Manuel Jabois (periodista de El País, gallego de 48 años) es uno de los grandes periodistas españoles y, desde al menos cuatro libros (Malaherba, Miss Marte, Mirafiori y este último, La víspera), es también uno de los narradores más potentes de esta lengua.

Manuel Jabois es periodista de El País y uno de los grandes periodistas españoles. Foto: redes sociales.

La víspera, su más reciente encuentro con la literatura, salió a la calle con una tirada de 30.000 ejemplares, aunque él soñó, cuando no había salido su obra a la calle, que nadie se había enterado de que él había publicado un libro nuevo. Y vaya que sí se ha enterado la gente.

Ahora mismo este hombre, que fue un periodista precoz y un narrador igualmente dotado, es de los más codiciados de las estanterías españolas. Su editorial resumió así esta nueva entrega: “Amalia cumple sesenta y cinco años mañana. 31 de diciembre. Pero hoy todavía es la víspera. Se encierra en casa a preparar comida para la familia mientras se ocupa de que todo brille para el gran día. Sentado en la silla de siempre, su marido, Ramón, observa cómo se despelleja un conejo y le quiebra las patas con las manos, emitiendo un chasquido que a Amalia le trae un recuerdo de su infancia que no tarda en espantar. Fuera, policías y periodistas ocupan el pueblo a causa de un suceso que paraliza veinticuatro horas el país”.

Esas veinticuatro horas están llenas del aliento de la literatura que nimba la obra entera (también la periodística) de este narrador extraordinario. Aquí hay, con el sexo y la pasión juntos, una historia que parece a veces narrada por James Joyce y a veces puesta en manos de Borges o de Gabriel García Márquez. Le pregunté, para empezar, por algo que está en todo el libro: el miedo, aunque parezca oculto y quizá viviendo con el propio autor de este libro formidable.

–¿Qué te da miedo?

–¿Qué me da miedo? El olvido. Me he acostumbrado al recuerdo. Entonces me da miedo el olvido. Si yo no hubiese conocido también el recuerdo, no me daría miedo el olvido. Si yo no hubiese tenido tantos lectores estos años, con mis libros, me daría exactamente igual que el libro próximo no me lo leyese nadie. Porque así pasaba con los libros anteriores. Pero una vez que sabes que te leen, lo quieres mantener… Con esta novela me ocurrió una pesadilla que nunca había tenido en mi vida: estaba en una librería donde exhibían mi libro. ¡Habían pasado cinco días y no había habido ni una entrevista ni una reseña, nada! ¡Hasta yo mismo me había olvidado de que el libro había salido ya! Y me desperté. Esto no lo había soñado nunca.

–Todo lo que está en la novela parece en algún momento que también está en tu vida…

–Sí, probablemente todo está ahí también…

–¿En qué momento del libro eres tú también el niño?

–Moncito… En el libro yo he sido Amalia, la madre, esa que dice “¿qué pasaría si lo tiro por la ventana?”. Todos hemos sentido que dan ganas de tirar por la ventana al niño que llora y llora… Es un pensamiento cómico, nunca lo piensas en serio… Pero, joder, lo piensas y te dices “¡lo tiro por la ventana!”… Ese pensamiento está en Amalia. Claro: yo he tenido un niño de cinco años y jamás se me pasó eso por la cabeza… Pero en esta novela el niño es el único personaje que no tiene nada mío, y si lo tiene es involuntario. Los demás lo tienen todo.

–¿Cómo nace el libro?

–Nace de una pregunta y de dos imágenes. Una imagen gráfica que es la de una mujer en una cocina haciendo algo muy antiguo: eviscerar un conejo, con los dedos sanguinolentos tratando de que su celular no se le bloquee. Esa imagen de pronto me obsesionó. Viene de la película La escopeta nacional, donde ocurre algo parecido y que me hizo reír muchísimo. Luego viene la pregunta fundamental que concierne a todos los personajes: ¿hasta qué punto estás tú dispuesto a defender a tu familia? Yo soy una persona que defiende todos los modelos de familia y en mi caso el mío es el tradicional… Lo defiendo a muerte porque me ha ido bien con él. Mis padres me quieren, mi hermana me quiere, y yo quiero a mis padres y a mi hermana, y a mis tíos y a mis primos. Tenemos una familia que queremos mucho y no hay problemas ni hay gente que se haya dejado de hablar… ¡No pidan abolir mi familia, por favor, que soy muy feliz con mi modelo!... Esta novela tiene para mí un final feliz: la gente está feliz, termina cenando, celebrando la víspera de un cumpleaños… Es monstruosa esa felicidad, pero es una felicidad.

–¿Estás en el libro o inventas para no estar?

–Yo invento para no estar, pero estoy, claro que estoy… Estoy en muchas situaciones de Amaya, en la culpa de Mon, en su huida, en sus conflictos, en el complejo de culpa, en las cobardías… Estoy realmente en muchas de las situaciones… Todas mis experiencias seguro que me han servido para construir a Chami… Es una experiencia en la que he volcado no tanto realidades como supuestos, pero eran supuestos cercanos.

