Patricia Bullrich lo interrumpió y le dijo a Milei: “Yo no voy a acompañar la posición del Gobierno”. Hizo una breve pausa y lanzó el misil: “Tenés a disposición mi renuncia al bloque del Senado”. Milei se hizo el distraído. Siguió hablando, como si no hubiera escuchado. Pero su sangre hervía. Bullrich se vio obligada a repetir su decisión personal. Milei le respondió así: fingió sordera y no le contestó. Volvió a hablar de otra cosa. Así fue la explosiva charla entre las dos personas que mejor miden en La Libertad Avanza. En todas las encuestas, Pato está por encima del León.

Javo ocultó su furia. Bullrich enfrentó su decisión: fue Milei en persona el que tomó la resolución de ir contra la jueza María Michelli, solo por ser la cuñada de un periodista.

Ocurrió en Olivos, cuando se enteró de que él mismo había firmado la promoción de la magistrada. Un despropósito. Hubo “tole tole”, pases de factura contra Juan Mahiques y una súplica explosiva a Karina: “Bajala, bajala”.

Karina intentó cumplir la orden de inmediato. No quiere que su hermano se perturbe y le ordenó al senador Juan Pagotto – titular de la Comisión de Acuerdos – hundir la designación. Pero ayer, Pagotto fracasó. Fue una sonora derrota política que frustró el capricho de los hermanos Milei.

Al final, el Senado ayer aprobó el pliego de la jueza Michelli. Fue por amplia mayoría contra el bloque libertario. Exactamente dos tercios. Fue también el corolario de una dura reunión de la mesa política. El martes, en la Casa Rosada, había continuado el enfrentamiento con Pato.

Bullrich reiteró su oposición a la alocada decisión de Milei. Pero esta vez arremetió contra la negligencia del Ministerio de Justicia. Mahiques fue quien le hizo firmar al propio Presidente el pliego a favor de Michelli. Pato dijo: “Si no la querían, ¿para qué lo mandaron al Senado?”. Martín Menem defendió al ministro de Justicia. Karina, incómoda, contragolpeó: “Ahora las cosas cambiaron”.

Los Karinos tienen entre ceja y ceja a Bullrich. La acusan de todo. De “no tener buena voluntad” y de “rosquera”. La hermanísima suele decir: “Ella hace actos impuros. Es la vieja política”. Pero Bullrich cuida sus votos. Y quiere diferenciarse del mileismo. Solo entre sus íntimos admite: “El 2027 es mi última posibilidad”.

Karina la acusa, por eso, de especular con una eventual candidatura presidencial.

Pero los verdaderos fantasmas de los hermanos aparecieron a partir de las últimas encuestas: hace tiempo los trabajos confirman que Bullrich está por encima de Milei. La pelea se quiso zanjar con una patética foto: un remanido recurso, que cada vez tiene menos impacto. Las fotos se agotaron con el caso Adorni. Se multiplicaban los retratos, pero nadie lo apoyaba.

El jefe de Gabinete tiene decidido entregar su declaración jurada a fines de la semana próxima. Entre el jueves y viernes. En Tribunales dicen: “Se vienen los pochoclos”. Pero Adorni repite insistente: “El tribunal va a tener que declarar que no hay delito”. En Tribunales se habla de la aparición de “un mutuo” (un préstamo entre privados) y también de un testimonio – inquietante, pero aún no hecho – de la dueña de la inmobiliaria de Exaltación de la Cruz.

En Wall Street monitorean los desaguisados libertarios. Los dueños del dinero están convencidos de que – por ahora – la reelección de Milei no está asegurada. Lo repiten en encuentros secretos y lo dicen en informes reservadísimos.

Encima, los inquietan las últimas encuestas que ponen – increíblemente - a Cristina arriba y a Axel Kicillof competitivo. Fue un bombazo en Manhattan el último estudio de Hugo Haime. Esta cuestión obligó a “Toto” Caputo a cambiar otra vez su discurso. Ya lo hizo varias veces sin éxito, y salta de un lado a otro porque intenta sacarle el miedo a Wall Street por el 2027.

