Israel iba a construir un nuevo barrio residencial en el sur de Jerusalén, cerca del kibutz Ramat Rachel. Era un proyecto mayúsculo que incluía 488 nuevas viviendas, una escuela primaria, jardines de infancia y espacios de uso comercial y laboral en un área de hasta 58.000 metros cuadrados.
El propósito de la construcción sigue siendo un misterio (Autoridad de Antigüedades de Israel).
Pero las obras se pararon inmediatamente cuando los arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades israelí descubrieron, durante las prospecciones previas a la obra, un misterioso e impresionante túnel antiguo, excavado en la roca a lo largo de unos 50 metros.
“Estábamos excavando en un terreno relativamente expuesto cuando descubrimos una cavidad kárstica natural. Para nuestra sorpresa, a medida que avanzaba la investigación, el espacio se convirtió en un largo túnel. Algunas partes aún se encuentran derrumbadas, por lo que todavía no ha revelado todos sus secretos”, explican Sivan Mizrahi y Zinovi Matskevich, directores de los trabajos.
El túnel se encuentra en una zona kárstica natural (Autoridad de Antigüedades de Israel).
El acceso a este lugar subterráneo desde la superficie se realizaba a través de una escalera que descendía hasta una abertura excavada que conducía hasta el túnel. El espacio en sí se encontró lleno de capas de tierra acumuladas durante cientos, quizás incluso miles, de años.
Las excavaciones en varios puntos dentro de la cavidad mostraron que alcanza una altura de hasta cinco metros y un ancho de aproximadamente tres metros. “Quien excavó este túnel invirtió un esfuerzo tremendo, una planificación cuidadosa y poseía las capacidades y los recursos necesarios para lograr este objetivo”, dicen los expertos.
Un misterio
El propósito de la construcción, sin embargo, es un misterio. Inicialmente, los investigadores propusieron que era una antigua instalación hidráulica destinada a alcanzar un manantial. Sin embargo, esta hipótesis se descartó porque las paredes no están revestidas y porque no se conocen afloramientos de agua en la zona.
Los arqueólogos todavía no saben cuando se abrió el túnel ni para qué servía exactamente (Autoridad de Antigüedades de Israel).
Posteriormente, se tuvo en cuenta la posibilidad de que se tratara de algún tipo de instalación agrícola o industrial subterránea, pero la magnitud de la obra y la ausencia de yacimientos similares en las cercanías hicieron que esta explicación también se considerara improbable, dicen los especialistas israelíes en un comunicado.
Estos condicionantes han llevado a los arqueólogos a pensar que el túnel tenía como objetivo alcanzar una capa de roca sedimentaria apta para la extracción de piedra de construcción o la producción de cal. Entre las pruebas que apoyan esta interpretación se incluye un pozo excavado en el techo, que podría haberse utilizado para la ventilación, así como restos de cantera hallados en el suelo.
Los hallazgos realizados, aún así, indicarían que la extracción y la construcción de la cavidad nunca se completaron, por lo que su propósito y naturaleza siguen siendo desconocidos. “La fecha del túnel también es un misterio, ya que no se ha encontrado ni el más mínimo vestigio que señale cuándo se construyó”, dice el doctor Mizrahi.
El acceso al lugar subterráneo desde la superficie se realizaba a través de una escalera (Autoridad de Antigüedades de Israel).
El sitio se encuentra, además, a solo unos cientos de metros de dos importantes yacimientos arqueológicos: un edificio público de la Edad del Hierro (periodo del Primer Templo) en el barrio de Arnona, y Tel Ramat Rachel, donde se han documentado restos de asentamientos datados entre la Edad del Hierro y el periodo islámico.
“Normalmente tenemos explicaciones para los hallazgos, pero a veces, como en este caso, nos quedamos asombrados y maravillados”, asegura el doctor Amit Re’em, arqueólogo del distrito de Jerusalén. La Autoridad de Antigüedades de Israel prevé que este impresionante hallazgo se incorpore en un futuro a un parque arqueológico.
La Vanguardia.
GML
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