Javier Milei reposteó el domingo en X un video de la calle Corrientes explotada de gente, y escribió: "El consumo deprimido más loco de la historia de la humanidad. Y eso que el video es a fin de mes... Ah! pero el metro cuadrado de Pepito...

CIAO!"

El video, vale aclararlo, era de Santiago Oría, hombre del equipo presidencial, y quien se describe como cineasta liberal. Es decir, un recorte hecho con una mirada interesada.

Pero la calle Corrientes, sus restaurantes y teatros, desbordaban de gente, como ocurre casi cada fin de semana. No había exageración en la imagen y puede comprobarlo cualquiera que camine por allí.

También en estos días, y lo contó la periodista Agustina Devincenzi en Clarín, dos escenas mostraron el furor por las aperturas de los locales de la cadena china Miniso en el shopping Dot, en Saavedra; y la francesa Decathlon en el Nuevocentro, en Córdoba, con filas de clientes esperando durante horas incluso a la intemperie.

Según difundieron luego las marcas, Miniso, dedicada a los productos de diseño de precio bajo, recibió 4.500 personas, y Decathlon, 10.000, en sus respectivas aperturas. Más aún, la sucursal en Córdoba de la casa francesa se convirtió ese día en la de mayor ventas en América.

Con coincidencia temporal, el relevamiento realizado por la consultora SCENTIA, y profusamente citado por los medios durante el fin de semana, mostró en abril una caída del consumo masivo del 3,8% respecto de marzo, e interanual del 3,3%.

El contraste de las fotos y los datos propone algunas conjeturas posibles.

La más sencilla, y seguramente real, es que ambas realidades conviven: una con teatros, restaurantes y bares llenos los fines de semana; y otra con supermercados, chinos y almacenes semidesiertos de lunes a viernes.

Pero hay otra mirada y tiene que ver con las dificultades para medir o diagnosticar estadísticamente una realidad económica fragmentada. O para decirlo más directamente, cuánto de verdad es posible alcanzar a través de las herramientas tradicionales de investigación social y económica.

La duda crece cuando se advierte que otra medición reciente, el Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercios y Servicios, mostró en abril un crecimiento del 1,6% comparado con marzo. Y que el rubro de indumentaria y calzado tuvo un crecimiento interanual del 6,4%. "El ingreso disponible de los hogares acumula dos meses de variación interanual positiva en comparaciones contra meses de 2025, donde ya había sucedido una recuperación en niveles, tras el fuerte descenso de 2024", concluyó la CAC.

Se podrá argumentar que miden cosas diferentes, pero aún así resulta difícil, sino imposible, construir una idea más o menos cierta de variables como el consumo.

Quizás, como sucede con las encuestas preelectorales y las proyecciones de resultados de acuerdo a lo que indican dichos índices, uno de los rasgos del presente sea la dificultad para radiografiar la complejidad social. Y no haya más remedio que pensar con cautela y a partir de fragmentos, resignando cualquier aspiración a una certeza.