Se mueven por separado, mantienen peleas subterráneas y cruzan advertencias públicas, pero pueden ir juntos. Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich ya piensan en 2027: se disputan el mismo electorado y seducen con distintas herramientas a los gobernadores, que jugarán su propia suerte mayoritariamente en comicios desdoblados de los nacionales.
En el Gobierno apuestan a la polarización para cotizar sus acciones y a la caja del Estado con las que financiaron a una decena de provincias gracias a los adelantos de ATN, coparticipación y pagos a las cajas jubilatorias. Los beneficios también pueden engrosarse desde la gestión con el traslado de rutas y otras promesas incumplidas de la Rosada a las provincias.
Diego Santilli abre las puertas de su despacho para recibir gobernadores y suma a las reuniones a Eduardo “Lule” Menem, principal delegado de Karina Milei. El miércoles pasaron por separado por el despacho del ministro del Interior el ejecutivo de Río Negro, Alberto Weretilneck, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán. Por un instante, coincidieron los dos gobernadores y los dos funcionarios nacionales. Para que haya un acuerdo electoral no es imprescindible que todos vayan en el mismo frente.
En Balcarce 50 ven con preocupación que la ventana para eliminar las PASO parece haberse cerrado de manera definitiva. Gana fuerza la idea de volver a suspenderlas. Eliminar la obligatoriedad podría ser una ayuda nada despreciable para el siempre más politizado PJ.
Atento a esos matices, Santilli no se quitó el saco para visitar el viernes en Misiones al mandatario local, Hugo Passalacqua, y al jefe político del distrito, el ex gobernador Carlos Rovira, siempre activo.
Mauricio Macri tendió puentes con ambos en sus años como presidente. El líder del PRO pasó por Santa Fe, en su última parada antes de viajar al Mundial y ponerse el traje de titular de la Fundación FIFA.
Mucho más relevante que el bailecito de Macri y ruedo arriba del escenario para su propia tribuna en el encuentro partidario que encabezó, fue la reunión en la Casa Gris -sede del ejecutivo provincial- en el que charló de política con el gobernador radical Maximiliano Pullaro.
En Santa Fe. Mauricio Macri con los gobernadores de Entre Ríos y Santa Fe, Rogelio Frigerio y Maximiliano Pullaro, acompañados por Fernando De Andreis
El mandatario santafesino le dijo sin dobleces que estaba dispuesto a acompañarlo en la construcción de una alternativa nacional y a sumar a esa aventura a otros gobernadores radicales y ex JxC. También se mostró solícito para prestar su apoyo para que el PRO conserve su terruño en la Ciudad.
Pullaro fue tajante a la hora de hablar del compromiso de las partes para ir a fondo y para que esa hipotética jugada no les sirva a los diferentes actores para negociar por separado sus propios intereses o lugares en las listas. “Si sos vos (el candidato), te vamos a apoyar”, le sugirió, palabras más, palabras menos, el gobernador. El metamensaje es que no estaría dispuesto a quemar naves ni crédito político por un delegado del PRO.
La respuesta de Macri tuvo apelaciones a su nuevo estado civil. “Mirá que yo me separé de una hechicera, pero me queda otra en casa”, contestó el ex mandatario.
La referencia fue interpretada más como un interrogante alrededor del supuesto sacrificio que significaría para su hija Antonia que Macri regresara al primer plano de la política más que como una alusión a su nueva novia. El ex presidente se mostró públicamente con su flamante novia, la ex funcionaria Dolores Teuly tras recibir un diploma en la Legislatura porteña por el reciente sudamericano de bridge.
Quienes hablan con Macri y conocen su pensamiento sostienen que el fundador del PRO entiende que antes que su situación sentimental o familiar lo preocupan las encuestas, esquivas desde 2019, que todos quieren ver cerca de la hora cero. “No va a ir a estrolarse tampoco”, señalan.