–Es una novela de amores. ¿Cuáles te han inspirado más para contar estas historias?

–El principal amor es el de la madre hacia el hijo. Una madre que además no sabe amar, que no sabe querer, una madre que no tiene emociones, que ha nacido con un lastre emocional y mental grave… A mí me parece muy meritorio el esfuerzo de Amalia por sentir algo parecido al amor hacia su primer hijo, y ya con respecto al segundo era demasiado esfuerzo…

–¿En qué momento en este libro no eres sólo el escritor sino también el protagonista?

–En esta novela no veo mi protagonismo. Veo algunas reflexiones que he incrustado en los personajes, pero generalmente hay una primera persona que cuenta una historia y puedes sentirte más o menos identificado, y puedes meter cosas tuyas y en algunos párrafos ser el protagonista. No me he visto nunca llevando las riendas de la historia. Hay muchos personajes, son todos muy poderosos y lo han llevado todo adonde han querido. Te cuento algo: cuando estaba escribiendo, de repente me preguntaba qué estaría haciendo cada uno de los personajes. Y me decía: “¡Cálmate! ¡Cuéntatelo a ti mismo! ¡Escríbelo!”

Manuel Jabois es periodista de El País y uno de los grandes periodistas españoles. Foto: redes sociales.

–En algunos momentos del libro parece que te van a visitar, con sus inspiraciones, Gabriel García Márquez o James Joyce…

–Seguramente estaría más Gabo que Joyce, porque a Gabo lo he leído más… A Gabo no lo localizo… Pero sí: en la primera línea del libro, tienes razón, está esa frase que trata de la madre…

–En la que dice: “Quebró las patas del conejo con las manos y los chasquidos la hicieron retroceder al día en que apretó un gatillo dos veces, muerta de risa, creyendo que la pistola era de juguete…”.

–¡Es verdad! ¡Ella muerta de risa! Como si ahí estuviera yendo a conocer el hielo… Te voy a decir una cosa: Joyce me gusta, pero no he terminado Ulises, lo he consultado y lo he leído, pero nunca lo he leído linealmente… De Joyce me volvieron loco Los muertos… Me marcó profundamente en su momento…

–¿Y Gabo?

–Lo he leído mucho más, claro… Lo tengo muy fresco… Es capaz de volver al revés todo, de retorcerlo todo para hacerlo a su manera…

–Un día harás una novela de Aracataca…

–Mi próxima novela va a ser en Madrid, creo yo, o por lo menos así ha empezado. Ya veremos a dónde me lleva. Tengo muchas ganas de morder esta ciudad.

–Hay otros escritores que te acompañan en el libro. Por ejemplo, Albert Camus… “Chami se acordaba siempre del primer libro que le había regalado Mon, El extranjero, de Albert Camus, y del efecto del calor en Meursault: pocos familiares había matado”.

–¡Estos días vengo de Argelia! ¡Me encanta! Camus me impactó mucho siempre. Sobre todo, El extranjero, mucho más que La peste… “Ayer murió mamá, o fue anteayer…”. Me parece una primera línea universal… Sí que hay algo de Camus en algunos de mis libros…

–Hay una parte de la novela en la que aparece Jorge Luis Borges…

–A mí Borges me impactó mucho, sus relatos, la biografía que hizo de él Bioy Casares, sus cuentos… Él tenía una ceguera muy elegante… ¿Tú sabes que yo entrevisté a María Kodama y ella se enfadó conmigo? Acabamos fatal la entrevista. Yo le dije que María Ester Vázquez contaba algo del testamento de Borges, y a ella eso no le gustó. Me dijo: “Si tu padre fuese Borges, no estarías aquí”. Y yo le dije: “Borges no es mi padre”, y la dejé tal cual.

–Al final de tu novela hay esta frase: “La familia es la familia, y todo lo demás, en el fondo, muy en el fondo, da lo mismo”.

–Es un discurso con el que empiezan las grandes sagas mafiosas. “No vuelvas a estar con nadie que esté en contra de la familia”, decía Michael Corleone. Vi esa escena hace poco. Fíjate siempre en la familia…


Manuel Jabois básico

  • Nació en Sanxenxo (Pontevedra) en 1978 y empezó su carrera como periodista en Diario de Pontevedra. Tras pasar por El Mundo, desde 2015 escribe en El País. También tiene un espacio diario en el programa Hora 25 de la Cadena SER.

  • Como escritor, ha publicado la novela A estación violenta (2008), las recopilaciones de artículos Irse a Madrid (2011) y Hay más cuernos en un buenas noches (2022); Grupo Salvaje (2012) -unas breves memorias sentimentales sobre el Real Madrid-, Manu (2013) y un largo trabajo sobre el 11-M titulado Nos vemos en esta vida o en la otra (2016).

  • En 2019 publicó con gran éxito de crítica su primera novela en Alfaguara, Malaherba. Le siguieron Miss Marte (2021) y Mirafiori (2024). La víspera es su última novela.


La víspera, de Manuel Jabois (Alfaguara).