Han pasado 40 años de su muerte y su nombre no solo resuena sino que vuelve una y otra vez cuando se habla de literatura, filosofía, poesía o el mundo en todas sus dimensiones. Jorge Luis Borges está presente aunque haya muerto el 14 de junio de 1986, en Ginebra. Su obra sigue brillando, su influencia es ilimitada, su voz rebota hasta el infinito.
Jorge Luis Borges. Foto AGN
En Revista Ñ, nos preguntamos –y preguntamos a otros– qué dice ese apellido a los lectores del siglo XXI y con esa consigna preparamos una edición que homenajea al mayor escritor argentino. Se publica este sábado 6 de junio.
Para celebrar su presencia 40 años después de su partida, convocamos a 40 voces de las letras, las ideas, el arte y los escenarios para que dijeran algo de su particular relación con el más grande escritor de la literatura argentina. Y, además, la edición de Ñ que se publica en junio trae de regalo un retrato de Borges realizado por el gran artista Sábat. Se trata de un óleo que el gran dibujante realizó en 1974 y que no era una excepción en su carrera. A Borges lo dibujó, pintó y le hizo más de 20 caricaturas para su libro George dear. Tanto es así, que la muestra de sus obras que hizo en el Centro Cultural Recoleta en 2014 se llamó Borges y compañía.
Jorge Luis Borges, en la filmación de "Hombre de la esquina rosada", de René Mugica, 1962
Siempre es poco lo que se puede decir del autor de Ficciones, por eso la edición de junio de Ñ presenta una galería de testimonios personales que hablan de un vínculo muy estrecho, el de “Borges y yo”. Hombres y mujeres de este tiempo escriben y hablan del faro más influyente de la escena contemporánea local. Entre ellos se encuentran: Ariana Harwicz, Betina González, Alejandro Tantanian, Esther Cross, Jorge Fernández Díaz, Héctor Abad Faciolince, Mauricio Wainrot, Matilde Marín, Paula Marull, Ana María Shua, Nora Catelli, María Marull, Fabio Kacero, Horacio Lavandera, Ricardo Halac, entre muchos otros.
Algunos de ellos grabaron sus palabras y las enviaron y se podrán oír en una producción especial para la web que además incluirá textos y fotos. Así desfilan distintos Borges: escritor, poeta, ensayista, inspirador, maestro, guía, espejo… Alguno exagera y hasta habla de él como un padre. Hay tantos Borges como imaginaciones surgen en el laberinto de la creación que día a día construye rincones y lo hace inagotable. Como el universo.
Jorge Luis Borges junto a su madre Leonor, su padre Jorge y su hermana Norah.
Todo el año se conmemora a Borges y se lo festeja de distintos modos. Hay ediciones especiales de libros como, por ejemplo, Borges, la colección armado y coordinado por el experto e investigador Alejandro Vaccaro junto con el también coleccionista Alejandro G. Roemmers. Fue presentado en la Feria del Libro y allí se expone una gran selección de primeras ediciones de los libros de Borges, objetos, fotos y manuscritos exhibidas en una doble página de esta revista. En unos pocos días se presenta en Madrid y Ginebra y Revista Ñ estará allí, participando de los homenajes. Uno de ellos, frente a su tumba en la ciudad suiza que el escritor eligió como destino final.
Recordemos la importancia que tenía esa ciudad europea para Borges que habìa nacido en Buenos Aires, el 24 de agosto de 1899 y murió en Ginebra, el 14 de junio de 1986. Fue un cuentista, poeta, ensayista y traductor argentino. Nacido en Palermo (por entonces un suburbio de Buenos Aires), Borges se trasladó en la adolescencia con su familia a Suiza, donde residió durante cuatro años, estudiando en el Collège de Genève (Ginebra). La familia viajaría extensamente por Europa, llegando a vivir en España. Regresó a Argentina en 1921.
1979 Jorge Luis Borges, recibe el Premio Cervantes de manos del Rey Juan Carlos.
En esta edición se comentan dos libros en particular, uno es Borges y El Eternauta. El origen secreto de la gran odisea espacial argentina del investigador Martín Hadis. El otro es Lo que entiendo de Borges de Martín Kohan, un gran libro de ensayos del narrador y académico. Es un retrato del Borges que creció en Ginebra, hogar y lugar de formación clásica y libre que iría armando una cosmovisión que todo gran escritor precisa para crear.
También se da cuenta de publicaciones recientes como Cuadernos y conferencias; La ceremonia del desdén, de Luis Chitarroni; El habla de Borges, un compilación de Mariela Blanco; Curso de literatura inglesa y norteamericana (Mar del Plata 1966) y la publicación de una nueva edición de las Obras completas, que no lo son tal, como observa el editor de Literatura de Ñ, Matías Serra Bradford. Es decir, Borges sigue siendo novedad del panorama literario: siempre queremos saber más de su vida, de aquello que no leímos o de sus textos que deseamos releer.
De esas opiniones y puntos de vista que vamos a publicar, todas iluminadoras, algunas muy íntimas como la de el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince flamante miembro del Jurado de Honor del premio Clarín Novela 2026: “Borges es capaz de encender nuestra curiosidad o nuestra imaginación. No hay un día que me deje vacío, no hay una página suya que me decepcione”. O Gabriela Cabezón Cámara: “En la risa, la sorpresa, el juego y la libertad pienso cuando pienso en Borges.” El actor y dramaturgo Mauricio Dayub dijo: “En sólo cuatro relatos escogidos de los tres grandes tomos de su enorme obra completa, encontré lo esencial para vivir mejor de lo que, por mí mismo, tal vez, no hubiera podido imaginar. Eso nos da leer. Eso me dio leer a un enorme escritor y poeta como Borges”.
Pero dado que el recordatorio de esta fecha es fundamental, recurrimos a dos grandes pensadores que ya no están entre nosotros perduran como este gran escritor homenajeado. Uno es Ricardo Piglia, quien alguna vez escribió: “La seducción de la barbarie es un gran tema de la cultura argentina. Para Borges la barbarie, la vida elemental y verdadera, el destino sudamericano, son el mundo de la pasión”. Y alguien que le dedicó gran parte de su lectura y análisis, Beatriz Sarlo, que aseguraba: “Borges construyó una literatura que puede leerse como respuesta racionalista al desorden que percibió en su siglo. Inútil pretender que esta lectura sea la única posible: simplemente encontré esas preguntas sobre la sociedad, la historia y los valores, agitadas todavía en la luz perfecta de sus textos”.
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