En la reunión en la que participaron la jefa del PRO santafesino, la diputada Gisela Scaglia, que podría volver a ser la compañera de fórmula de Pullaro en junio de 2027; el titular de la UCR e intendente de Venado Tuerto, Leonel Chiarella; y Fernando de Andreis, mano derecha de Macri, Pullaro blanqueó que tiene buen diálogo con el Gobierno.
Lo mismo ocurre con más de una docena de gobernadores que mandan a sus legisladores a acompañar los proyectos de la Rosada en el Congreso. Uno de ellos fue Rogelio Frigerio, que también cruzó el Paraná para ver al jefe del PRO, pero evitó que Macri lo visitara en la gobernación de Entre Ríos.
En Santa Fe, como en otras provincias, también registran la caída de Milei en las encuestas, aunque no descartan que pueda recuperar imagen, intención de voto e iniciativa política como ya hizo en el pasado.
En el encuentro en la Casa Gris sobrevoló el nombre de Patricia Bullrich, a quien Pullaro también estima. A la ex ministra de Seguridad, que tuvo a maltraer a Javier y Karina Milei con el pliego de la jueza Verónica Michelli y la Declaración Jurada de Manuel Adorni, todos le valoran su "olfato" para intuir antes que nadie los movimientos en el electorado, como enseña su extensa y variopinta trayectoria política.
Bullrich forzó como nunca su vínculo con los Milei. Su abstención y rechazo público al retiro del pliego de Michelli, horadó la obediencia debida que reclama la hermana del Presidente. Su abstención en la votación del pliego de la cuñada de Hugo Alconada Mon es un mensaje para todos: ¿qué puede esperar la Rosada de sus aliados si la jefa de los senadores libertarios no acompaña los deseos del oficialismo?
La jefa de senadores de LLA puso a disposición una renuncia que no se efectivizará. En su largo tuit del martes hubo apelaciones a valores Macri también declama. “El debate sincero, el respeto por las convicciones del otro y los valores republicanos también son parte del cambio”, alertó la ex ministra, que no quiere que su ex jefe y socio político hasta 2023 sea el único que haga flamear las banderas de republicanismo y transparencia. “Hay que buscar a esos votos de vuelta y desde el principio y no por descarte”; explican laderos de la ex ministra.
Cerca de la última candidata presidencial de JxC evalúan que si a Milei lo votó casi un tercio del electorado hace dos años y medio, hubo un cuarto que valoraría a una candidata más moderada y con un perfil más institucionalista. “Patricia va a estar donde lo demande la sociedad”, le dijo a El Economista el diputado bullrichista Damián Arabia, a quien la Rosada tentó en vano para que siguiera los pasos de Alejandra Monteoliva y se emancipara.
El legislador no fue específico, pero otros dirigentes que conocen la psiquis política de Bullrich apuestan que está trabajando para integrar un lugar en la fórmula presidencial con Milei y para mantener espacios de poder en la administración nacional más allá de 2027, herramientas que Victoria Villarruel no logró materializar por el desembarco de Bullrich en el Gobierno..
Para eso y para evitar la "ruleta rusa" del balotaje piensan el modo más efectivo que les permitiría superar los 40 puntos y quedar 10 arriba por encima de Axel Kicillof.
Suponen que lo más conveniente en esa lógica sería un acuerdo en la Ciudad con Jorge Macri, un cargo con el que coquetea pero que nunca le fascina.
El fundador del PRO mira con desconfianza los movimientos de su primo y la ex ministra, que mantienen vínculo y conversaciones. En el equipo de Bullrich saben que Karina Milei no avala los gestos de autonomía, pero saben que si Javier Milei quiere cumplir con sus fantasía de rockstar, alimentar la quimera de un Nobel o de su nombre en los libros de historia, el éxito de la gestión se medirá por el triunfo o fracaso en un eventual intento de la reelección.
Bullrich seguirá desplegando todas sus armas. Algunos de sus colaboradores más estrechos no le cierran la puerta a que la realidad obligue a que la candidata del proyecto -no peronista, ya no más libertario- sea ella y no Milei.
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