Un ensayo clínico internacional liderado por la Universidad College London (UCL) pondrá a prueba si la inteligencia artificial puede detectar cáncer de próstata en resonancias magnéticas con la misma precisión que un radiólogo experto. El estudio, llamado PARADIGM, llega en un momento en que la demanda de diagnósticos por imágenes crece más rápido que la capacidad de los sistemas de salud para darle respuesta.

El punto de partida es una tensión concreta: la resonancia magnética de próstata ya es el método estándar para evaluar a hombres con sospecha de cáncer en el Reino Unido y en buena parte del mundo, gracias a investigaciones previas también lideradas por la UCL. Sin embargo, interpretar ese tipo de imágenes exige una especialización profunda que no abunda. Las proyecciones internacionales estiman un déficit de radiólogos de alrededor del 40 por ciento en los próximos años.

A ese problema se suma otro de escala global: se espera que la cantidad de casos de cáncer de próstata se duplique en el mundo durante los próximos 20 años. Los investigadores advierten que, sin herramientas nuevas, muchos pacientes no podrán acceder a un diagnóstico oportuno y de calidad.

Cómo funciona el ensayo

El trial PARADIGM reclutará a 500 hombres a lo largo de 18 meses en múltiples centros de distintos países. Se trata de un estudio diagnóstico prospectivo y multicéntrico: cada participante recibirá exactamente el mismo servicio que recibiría en la práctica habitual, pero su resonancia magnética será analizada de forma independiente por dos lectores distintos, un radiólogo humano y un sistema de IA entrenado para identificar lesiones prostáticas sospechosas.

El ensayo PARADIGM reclutará 500 hombres para comparar la IA con radiólogos en la detección de cáncer de próstata | Foto ilustrativa: Shutterstock.

El diseño del estudio contempla que los radiólogos no conozcan la lectura de la IA en una primera etapa, para que ambas interpretaciones sean verdaderamente independientes. Si alguno de los dos detecta algo sospechoso, ese hallazgo se tomará como indicación para realizar una biopsia dirigida.

El resultado principal que se medirá es la detección de cáncer de próstata con significación clínica, definido técnicamente como Gleason Grade Group 2 o superior, es decir, tumores con potencial de daño real que justifican tratamiento.

Alexander Ng, médico del Departamento de Cirugía y Ciencias Intervencionistas de la UCL y estudiante de doctorado a cargo del ensayo, señaló: "La resonancia magnética de próstata transformó la forma en que diagnosticamos el cáncer de próstata, pero el acceso sigue siendo limitado en muchos sistemas de salud por restricciones de fuerza laboral y capacidad".

"PARADIGM está diseñado para poner a prueba si la IA puede igualar a los radiólogos en la detección de cánceres clínicamente significativos, usando el nivel más alto de evidencia clínica", agregó.

El estudio responde al déficit proyectado del 40% de radiólogos y la duplicación esperada de casos en 20 años | Foto ilustrativa: Shutterstock.

El ensayo tiene dos investigadores principales: el profesor Veeru Kasivisvanathan, cirujano urológico del University College London Hospital (UCLH), y el doctor Doug Pendse, radiólogo del mismo hospital y profesor asociado honorario de la UCL. Ambos actuarán también como investigadores principales locales en el UCLH.

Kasivisvanathan precisó: "Este estudio no busca reemplazar a los radiólogos, sino entender cómo la IA podría integrarse de forma segura en los circuitos clínicos. Si la IA puede detectar de manera confiable el cáncer de próstata agresivo, podría ayudar a estandarizar la atención, reducir las demoras y mejorar el acceso al diagnóstico en todo el mundo".

El contexto técnico del ensayo no es menor. Un estudio previo de la UCL, el llamado PRIME trial, demostró que una resonancia magnética más rápida y económica tiene la misma precisión diagnóstica que el estudio convencional, que insume entre 30 y 40 minutos. Eso amplía la posibilidad de que más hombres accedan al estudio, pero la escasez de especialistas capaces de interpretarlo sigue siendo el cuello de botella principal.

El financiamiento del ensayo PARADIGM proviene de la John Black Charitable Foundation, del donante Hadyn Cunningham, del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención (NIHR, por sus siglas en inglés) del Reino Unido, y de la Fundación de Investigación de la Asociación Europea de Urología (EAU). Los investigadores subrayaron que estudios rigurosos como este son imprescindibles antes de que cualquier herramienta de inteligencia artificial pueda incorporarse a la práctica clínica de rutina.