Un grupo de artistas, docentes y vecinos de San Isidro instaló una polémica ante la inminente mudanza de un edificio que desde hace más de tres décadas funciona como centro cultural. Se trata de la Casa de la Juventud, ubicada en Don Bosco 47, donde el Municipio no renovó el contrato de alquiler.

Desde la Comuna señalaron que el "objetivo de la mudanza es mejorar la organización de la oferta de talleres y optimizar el uso de los espacios públicos", así como prometen que "todos los cursos se mantienen y están funcionando". Aunque los alumnos del espacio aseguran que las clases de fotografía analógica y piano ya dejaron de tener lugar.

“La Casa de la Juventud no es un lugar descartable, es fundamental para los jóvenes de San Isidro. Para muchos fue el primer acercamiento a una formación, a encontrarse con la que sería su pasión y profesión”, escribió Lourdes, alumna de la institución. Igual que ella, docentes y vecinos se oponen a la descentralización de todas las actividades y la suspensión de algunas.

Desde principios de 2025 el establecimiento ya funcionaba sin dirección

El lugar ofrecía 30 talleres de música, danzas, fotografía, teatro, freestyle, artes visuales, diseño gráfico, maquillaje artístico, que durante 36 años funcionaron como refugio y espacio de contención para varias generaciones. Las autoridades ahora proponen "repartir" los talleres en distintas sedes, algunas lejanas a la original. Además, la comunidad advierte que pusieron nuevos límites de edad para inscribirse.

Desde principios de 2025 el establecimiento ya funcionaba sin una Dirección. Cuando en abril de este año el Municipio invirtió en pintura para la fachada, el arreglo de puertas y nuevas computadoras, los alumnos y profesores creyeron que la Casa de la Juventud seguiría en el mismo domicilio. "Los mismos estudiantes nos ocupamos de embalar y trasladar equipos delicados, químicos de fotografía y archivos históricos", dijo Tomás Guardo, que participaba del taller de fotografía e integra el grupo Cultura Juventud Sí, organizado para reclamar la continuidad del espacio.

Reunieron firmas y testimonios de damnificados y se acercaron al Concejo Deliberante para pedir la habilitación de un canal de diálogo formal entre la comunidad y la Municipalidad. El Concejo trató la solicitud y ahora esperan que los reciba el poder Ejecutivo.

Tomás Guardo detalló en diálogo con Clarín que las nuevas aulas no están pensadas para los talleres ni para jóvenes.

Desde la Intendencia aclararon: "La sede original presentaba limitaciones de infraestructura, como espacios poco adaptados para el desarrollo de ciertas actividades, necesidades de mantenimiento edilicio y costos operativos elevados que no se correspondían con el nivel de uso".

Guardo, por su parte, sostuvo que la convivencia de distintas disciplinas en un mismo espacio generaba una "mezcla de pasiones" y colaboraciones espontáneas entre alumnos de diferentes talleres que enriquecía la experiencia educativa. “Creo que cualquier otro lugar puede llegar a ser La Casa de la Juventud si se lo trata con cariño y se planifica bien”.

La convivencia de distintas disciplinas en un mismo espacio enriquecía la experiencia educativa.