La sociedad actual exige que los padres tengan todas las respuestas, que eduquen a sus hijos con la autoridad del conocimiento. Pero esta actitud podría limitar el desarrollo intelectual y emocional de los niños. El enfoque inspirado en las ideas del pensador chino Confucio (c. 551-479 a. C.) puede cambiar la perspectiva.

La frase del filósofo circula en muchas publicaciones, pero no aparece en la obra que recopila sus ideas, Anacletas. Aunque parece un juego de palabras, es bien concreta: los padres que responden de forma inmediata y definitiva podrían estar perjudicando en lugar de ayudar a sus hijos.

La idea central es que la certeza excesiva puede silenciar la curiosidad. Los niños, por naturaleza, formulan preguntas constantemente y es precisamente ese impulso el que mueve su aprendizaje. El consejo es fomentarlo en lugar de sustituirlo con respuestas rápidas.

Los padres deben aprender a escuchar, según la frase de Confucio. Foto: Shutterstock.

Un artículo de The Times of India expresa que “el hábito de preguntar no solo estimula la curiosidad, sino que también fortalece la inteligencia emocional”. Agrega que “los niños que crecen en entornos donde se fomenta el diálogo abierto desarrollan una mayor capacidad para comprender y gestionar sus emociones”.

Luego destaca la importancia de escuchar. “Más allá de corregir o explicar, los padres deben aprender a interpretar lo que hay detrás de las palabras de sus hijos”, dice el artículo. Aconseja, cuando un niño expresa emociones o inquietudes, responder con otra pregunta como, por ejemplo, “¿por qué te sientes así?”, para abrir un espacio de diálogo más profundo.

Cómo seguir la enseñanza de esta frase ancestral

Algunos consejos para llevar a la práctica esta idea de Confucio son los siguientes:

Humildad. Reconocer que no se tienen todas las respuestas no debilita la autoridad parental, sino que la refuerza. Una actitud de humildad intelectual es fundamental para mantener una buena conexión con las nuevas generaciones.

• Aprovechar lo cotidiano. Momentos simples, como una conversación durante la cena o la lectura de un cuento, pueden transformarse en oportunidades para estimular el pensamiento crítico.

• Cultivar la curiosidad. En tiempos de abundancia de información, la capacidad de cuestionar y reflexionar es más valiosa que nunca.

Quién fue Confucio

El más famoso de los filósofos chinos, llamado “primer maestro” solía expresar sus enseñanzas en frases cortas abiertas a diversas interpretaciones. Gracias a ello, logró que sus ideas se difundieran con facilidad entre el pueblo llano. Tanto que en el siglo II a.C, bajo la dinastía Han, el confucianismo, que no debe confundirse con una religión, fue declarado “filosofía oficial” de China.

Confucio había nacido en el estado de Lu (actual Shantung) y creció en Qufu, donde tuvo varios cargos públicos. Luego viajó por varias regiones de China, donde vivió varios incidentes (llegó a estar preso) que soportó de manera estoica.

Al regresar al estado de Lu, fundó su escuela, que estaba abierta a todas las clases sociales. Entonces también comenzó a escribir varias obras, que no definen su filosofía. Esta fue reconstruida a partir de relatos compilados en las Anacletas.

El más famoso de los filósofos chinos, llamado “primer maestro” solía expresar sus enseñanzas en frases cortas abiertas a diversas interpretaciones. Foto: Pixabay.

Confucio consideraba que los maestros y, principalmente, los gobernantes deben enseñar mediante el ejemplo y actuar con benevolencia para ganar el afecto y respeto del pueblo, en lugar de hacerlo por la fuerza. También deben ser ejemplos de austeridad y de virtud moral. Por esta razón, la educación china ha priorizado el desarrollo de la sensibilidad moral por sobre las habilidades intelectuales.