A los 26 años, Agostina Galimberti se metió en un terreno donde casi no hay antecedentes: es argentina, mujer y presidenta de un club de fútbol en Estados Unidos. Desde San Martín, Provincia de Buenos Aires, a la Florida, su nombre empezó a circular fuerte a partir de un proyecto que todavía está naciendo, pero que ya tiene estructura, ambición y un peso pesado al frente del área futbolística como Bernardo Romeo.
Galimberti encabeza el Port St. Lucie, una institución nueva que competirá en la USL League One -una categoría por debajo de la MLS- y que será el primer club profesional de fútbol de esa ciudad de la costa atlántica de Florida, en plena expansión demográfica. Un lugar sin tradición en este deporte, pero con terreno fértil para crecer.
“No me lo esperaba cuando me propusieron el cargo. Se fue dando. Para mí fue todo aprendizaje y esfuerzo”, le cuenta a Clarín. Su llegada a la presidencia no fue parte de un plan inicial, sino la consecuencia de un proceso en el que fue ganando terreno casi sin proponérselo.
Su historia empieza lejos de los escritorios. Criada en una familia marcada por el hockey -su mamá y su tío fueron jugadores-, jugó desde chica en el club Mitre y llevó su carrera hasta los 19 años, con experiencias en Australia, Alemania y hasta una convocatoria al seleccionado de Tasmania. Pero había algo que no terminaba de cerrarle. “Cuando volví a Buenos Aires dejé el hockey por el fútbol, que es lo que en realidad quería hacer. Cuando era chica siempre jugaba con mi hermano y mis primos, pero a mi mamá siempre le gustó más el hockey”, recuerda.
Agostina Galimberti, la argentina que preside el Port St Lucie
Ese cambio la llevó a club Comunicaciones, donde llegó a Primera, aunque jugó mayormente en Reserva porque su camino volvió a desviarse. Estados Unidos apareció otra vez en su vida y en Miami jugó en la academia del PSG hasta que una lesión le puso un freno. “Me rompí la rodilla hace dos años”, explica.
Ahí empezó otra etapa. “Desde chiquita siempre fui emprendedora”, dice. Y lo grafica con una anécdota: su papá, carpintero, le hizo un metegol y ella lo llevaba al colegio para alquilarlo. “Siempre terminaba en dirección porque vendía cosas a mis compañeros. En mi casa todos se preguntaban de dónde había sacado yo esa faceta, pero siempre fui muy curiosa de cómo hacía la gente para ganar plata”, revela. Esa inquietud la llevó a crear Vixon, un sistema de pecheras interactivas que trabajan sobre estímulos cognitivos en el entrenamiento deportivo.
“Cuando fui a Australia vi que se entrenaba distinto. Nunca había visto entrenamientos cognitivos. Me pregunté qué pasaría si las pecheras cambiaran de color y ahí arrancó la idea”, explica. El proyecto creció “a pulmón” y hoy está en proceso de certificación, con pruebas en equipos profesionales y selecciones.
En paralelo, se fue metiendo en el armado del club. La idea original fue de su suegro, el empresario Gustavo Suárez, empujada por su pareja, Paulo, hijo de Gustavo. “Queríamos tener un club y empezamos a averiguar en la USL. Nos dieron opciones de ciudades y surgió Miami”, cuenta. Su rol fue clave desde el arranque: “Como nadie hablaba inglés, me dijeron que tenía que liderar la primera reunión. Desde ahí me empezaron a dar confianza”.
La presentación oficial de Bernardo Romeo como director de fútbol del Port St Lucie.
Ese fue el punto de partida. Después vinieron las gestiones con autoridades locales y la consolidación del proyecto. “Queríamos hacerle saber a la ciudad que somos una familia que venimos a ayudar”, remarca.
Hoy, el club ya tiene terrenos asignados para construir un estadio -que comenzará con capacidad para 6.000 personas y se ampliará a 15.000- y un predio específico de fútbol. “Este año arranca la construcción”, dice. Además, el plan incluye un desarrollo inmobiliario y comercial para sostener la estructura.
En lo deportivo, el cronograma ya está en marcha. La Reserva empezóa competir desde mayo y el primer equipo debutaría el año próximo. También habrá fútbol femenino. Y la llegada de Romeo marcó un salto de calidad. “Fue una locura que Berni renuncie a la AFA para venir. Nos pone en otro nivel”, asegura.
En ese contexto, su figura también rompe moldes. “Siendo mujer no es fácil, pero también te diferencia. Si hacés bien las cosas y sos responsable, te van a respetar mucho más”, sostiene. Y se apoya en una tendencia que empieza a crecer a nivel global: “La mujer está ocupando cada vez más estos roles”.
Así será el estadio del Port St Lucie
Mientras tanto, se prepara: cursa un máster en negocios del fútbol con certificación FIFA. “Me tengo que preparar para aprovechar mi momento”, se entusiasma.
El objetivo del club es claro. Se trata de formar, competir y exportar talento. “Queremos ser un semillero y ser pioneros en muchas cosas que faltan en el fútbol de Estados Unidos. Pero también formar personas”, explica.
En un país donde el impacto de Lionel Messi cambió la lógica del deporte, el contexto ayuda. “Lo que genera Messi es una locura. Empuja a todos los chicos a jugar. Es un ser aparte”, describe.
Galimberti, mientras tanto, sigue parada en un lugar poco habitual porque es una dirigente joven, argentina y mujer liderando un club en pleno nacimiento en otro país. “Es apostar. Podría haber salido mal, pero seguimos adelante”, resume. Y en esa frase, acaso, se explica todo.
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