"Todos tratarán de asustarlo con el fantasma de la economía. Es todo mentira. Nada hay más elástico que esa economía que todos temen tanto porque no la conocen”.

La frase es de Juan Domingo Perón y la escribió (no la dijo) en una carta al presidente chileno, el general Carlos Ibañez del Campo en marzo de 1953, en vísperas de la visita a la Argentina del líder trasandino. Perón se permitió darle unos consejos sobre economía en un momento en el que había empezado a tener resultados de su plan de estabilización lanzado un año antes y con el que había logrado bajar la inflación de 60% (medida en los últimos doce meses) a 20%. ¿Cómo lo hizo? Básicamente, con un congelamiento de salarios y un control de precios y del dólar tras varios años en los que el Banco Central utilizó las reservas para nacionalizar servicios y la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal durante la Segunda Guerra Mundial.

La frase “no hay nada más elástico que la economía”, pronunciada en pleno ajuste de 1953, demuestra que para Perón siempre había tiempo para levantar el pie del acelerador y dejar atrás un período de expansión de la demanda por encima de las posibilidades de la economía: efectivamente cuando el esquema distributivo mostró signos de fatiga, el ajuste de la balanza comercial sobrevino y no tuvo más remedio que lanzar un ajuste.

Hay miradas que sugieren que aquel plan de ajuste tampoco fue tan drástico.

Un trabajo de los economistas Federico Grillo, Sebastián Katz y José Luis Machinea sobre la política fiscal bajo el peronismo (en el libro La economía de Perón) señala que el gasto público nacional como porcentaje del PBI, tras alcanzar un pico en 1949, nunca recuperó los niveles del preperonismo y en verdad se mantuvo estable durante todo el segundo gobierno de Perón. Lo mismo ocurrió con las tarifas y la brecha: no hubo correcciones de esas variables sino, más bien, postergaciones o, en todo caso, evitar que se siguieran agravando como había sucedido hasta entonces.

Los controles, además, se hicieron con la autoridad de Perón. Decía el Presidente en 1953:

“Se pondrán en la calle los inspectores necesarios para que se respeten los precios. Si no se cumplen les daremos con los inspectores. Si todavía eso es insuficiente, les voy a poner la tropa y a culatazos se los voy a hacer cumplir”.

De alguna forma Perón vislumbraba que una reducción de la inflación traería alivio al salario y reactivaría la economía.

Esta semana Caputo dijo algo en la misma línea cuando señaló que piensa que la economía terminará imponiéndose a la política en las elecciones 2027, vaticinando así que la desinflación continuará en los próximos meses y el año que viene. La nueva máxima de Caputo hizo acordar a aquella frase de James Carville, en la campaña presidencial estadounidense en la que asesoró a Bill Clinton, diciendo “es la economía, estúpido”. Clinton se impuso a George Bush padre hablando de economía.

Desde politólogos hasta premios Nobel en Economía como Paul Krugman, han dicho que los factores económicos, sobre todo la perspectiva de futuro y no precisamente el bolsillo de uno sino de la economía en general, es el factor que más pesa dentro de la decisión de voto de los países. Milei piensa parecido.

El presidente argentino esta semana fue un paso más allá que Caputo al decir que “la estabilidad monetaria y el orden macroeconómico general, si bien son imprescindibles, no son el motor del crecimiento” y que “es condición necesaria pero no suficiente”. En el Gobierno creen que el aumento del crecimiento, de los puestos de trabajo y la recuperación del salario pesarán más a la hora de votar que los escándalos de corrupción y de ahí la frase de Caputo de que “la economía se va a llevar puesta la política”. En los últimos meses hubo cuestionamientos y preguntas desde el mercado, sectores empresarios e incluso dentro del mismo Gobierno sobre el impacto del caso sobre sospechas de corrupción del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

El Presidente y Caputo sostienen a tal punto la máxima de Carville que de algún modo también homenajean la frase de Perón, “no hay nada más elástico que la economía”. El Gobierno implementó en el último tiempo una serie de políticas que apunta a descomprimir la presión sobre la actividad económica, según repasó unos días atrás el economista Emmanuel Álvarez Agis en un informe. En esa lista figuran el procedimiento preventivo de crisis para el sector de indumentaria y calzado; congelamiento de nafta de YPF por 90 días; créditos a tasa preferencial del BNA; reducción de la tasa de interés de referencia; la gradual normalización de encajes bancarios; la concesión de autopistas y rutas; el régimen de Aduana en Factoría para la industria; los adelantos financieros a provincias en situación de riesgo fiscal y la reducción de retenciones al agro. Que se doble pero que no se rompa la economía, de Perón a Milei, para llevarse puesta a la política.