NUEVA YORK (AP) — El Madison Square Garden ha visto prácticamente de todo en el deporte y el entretenimiento, desde la primera pelea entre Muhammad Ali y Joe Frazier hasta la primera función de Wrestlemania.
Lo que no ha visto mucho son las Finales de la NBA.
Los Knicks de Nueva York han devuelto las finales a su arena por primera vez desde 1999 y pueden asegurarse de que no vuelvan a irse este año. Los aficionados están pagando precios asombrosamente altos por las entradas y por la posibilidad de presenciar una celebración que lleva más de cinco décadas gestándose.
Con una ventaja de 2-0 sobre Victor Wembanyama y los Spurs de San Antonio, los Knicks están a mitad de camino de su primer campeonato desde 1973. Son lo más grande en la Gran Manzana, y parece que todo el mundo está atrapado en el revuelo, excepto los propios Knicks.
“Sé que la afición está muy emocionada, como debe ser”, dijo el capitán Jalen Brunson. “Pero como equipo, nosotros dentro del vestuario, tenemos más trabajo por hacer”.
El tercer partido es el lunes, con el presidente Donald Trump en el recinto. Ya sea que estén al nivel de la duela o tengan lugares mucho más arriba en los asientos más baratos —aunque tampoco tan económicos, con entradas que se revenden por más de 10.000 dólares—, la gente sabe que esta noche será diferente.
“Creo que va a estar por las nubes”, comentó el escolta de los Spurs Dylan Harper. “Creo que va a ser todo lo que más o menos he visto o soñado, multiplicado por 10”.
Será el primer partido de las Finales de la NBA en Madison Square Garden desde el 25 de junio de 1999, que terminó con los Knicks viendo a los Spurs celebrar su primer campeonato tras ganar el quinto partido.
Esa serie, y otra en 1994, fueron los únicos partidos de finales disputados en el MSG desde que los Knicks ganaron el título de 1973. Rara vez estuvieron tan cerca de volver hasta esta racha de 13 victorias, la segunda más larga de cualquier equipo en unos mismos playoffs, con el ambiente en la ciudad aparentemente volviéndose más estridente con cada triunfo.
“Los aficionados se han ganado el derecho y merecen el derecho de ver baloncesto de finales jugándose aquí en Madison Square Garden”, manifestó el pívot de los Knicks Karl-Anthony Towns. “Para que este sea el primer partido en mucho tiempo que ven baloncesto de finales, depende de nosotros traerlo, darles algo por lo que animar, darles algo para hacer ruido y también darles algo en lo que creer”.
Wembanyama, Brunson y el resto de los jugadores serán solo parte del escenario el lunes, compartiéndolo con el primer presidente en ejercicio que asiste a un partido de las Finales de la NBA y con los aficionados famosos que rodean la cancha. Algunos de ellos ya estaban allí el domingo para los entrenamientos, cuando el entrenador de los Knicks, Mike Brown, por fin pudo conocer al actor Ben Stiller, y luego su conferencia de prensa se alargó cuando el rapero Fat Joe insistió en tener la oportunidad de hablar desde el fondo.
Wembanyama pudo lucirse en el MSG en su segunda temporada, cuando los Spurs recibieron el partido inaugural del destacado programa navideño de la NBA y él anotó 42 puntos. Oportunidades como esa, de las que los Spurs han disfrutado cada vez más desde que seleccionaron en el draft al fenómeno de 2,24 metros procedente de Francia, podrían ayudarles ante lo que enfrentarán el lunes.
“Esta arena no se parece a ninguna otra. Las circunstancias adicionales se sumarán a eso”, señaló el entrenador de los Spurs Mitch Johnson. “Hemos tenido la suerte de jugar algunos partidos en esta arena recientemente que, de nuevo, no eran finales, pero sí un partido de Navidad. De nuevo, creo que la atención extra alrededor de Victor y el hecho de estar en esta arena unas cuantas veces, lo hemos vivido. Esperaría que mañana sea más que eso”.
Los Knicks han sido tan dominantes durante esta racha que no han podido ver mucho el MSG. Han jugado solo cuatro partidos en casa desde el 4 de mayo, cuando abrieron la segunda ronda de los playoffs. Así que incluso el equipo local tiene dificultades para poner en palabras exactamente cómo se verá y sonará el lunes.
“He visto muchos ambientes de locura”, expresó el escolta Deuce McBride. “No creo que vaya a saber qué esperar, pero estoy orgulloso de estar aquí, me siento muy bendecido de jugar aquí y sé que los aficionados van a aportar lo suyo y nosotros vamos a hacer todo lo que podamos”.
La arena que tembló cuando Willis Reed salió a la cancha para el séptimo partido en 1970 volverá a vibrar el lunes. El MSG actual había abierto apenas un par de años antes, y el anterior ni siquiera vio unas Finales de la NBA. Los Knicks llegaron tres años seguidos de 1951 a 1953, pero esos partidos se jugaron en el 69th Regiment Armory, en Lexington Avenue, porque el Garden estaba albergando el circo.
El tercer partido da inicio a una enorme semana deportiva en la región de Nueva York, con un partido de la Copa del Mundo programado para el sábado en la cercana East Rutherford, Nueva Jersey, que albergará la final. El alero de los Knicks Josh Hart se había sumado como embajador del comité local del Mundial, pero sabe que los Knicks han dejado incluso el mayor evento deportivo del mundo en segundo plano por el momento.
“Me encanta el fútbol, hermano, así que obviamente estoy un poco decepcionado de no poder ir a algunos de esos partidos, pero ahora mismo tengo algo un poco más interesante pasando en mi vida”, dijo Hart. “También le suma energía a la ciudad”.
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