La mayoría de los estadounidenses apoya prohibir las tecnologías de “fijación de precios mediante vigilancia” y las etiquetas electrónicas en supermercados, según una nueva encuesta elaborada por GBAO Strategies y difundida por el sindicato United Food and Commercial Workers International Union (UFCW).
El estudio reflejó un fuerte rechazo hacia los sistemas digitales que permiten modificar precios de productos en tiempo real dentro de las tiendas. Según los resultados, el 68% de los encuestados cree que estas tecnologías aumentarán el costo de los alimentos y otros productos, mientras que apenas un 5% considera que podrían reducir los precios. Otro 20% sostuvo que no producirán cambios significativos.
La encuesta forma parte de la campaña “Affordable Groceries and Good Jobs”, impulsada por UFCW para promover leyes estatales que prohíban tanto la fijación de precios basada en vigilancia como las etiquetas electrónicas de estanterías, conocidas como ESL por sus siglas en inglés.
Estas etiquetas digitales comenzaron a expandirse en supermercados y grandes cadenas minoristas de Estados Unidos. Según informó Gizmodo, los críticos sostienen que permiten alterar precios varias veces al día y aplicar modelos de precios dinámicos basados en comportamiento de consumo, clima o análisis de datos personales.
Entre los ejemplos mencionados aparece la posibilidad de aumentar el precio de bebidas frías durante días de calor extremo o elevar el valor de productos esenciales cuando el sistema detecta que un cliente está dispuesto a pagar más.
El estudio reflejó un fuerte rechazo hacia los sistemas digitales que permiten modificar precios. Foto: Freepik.
El rechazo también impacta en la experiencia de compra. Según el sondeo, el 58% de los estadounidenses afirmó que las etiquetas digitales les generarían menos interés en comprar en tiendas físicas. El 35% dijo que no modificaría sus hábitos y apenas el 3% sostuvo que tendría más incentivos para comprar en esos establecimientos.
Además, el 67% de los participantes expresó apoyo a una prohibición total de las etiquetas electrónicas en supermercados, según informó Gizmodo.
Crece la inflación en Estados Unidos
La preocupación aparece en medio de un contexto económico complejo para millones de familias estadounidenses. El 66% de los encuestados manifestó inquietud por el precio de los alimentos.
El 58% de los estadounidenses afirmó que las etiquetas digitales les generarían menos interés en comprar en tiendas físicas. Foto: @TechSpot.
El informe también señaló que la inflación anualizada alcanzó el 3,8% en abril, mientras que los salarios crecieron apenas un 3,6%. Según los datos citados en el artículo, fue la primera vez desde 2023 que los salarios quedaron por debajo de la inflación.
Supermercados que implementan el etiquetado electrónico
Las cadenas minoristas comenzaron a incorporar estas tecnologías en distintos puntos del país. Walmart, por ejemplo, ya implementa etiquetas electrónicas en parte de sus tiendas y proyecta instalarlas en todos sus locales de Estados Unidos antes de finales de 2026.
Según informó Gizmodo, la empresa aclaró que no utilizará el sistema para aumentar precios de forma abusiva y aseguró que cualquier modificación requiere supervisión humana. Sin embargo, Walmart también registró patentes relacionadas con cambios de precios impulsados por inteligencia artificial.
El 67% de los participantes expresó apoyo a una prohibición total de las etiquetas electrónicas. Foto: X @LinkTechnlogies.
Quiénes critican el etiquetado electrónico
Desde UFCW cuestionaron con dureza estas herramientas, según informó Gizmodo. Ademola Oyefeso, vicepresidente internacional del sindicato, afirmó que las empresas tecnológicas promocionan las etiquetas digitales como una forma de aumentar precios y reducir empleos.
Mientras algunos sectores empresariales prefieren términos como “precios personalizados”, los sindicatos impulsan regulaciones estatales para limitar estas prácticas. Actualmente, al menos una docena de estados analiza proyectos vinculados a este tema.
Maryland ya aprobó la primera ley que prohíbe la fijación de precios mediante vigilancia en supermercados, aunque activistas sostienen que la norma todavía presenta vacíos legales.
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