“No hay paz pero puede haber PAS”. Uno de los testigos de la tensión que envolvió a la reunión de la mesa política el martes pasado recurrió a una humorada para conectar el pésimo clima entre Santiago Caputo y Martín Menem y el nombre del proyecto que el Gobierno baraja como alternativa a la reforma electoral con la que intenta avanzar en el Senado.

Es que en la cumbre del martes pasado, el asesor presidencial y el presidente de la Cámara de Diputados estuvieron del mismo lado a la hora de definir la estrategia legislativa: ambos plantearon que la Casa Rosada debe acelerar para conseguir los acuerdos necesarios para eliminar o suspender las PASO del próximo año a pesar de que Patricia Bullrich volvió a ser contundente al ratificar que según sus sondeos “hoy no está el número” y que convenía postergar el debate para más adelante.

La triada que trabaja para Karina Milei, integrada por Martín y Eduardo “Lule” Menem y el ministro del Interior, Diego Santilli, encontró en el asesor presidencial a un aliado inesperado en medio de la charla sobre el tema que se llevó cerca de una de las dos horas que duró la reunión y que tuvo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mucho más relajado después de algunos días donde los focos mediáticos y judiciales se posaron en otro lado.

La coincidencia no pasó inadvertida. Llegó en medio de la interna a cielo abierto entre Las Fuerzas del Cielo, que responden a Caputo, y un nuevo grupo de libertarios alineados detrás de la diputada Lilia Lemoine, que salieron a combatir a quienes vincularon la cuenta @periodistarufus con Menem.

De hecho, el consultor y el riojano ni siquiera tuvieron que protagonizar un saludo forzado o abordar el tema, luego de los cruces de los últimos días, porque el titular de la Cámara baja se había demorado unos minutos y entró al despacho de Manuel Adorni cuando la reunión ya estaba iniciada.

Pero una vez sentado a la mesa, y con el temario por delante, encontró en Caputo un aval a la estrategia. Toda una rareza.

¿Por qué apurar la discusión de la reforma electoral cuando todavía no hay garantías en el Senado? En el oficialismo creen que el paso del tiempo juega a favor de la oposición y que si queda pendiente para la última parte del año tendrán menos margen en la negociación.

“Hay que dar una señal política rápida: es bueno para nosotros y para el equipo económico”, fue el diagnóstico que hizo Santilli, el encargado -junto a Lule Menem- del diálogo con las provincias y que escucha de los gobernadores no solo los pedidos de fondos sino la gran duda: ¿La Libertad Avanza les va a presentar candidaturas para disputarles sus territorios o habrá fair play?

El otro Caputo, Luis “Toto”, asentía. Ya en otra reunión de mesa política, el ministro de Economía había transmitido su preferencia de que 2027 arranque con la certeza de acuerdos que minimicen el ruido político, aunque luego se encargó de negar haber dicho eso.

“A nosotros los gobernadores nos dicen que sí están para apoyar”, fue la devolución, que incluye una pizca de desconfianza del scrum karinista hacia Bullrich, que de todos modos no se fue derrotada de la reunión.

Respaldada políticamente por Javier Milei el día anterior con un abrazo en el balcón de la Casa Rosada, la ex ministra de Seguridad logró que, tras su advertencia, en la reunión se definieran dos alternativas para negociar si no se consiguen los votos. De máxima, una nueva suspensión, como se concretó para las últimas Legislativas, o eliminar la obligatoriedad de las primarias para el electorado y mantenerla para los frentes: esto es reconvertirlas en PAS (Primarias, Abiertas y Simultáneas) y que solo voten quienes se anoten para hacerlo, un sistema que ya encuentra detractores y dudas en su implementación desde el punto de vista jurídico.

Si las idas y vueltas en la estrategia parlamentaria obedecen a la desconfianza cruzada en el vínculo del Gobierno con los gobernadores, en especial con aquellos distritos en los que Karina dio muestras de querer plantar competencia, en la mesa política las internas también hacen su parte.

Por ejemplo, nadie entiende de dónde surgen las versiones de que Ficha Limpia o el financiamiento de los partidos políticos serían tratados aparte. “No tuvimos que aclarar que no se dividen porque en la mesa política nunca se planteó hacerlo. Lo que se dice en los medios no es lo que se dice en las reuniones”, resumió uno de los presentes en una crítica por elevación a los que filtran al respecto.

Lo que sí acordaron esta vez fue buscar sesionar antes o más tardar la semana en la que Argentina debuta (martes 16 de junio) en el Mundial, para intentar darle media sanción a la reforma electoral. “Venimos bien, falta ultimar detalles”, reforzó un funcionario de primera línea.

“Sabemos que está difícil pero mantenemos la idea de eliminar las PASO y, si no sale o solo logramos sacar la obligatoriedad, que quede claro que la oposición no quiso”, dice una voz inobjetable de la mesa. En la cuenta que hacen cerca de Karina Milei, anotan el apoyo de los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Marcelo Orrego (San Juan), Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco) y Hugo Passalacqua (Misiones). También se muestran optimistas con Carlos Sadir (Jujuy) y el cacique de Corrientes, Gustavo Valdés, jefe político y hermano del gobernador Juan Pablo.

Pero en todos los casos el mensaje que reciben en Balcarce 50 es parecido. Los gobernadores no piden fondos ni cargos. Piden garantías que la Casa Rosada no interferirá con sus planes en las provincias, como sí ocurrió en varios distritos el año pasado. “No hace falta que anunciemos un frente común, pero sí una señal clara de que después no van a venir a plantearnos una guerra”, confió un gobernador a este diario que sí considera que el compromiso debe ser de Milei o Karina porque “son los que manejan el poder”.

No es un pedido disparatado: hasta en el Gobierno hay quienes creen que si eso no ocurre, la posibilidad de que se incumpla luego por las necesidades partidarias de La Libertad Avanza “es alta”. La interna no frena.