Hasta marzo insistía con el “riesgo kuka” y se le volvió en contra. En abril, dijo en el FMI que ya no existía el peligro kirchnerista. Sus mensajes fueron contradictorios. Hace unas semanas volvió a hablar de la amenaza de Cristina y ahora sus guiones son de película: “Aunque haya una invasión extraterrestre, Kicillof nunca va a ser presidente”. La aventura OVNI es una obsesión de los funcionarios. En pocos días, el propio Milei habló de una “invasión extraterrestre”.

Los “lobos” de Manhattan siguen la cuestión y, por eso, no termina de bajar el riesgo país. Hace un semestre que está en los 500 puntos.

Para Wall Street existen tres cuestiones clave que los “Totoboys” no resuelven. Primero, Argentina no levanta el cepo en forma total. El volumen encorsetado frena la cotización del billete. Segundo, afirman que no acumulan reservas para hacer frente a futuros vencimientos. Los US$ 10.000 millones son el inicio de un camino y no la meta.

Tercero, las calificadoras de riesgo estiman que Argentina tiene un “riesgo de default” elevado. Superior al 35%, para los próximos años.

La cuestión del 2027 también está en el último informe del FMI. Los auditores de Washington temen que el “empantanamiento” económico sea piantavotos en los centros urbanos de AMBA, Gran Córdoba y Gran Rosario.

Toto responde con el inflador de ánimo. Saca aguas a las piedras y pretende emitir esta señal: “Lo peor ya pasó”. Pero ese relato contrasta con los datos de abril y mayo. Volvieron a ser desalentadores.

Encima, la inversión no aumenta. Solo se concretaron el 17% de los multimillonarios anuncios del RIGI y, encima, unas 14 multi se fueron de Argentina en los últimos dos años. Ayer, la última, la petrolera Shell, que compró el multifacético José Luis Manzano: en Argentina apoya al liberal Milei y en España al socialista Sánchez.

Ahora, los “Totoboys” están haciendo circular la versión de que el 18 de junio habría un trascendente anuncio para los mercados. Horacio Marín, el jefe de YPF, lo habló con el jefe de la Bolsa. Ocurrió en la embajada, el Día de la República de Italia. Adelmo Gabbi lo interrogó: “Horacio, ¿qué sabés del 18 de junio?”.

Marín se encogió de hombros y afirmó: “Que habría algo importante en lo financiero”. Se trata de la posibilidad de que la principal calificadora internacional vuelva a recategorizar el riesgo de invertir en Argentina. Hoy es “Triple C más” y quiere decir que estamos al fondo y cayéndonos de la tabla internacional. Pasaríamos a zona de promoción.

Clarín confirmó que hace dos semanas viajó a Baires una misión de Moody’s. Estuvo en Economía y habló con inversores: otra vez hubo preguntas inquietantes sobre la eventual reelección de Milei. Sus emisarios fueron incisivos e interrogaron sobre la vuelta del kirchnerismo.

Los desconcierta el discurso ciclotímico de Toto sobre el “riesgo kuka”. También los funcionarios de Moody’s estuvieron con el equipo de Axel Kicillof. Axel envió – unos días después – una misión secreta a Manhattan. Estuvo compuesta por dos emisarios: Pablo López, ministro de Economía, y Cecilia Nicolini, asesora de Asuntos Internacionales.

Ambos tuvieron herméticos encuentros con los lobos de Wall Street y contactos con algunos jerarcas del FMI. La misión tuvo un objetivo: des-demonizar a Axel y blanquearlo como candidato. Las dudas fueron muchísimas en EE.UU. Axel estatizó YPF y, al final, salió bien por una carambola judicial. La dupla López-Nicolini quiso tranquilizar a los inversores: dijeron que Kicillof no es anti-mercado. Y trasmitieron otra cuestión: que si gana no va a ser ni estatista ni comunista