Julia Bearzi es una referente en el mundo emprendedor. Egresada de la Universidad Nacional de La Plata como licenciada en Administración de Empresas y con estudios posteriores, se desempeña en la Fundación Endeavor desde hace 23 años. Julia, 50 años y dos hijos, es también directora independiente de Irsa y de la consultora abeceb. Y ejerce como profesora en la Universidad de San Andrés.
En cuanto a Endeavor con su corazón en Nueva York y sus pies en 45 países, llegó a la Argentina en 1998 de la mano de María Eugenia Estenssoro, cuando el verbo emprender era conjugado por muy pocos. Actúa como una palanca con el apoyo sistemático y el mentoreo a aquellos emprendedores que visualiza como de alto impacto.
En aquellos tiempos estuvo detrás de Mercado Libre, Globant, Despegar, Satellogic, por mencionar algunos de los unicornios con partida de nacimiento en Argentina. Linda Rottenberg, cofundadora de Endeavor Global, supo expresar: “Los emprendedores argentinos de nuestra red siguen siendo los primeros en casi todo: los primeros en cotizar en la Bolsa de Nueva York, como Mercado Libre y Globant; los primeros en tomar las riendas de la fundación y devolver con compromiso y financiamiento el apoyo recibido; los primeros en invertir en los startups de los jóvenes que vienen detrás”. El jueves, una jornada convocada por Endeavor en el Centro de Exposiciones concentrará a 4.000 emprendedores.
—¿En qué se distingue esta nueva Experiencia Endeavor de las anteriores?— se le preguntó a Bearzi.
—Vamos a tener a Santiago Bilinkis, con esa rara habilidad de explicar cómo cambia el mundo sin que suene apocalíptico. Es un divulgador de las nuevas tendencias, también es emprendedor. Fue el creador de Office Net, entonces es un par de la sala. Y vamos a tener a un gran emprendedor del momento, Federico Lauría, fundador de DalePlay, que acaba de anunciar la venta del 51% de su compañía a un grupo de entretenimiento internacional. Lo va a entrevistar Mario Pergolini. Vamos a tener en el escenario a Matías Woloski, fundador de AuthO, un unicornio. Y lo interesante es que conviven en un mismo espacio también varias generaciones de emprendedores: los consagrados y los que están empezando. Se cruzan tecnología, industria, cultura, impacto, y las conexiones que nacen de esos vínculos son superpotentes. Hay rondas con inversores, rondas con mentores, talleres de capacitación. Nosotros buscamos ese efecto multiplicador. Y es relevante el compromiso de los emprendedores que comparten sus experiencias a través de sus historias, muchos invirtiendo en las siguientes generaciones. Eso genera un círculo virtuoso que ha hecho que Argentina ocupe un lugar clave en el mapa de Endeavor.
—¿Qué pasa en el ambiente emprendedor en Argentina?
—El 70% de los chicos que egresan de las universidades, según un estudio de McKinsey, dice que quiere enrolarse en un startup o fundar su propia startup. Las nuevas generaciones están fuertemente atravesadas por la tecnología y el propósito de emprender. Ya sea trabajar en una startup, o emprender una fintech que revoluciona la forma de pago, una biotecnológica, como las que están desarrollando principios que hacen a las semillas más fuertes, o a través de inteligencia artificial con la fumigación de precisión.
—Pero no se ven nuevos unicornios en la Argentina...
—Buenos Aires fue el epicentro del desarrollo emprendedor tecnológico, y éramos pioneros en la región. Hoy estamos más parejos. México, Brasil, incluso Chile y Uruguay tienen una explosión de emprendedores tecnológicos. Entonces, el capital emprendedor de riesgo también mira la región. Somos una región atractiva porque hay talento, oportunidades, mucho por hacer y siendo una región de paz, es un imán para el capital. Argentina sigue siendo una cuna de emprendedores. Tenemos aquellos que emprendieron en aquel entonces y hoy son faros. Pero también a Tienda Nube, rompiéndola aquí y en Brasil. A Pomelo, a Pierpaolo Barbieri de Ualá, a la fintech Mendel. Y en biotecnología, somos muy destacados: un ejemplo es Stamm, con sus procesos innovadores. Entonces hay que salir a la cancha, animarse. Y lo interesante es que no solo producimos selecciones de fútbol. También emprendedores que juegan en las primeras ligas.
Julia Bearzi, Martín Miigoya, Paolo Rocca y Rosendo Grobocopatel en el cierre de Experiencia Endeavor 2025.
—¿Qué falta?
—Argentina necesita seguir invirtiendo, tanto en educación pública como en privada. Es clave para las siguientes generaciones. No nos podemos quedar de brazos cruzados. Nuestras universidades son ejemplos en Latinoamérica. El riesgo es la falta de talento para hacer funcionar las empresas. En el mundo emprendedor los argentinos nos hacemos escuchar siempre y eso no se puede perder.
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