Kevin González, un joven estadounidense de 18 años, recibía tratamiento contra el cáncer en el Centro Médico de la Universidad de Chicago. Pero sus padres, ciudadanos mexicanos que vivían al otro lado de la frontera, habían sido deportados varias veces y era imposible que obtuvieran un permiso para volver a Estados Unidos.
En abril de 2026, el matrimonio decidió arriesgarse e ingresó al país de manera ilegal para poder ver a su hijo, cuya salud había empeorado. Tuvieron mala suerte: ambos fueron arrestados y llevados a un centro de detención en Arizona, según describe un artículo del New York Times.
Mientras el estado de Kevin empeoraba, el 28 de abril, uno de sus médicos escribió una carta en la que suplicaba a ICE la liberación de sus padres. “No se espera que Kevin sobreviva mucho tiempo, por eso solicitamos atención urgente para que Kevin pueda pasar los últimos días de su vida con su familia”, dice la carta.
En tanto, Kevin se despidió de sus familiares en Chicago y voló a Durango, México, para quedarse con su abuela. Pensó que tenía más posibilidades de reunirse con sus padres allí que en Estados Unidos.
Un reencuentro fugaz
Los padres de Kevin, Isidoro González Avilés y Norma Anabel Ramírez Amaya, finalmente fueron liberados, de manera exprés, por orden de un juez federal de Chicago. Así pudieron llegar hasta Durango y reunirse con su hijo, aunque solo un día, porque él murió poco después.
El reencuentro de Kevin González con su madre, Norma Anabel Ramírez Amaya. Foto: Telemundo.
El joven había nacido en Estados Unidos y creció en México. En la Navidad de 2025 viajó a Chicago para estar con unos parientes. Como tenía problemas de estómago (comía mucho, pero no engordaba) fue sometido a varios análisis médicos y, finalmente, diagnosticado con cáncer de colon en una etapa muy avanzada.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) informó que los padres de Kevin no habían solicitado un permiso humanitario para entrar a Estados Unidos sino visados de visitante (B1/B2), que les fueron denegados debido a sus antecedentes migratorios.
Luego de recuperar su libertad, el matrimonio llegó a México y recorrió más de 1.200 km desde Nogales hasta Durango en autobús ya que no hay vuelos directos entre ambas ciudades. Esta circunstancia retrasó el ansiado reencuentro.
“Logramos hacer realidad el sueño de mi hijo: estar con él de nuevo, amarlo, darle el amor que no pudimos darle durante estos meses en los que no estuvo con nosotros”, dijo Isidro Avilés tras reunirse con su hijo. “Buscamos todas las opciones. Nos negaron las visas. Nos detuvieron en la frontera”, agregó en declaraciones a CNN.
Avilés también aseguró que en el centro de detención él y su esposa fueron tratado “como delincuentes”. Además, según su relato, tuvieron que permanecer encadenados de manos y pies para declarar ante la corte.
La Patrulla Fronteriza y las del ICE del Servicio de Inmigración le han dado a EE. UU. controles violentos e implacables con los inmigrantes. EFE. Angel Colmenares.
Otra historia de migrantes que sufren los efectos del endurecimiento de las políticas para detener a los ilegales tomadas por el presidente Trump desde su regreso a la Casa Blanca, en enero de 2025.
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