba de hablar con Diego Bossio sobre la necesidad de construir una “alternativa racional” de cara a 2027. La jujeña senadora nacional y autoridad de la Cámara Alta, Carolina Moisés, escuchaba atenta, en una velada donde la verdadera cocina fusión pasó por amalgamar en un mismo salón a peronistas, cambiemitas, oficialistas y opositores varios, cuyo diagnóstico de cierre fue un “10” para la degustación de postres, con el "Tres Leches" como vedette, mientras que no fue tan alta la puntuación para el gobierno de los hermanos Milei, que atraviesa una interna con turbulencias indirectamente proporcional al sol y la calma que acompañaron las últimas horas a Comodoro Rivadavia, durante la asunción de Ávila y Mongilardi. Buen provecho...
Plato de centolla al natural. Archivo Clarín
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