En un escenario internacional marcado por la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos, referentes políticos y diplomáticos coincidieron en el Congreso Maizar 2026 en que la Argentina tiene una oportunidad histórica para consolidarse como proveedor global de alimentos, energía y minerales. Sin embargo, advirtieron que el desafío será transformar ese potencial exportador en desarrollo económico interno y sostener la confianza sanitaria y comercial de mercados clave como el chino.

“El siglo XXI es el siglo de China y Estados Unidos: los dos grandes rivales son a la vez los socios más importantes; esta unidad contradictoria es a la vez lo que nos garantiza la paz”, afirmó Diego Ramiro Guelar, exembajador argentino en China, la Unión Europea, Brasil y Estados Unidos, durante un panel dedicado a analizar la relación bilateral entre Argentina y el gigante asiático.

Guelar llamó la atención sobre un fenómeno inédito en la historia contemporánea: las dos potencias explican hoy cerca del 50% del PBI mundial, mientras que el resto de los países se reparte la otra mitad. En ese marco, sostuvo que la Argentina se encuentra “en el mejor de los mundos”, alejada de los grandes conflictos geopolíticos y con capacidad para transformarse en un actor estratégico en el abastecimiento global.

“Más que verlo como una oportunidad, lo que nos hace aparecer como oportunistas, hay que verlo como una enorme responsabilidad ante el mundo, la de abastecer lo que está en crisis”, remarcó.

Según el diplomático, el récord exportador alcanzado recientemente por la Argentina demuestra que el país “está en el camino correcto”, aunque planteó que todavía persiste el desafío de cerrar la brecha entre el crecimiento de las exportaciones y la expansión de la economía local.

China, un socio estratégico para el agro argentino

Desde el Gobierno nacional, Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, definió el vínculo con China como una relación “estratégica, sólida y madura”.

El funcionario precisó que China importa anualmente cerca de USD 200.000 millones en productos agropecuarios, aunque la Argentina apenas participa con unos USD 9.000 millones y ocupa el octavo lugar entre sus proveedores agroalimentarios, muy por detrás de Brasil.

A la vez, reconoció el fuerte desequilibrio comercial existente: mientras Argentina exporta unos USD 9.000 millones, importa desde China alrededor de USD 17.000 millones anuales. No obstante, aclaró que buena parte de esas compras corresponden a bienes de capital y componentes industriales que potencian la producción local.

“En nuestra Secretaría, la relación con China está anclada en la cooperación técnica y en la potenciación del comercio”, explicó Chiappe.

En ese sentido, destacó que el nuevo plan quinquenal chino 2026-2030 dedica capítulos específicos al suelo cultivable, el abastecimiento de granos y el desarrollo de semillas y biotecnología. Para el funcionario, allí se abre una ventana estratégica para organismos argentinos como el INTA, el SENASA y el INASE, utilizando la cooperación técnica como herramienta diplomática.

El equilibrio entre Beijing y Washington

Durante el panel también se debatió sobre el delicado equilibrio diplomático que enfrenta la Argentina entre Estados Unidos y China, especialmente tras la visita de Donald Trump al país asiático y el alineamiento político del gobierno de Javier Milei con Washington.

Cecilia Ibáñez, diputada nacional de La Libertad Avanza por Córdoba, sostuvo que la Argentina está “políticamente enrolada” con Estados Unidos, pero mantiene una relación de amistad con China, en línea con la política de apertura económica impulsada por el oficialismo.

La legisladora destacó además el fortalecimiento de los vínculos institucionales y personales con el gigante asiático. Recordó que recientemente una delegación china visitó la Argentina antes que Brasil y resaltó la importancia de ampliar el vínculo más allá del comercio agroalimentario, incorporando turismo e inversiones.

Guelar, por su parte, consideró inevitable la tensión entre ambas potencias, aunque sostuvo que “los conflictos se administran”. Según afirmó, la Argentina puede profundizar el comercio con China sin romper su vínculo con Estados Unidos, aunque para ello deberá corregir algunos desequilibrios estructurales.

“El déficit bilateral de USD 8.000 millones anuales es un problema serio”, advirtió, y planteó que la solución pasa por aumentar las exportaciones argentinas, especialmente de pequeñas y medianas empresas, hacia mercados como China, India, Vietnam y Japón.

La importancia de la confianza sanitaria

Uno de los puntos más sensibles abordados durante el panel fue la necesidad de preservar la reputación sanitaria argentina frente a China, principal destino de las exportaciones de carne bovina.

Guelar recordó que la Argentina alcanzó un nivel de confianza sanitaria con China que ni siquiera posee Estados Unidos, lo que permitió ampliar de 8 a 96 la cantidad de frigoríficos habilitados para exportar carne al país asiático.

Sin embargo, alertó sobre un reciente rechazo de China a un embarque argentino de 22 toneladas de carne por detección de antibióticos prohibidos. “Un episodio más así y perdemos la confianza china”, advirtió.

En ese marco, pidió cautela frente a eventuales desregulaciones que afecten el funcionamiento del SENASA y los controles sanitarios. Al mismo tiempo, sugirió avanzar en flexibilizaciones vinculadas al turismo, facilitando el ingreso de visitantes chinos a la Argentina y al Mercosur.

Actualmente, de los 150 millones de turistas chinos que viajan anualmente por el mundo, apenas entre 20.000 y 30.000 llegan al país.

“Hay que facilitarles que vengan”, concluyó Guelar, convencido de que la relación con China ofrece oportunidades mucho más amplias que la simple exportación de alimentos.