“No puedo más, la verdad. Seis horas… No puedo más. Estoy destruido, no puedo decir mucho más. Me quiero ir a dormir. Mentalmente, se me apagó la batería”.
Las palabras de Juan Manuel Cerúndolo tras vencer al español Martín Landaluce en Roland Garros y acceder por primera vez a los octavos de final de un Grand Slam son elocuentes. Está feliz por la victoria, quizá la más importante de su carrera luego del batacazo ante Jannik Sinner, pero también es consciente de que las próximas horas serán las más difíciles de su vida a nivel físico y por eso no puede disfrutar. Acaba de ganar el tercer partido más largo en la historia del torneo parisino y las piernas le tiemblan.
Había tenido que enfrentar en la ronda previa al número uno del mundo y la suerte jugó a su favor. Porque iba a perder indefectiblemente contra el mejor tenista del momento, que acumulaba 30 victorias en fila y que dominaba en el partido por 6-3, 6-2 y 5-1. Un trámite de los tantos que el italiano afrontó en los últimos dos meses en su camino a conquistar consecutivamente los Masters 1000 de Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma.
Sin embargo, la historia en París parece estar del lado de Juanma. Los calambres y mareos de Sinner fueron un salvavidas cuando se ahogaba en medio del océano y se agarró a esa vida extra para alargar su estadía en la Ciudad de la Luz. No olvidará jamás las cinco horas y 58 minutos que tuvo que sufrir para vencer a Landaluce, joven talento de 20 años, por 6-4, 6-7 (7-9), 7-6 (7-4), 6-7 (4-7) y 7-6 (10-8).
Nearly 6 hours of play, Juan Manuel Cerundolo and Martin Landaluce, take a bow 👏 #RolandGarros pic.twitter.com/PQEpfBO1lL
— Roland-Garros (@rolandgarros) May 30, 2026
A medida que pasaban los minutos y se sucedían los puntos largos, uno detrás del otro, desde la línea de fondo, entre estos dos incansables luchadores forjados en canchas de polvo de ladrillo, el reloj del encuentro invitaba a revisar la historia de Roland Garros.
Los únicos dos duelos más largos que este fueron los que enfrentaron a los franceses Fabrice Santoro y Arnaud Clement en 2004 (16-14 en el quinto set tras 6 horas y 33 minutos) y el de Lorenzo Giustino frente a Corentin Moutet en 2020 (18-16 luego de 6 horas y 5 minutos), ambos en la primera ronda del certamen.
El duelo de este sábado, entonces, selló un nuevo récord en tiempos del super tiebreak que fue instalado en 2022 para evitar que los partidos se extiendan más allá de lo que es lógico que los jugadores puedan soportar.
El sueño de Juanma Cerúndolo
El jueves pasado, cuando Juan Manuel Cerúndolo venció en cinco sets a Jannik Sinner y en simultáneo su hermano Francisco dejó en el camino al francés Hugo Gaston, le preguntaron a Alejandro Cerúndolo, el padre de ambos y de Connie -jugadora de hockey de Belgrano Athletic-, qué necesitaban sus hijos varones para dar el salto que están buscando para sus carreras.
"A cada uno le falta cosas del otro", respondió Toto, ex tenista (fue el 309° del mundo en 1982), entrenador y dueño de la academia Tenis Point que funciona en la sede del Club Ciudad de Buenos Aires, en Núñez. Pocas palabras y un mensaje claro.
El drive de Juan Manuel Cerúndolo. Foto: EFE/EPA/Teresa Suárez
Juanma, el menor de los hermanos, aquel que sorprendió a propios y extraños cuando en 2021, con 20 años y siendo el 335° del mundo, se consagró campeón del ATP 250 de Córdoba en su primera participación en un torneo del circuito grande del tenis, no tiene un golpe fulminante como lo es la derecha de Fran ni tampoco logra con frecuencia "puntos gratis" con el saque, pero sí tiene una fortaleza mental que puede envidiar su hermano mayor, quien en el primer turno había quedado eliminado a manos del estadounidense Zachary Svajda por 6-3, 6-4, 3-6, 6-4 y 6-3 en un partido en el que vivió una montaña rusa de nervios y emociones.
Las comparaciones no son odiosas, sino que sirven -al menos en este caso- para poner en valor las virtudes y defectos de uno por sobre las del otro. Y esa fortaleza mental, de la que Juanma se valió para mantenerse en partido cuando vio que Sinner comenzaba a sufrir los efectos del calor aún con dominio del marcador, es la misma que utilizó a su favor para terminar festejando en el final del duelo ante Landaluce que parecía nunca acabar.
De esta manera, La Compu, apodo que se ganó por la nula expresión de emociones dentro de la cancha que contrasta con el carácter verborrágico de su hermano, es el único argentino que se mantiene en carrera en Roland Garros y sueña con seguir avanzando en París, donde la baja de Carlos Alcaraz y las tempraneras eliminaciones de Sinner y Novak Djokovic riegan de ilusión a los 16 jugadores que definirán al campeón, un nuevo campeón de Grand Slam.
¿Llegará cansado a los octavos de final? Sin dudas. Pero su rival, quizá, todavía más. Será Matteo Berrettini, de 30 años, quien dejó en el camino al marplatense Francisco Comesaña en otra extenuante batalla: 7-6 (7-3), 5-7, 6-7 (4-7), 6-4 y 7-6 (15-13) luego de 5 horas y 13 minutos. En la recuperación física de cada uno estará la clave.
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