El Gobierno salió a anticipar, un año y medio antes, el escenario económico en el cual los argentinos irán a las urnas para elegir al próximo presidente. El ministro de Economía Luis Caputo dijo que en comparación con los comicios de 2025 será "un paseo en el parque", pero está muy lejos de ser un diagnóstico de consenso.
El jefe del Palacio de Hacienda insistió esta semana en que el 2027 será un año electoral atípico porque la economía "se llevará puesta" a la política. Dicho de otra forma, que no habrá vaivenes y volatilidad económica y financiera por razones ligadas a la cercanía de los comicios.
Atribuye esa tesis, por empezar, a que el frente financiero y cambiario, que fue el más nebuloso durante la campaña de 2025, estará sostenido en un ingreso de dólares por las exportaciones más alto por la maduración de proyectos de exportación mineras y de energía y por el agro.
También, en ese combo, suma la presentación de un programa financiero "cerrado" con vencimientos con bonistas privados cubiertos para las próximas tres instancias de pago: julio de este año, enero y julio de 2027, a través de un menú de variantes que terminará de negociar Economía en las próximas semanas.
Sobre la economía real, Caputo estima que la secuencia de actividad -que hoy se sospecha con trayectoria de "serrucho" según indicadores anticipados de abril- ya debería trazar un línea de expansión más marcada.
El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que elabora el Banco Central registró que el consenso entre los participantes de esa encuesta es que el PBI va a crecer 2,8% este año. No tiene proyecciones para 2027, a diferencia del FMI. El Fondo Monetario ubica esa cifra en 4%.
El riesgo país quebró los 500 puntos nuevamente esta semana. Foto: Michael Nagle/Bloomberg
Esa hoja de ruta optimista que planteó Caputo no tiene consenso generalizado en el mercado. Desde la consultora 1816 relativizaron la posibilidad de hacer pronósticos tan anticipados.
“Falta mucho para 2027 y a esta altura de las últimas tres elecciones presidenciales era imposible predecir quién iba a ganar”, señaló un informe, al recordar que en 2014 Mauricio Macri aparecía tercero en las encuestas, que antes de las PASO de 2019 pocos imaginaban el triunfo de Alberto Fernández y que un año antes de 2023 gran parte del “círculo rojo” apostaba por Horacio Rodríguez Larreta.
De todos modos, la consultora consideró que, si se cumplen las proyecciones del REM para inflación y actividad, La Libertad Avanza podría llegar competitiva a la próxima elección presidencial.
El problema, advirtió, es que el camino probablemente esté atravesado por episodios de volatilidad financiera, sobre todo si el oficialismo profundiza la polarización política con el kirchnerismo. Hay, en ese punto, un dilema para el oficialismo: la polarización al extremo le es conveniente políticamente pero no en términos económicos y financieros.
El director de la consultora Analytica Ricardo Delgado coincidió en que el desempeño electoral dependerá en gran medida de la capacidad del Gobierno para consolidar la estabilidad macroeconómica en el próximo año. “Si el Gobierno hace las cosas bien hasta mitad del año que viene, puede tener una situación más cómoda que la de 2025”, afirmó.
Delgado planteó dos desafíos centrales. El primero es la acumulación de reservas y el manejo de los vencimientos de deuda. “De acá a diciembre del año que viene vencen más de US$ 45.600 millones”, señaló. A bonistas privados le corresponden US$ 16.000 millones. “Esa es una suerte de muralla de vencimientos que hay que tratar de sortear de la manera menos disruptiva posible”, sostuvo.
Vaca Muerta, uno de los motores que sostienen la actividad económica.
El segundo desafío, agregó, es la persistente divergencia entre sectores dinámicos y rezagados de la economía. “Sigue habiendo una dicotomía entre la economía de la Cordillera, con el petróleo y la minería, versus la economía de los conurbanos”, explicó.
Según Delgado, mientras sectores exportadores vinculados a Vaca Muerta y la minería empiezan a mostrar dinamismo, en los grandes centros urbanos continúan las dificultades en la industria, el comercio y la construcción. “Ahí hay una sensación térmica en los bolsillos donde el empleo, el crédito y la falta de poder de compra van a jugar un rol importante en el cóctel preelectoral”, concluyó.
Otra consultora, PxQ, que dirige Emmanuel Álvarez Agis, creyó detectar algunas señales "erráticas" del plan económico, que se debate entre mantener la firmeza de medidas anti inflacionarias pero otras para darle un respiro a la actividad económica.
Así, por un lado, la Casa Rosada intenta reducir el impacto del freno económico derivado del ajuste monetario de 2025 y del shock petrolero, factores que deterioraron el crédito y elevaron la morosidad. Pero al mismo tiempo busca reforzar el ancla fiscal y cambiaria para evitar un rebrote inflacionario.
El trasfondo es claramente político. “Las principales herramientas antiinflacionarias conspiran contra el objetivo de que la actividad económica se recupere de cara al 2027”, advirtió PxQ. El informe agregó que sectores rezagados como la industria, el comercio y la construcción podrían seguir bajo presión si el Gobierno mantiene el actual esquema de ajuste fiscal y atraso cambiario como pilares centrales de estabilización.
Todavia no hay comentarios aprobados.