Un basural ubicado en el Complejo Ambiental Norte III, en Campo de Mayo, al norte del conurbano bonaerense, fue identificado como el sitio con mayores emisiones de gas metano del mundo en 2025, según el informe más reciente del proyecto STOP Methane (Basta de Metano) de la Universidad de California (UCLA).

El predio, operado por la CEAMSE, recibe los residuos sólidos urbanos de la Ciudad de Buenos Aires y más de 40 municipios del conurbano, lo que representa cerca del 85% del total del sistema metropolitano. Se encuentra en la intersección del Camino del Buen Ayre y la Ruta Provincial 8, cercano a la localidad de Ciudad Jardín El Libertador / Campo de Mayo.

El estudio, basado en imágenes satelitales, calcula las tasas de emisión a partir de los datos públicos del portal Carbon Mapper, que registra cuánto metano libera cada sitio cada vez que un satélite lo sobrevuela. El valor informado es el promedio de esas mediciones.

Argentina encabeza el ranking de espacios más contaminantes del mundo con gas metano.

Para dimensionar lo que eso significa en términos climáticos, el informe ofrece una comparación: un basural que emite cuatro toneladas de metano por hora, una cifra que ubica al sitio en el rango medio del ranking de los 25 más emisores del mundo, genera en un año tanto impacto sobre el calentamiento global como un millón de camionetas o una central eléctrica de carbón de 500 megavatios.

El gas metano es, en el corto plazo, hasta 80 veces más potente que el dióxido de carbono como agente de calentamiento, aunque su permanencia en la atmósfera es mucho menor. Mientras el CO₂ puede persistir durante cientos o miles de años, el metano tarda apenas unas décadas en descomponerse, lo que convierte su reducción en una de las facilidades para frenar el calentamiento en el corto plazo.

El Centro recibe un promedio de 436.325 toneladas por mes provenientes de Alberti, Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Campana, Colón, Escobar, Esteban Echeverría, Florencio Varela, Gral. Las Heras, Gral. Rodríguez, Gral. San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Malvinas Argentinas, Mercedes, Merlo, Moreno, Morón, Pilar, Pte. Perón, Quilmes, San Andrés de Giles, San Antonio de Areco, San Fernando, San Isidro, San Miguel, San Vicente, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López y la Ciudad de Buenos Aires.

El informe también señala que este gas representa casi la mitad del aumento de 1,2 grados centígrados en la temperatura media global registrado desde la Revolución Industrial. En cuanto a fuentes de emisión, los basurales ocupan el cuarto lugar a nivel mundial, detrás de la ganadería, la agricultura y la extracción de petróleo y gas, según datos de la Coalición para el Aire Limpio (Clean Air Task Force).

El estudio está basado en imágenes satelitales a partir de datos públicos del portal Carbon Mapper.

La incorrecta gestión de los residuos domiciliarios es una de las principales razones por las que crecen estas emisiones, y el problema tiene una dimensión sanitaria que va más allá del impacto climático ya que muchos de estos sitios están ubicados en zonas densamente pobladas.

Esto implica riesgos concretos para la salud pública, desde la contaminación del aire hasta la posibilidad de explosiones o incendios. En Argentina, donde según estimaciones del ex Ministerio de Ambiente persisten más de 5.000 basurales a cielo abierto, la mayor parte del metano emitido no es capturado ni aprovechado energéticamente.

Según informa en su sitio oficial, el Complejo Ambiental Norte III tiene una planta de Tratamientos de Gases y Generación de Energía Eléctrica y afirma que los gases producidos por los residuos una vez dispuestos, son captados y tratados.

"Desarrollamos un proceso que hace que el biogás de los residuos se transforme en energía limpia. Por esta vía alimentamos la red eléctrica, con un suministro de energía que equivale al consumo de 200.000 personas", afirma.

El ranking elaborado por UCLA no pretende ser una lista definitiva de los mayores emisores del año, entre otras razones porque los satélites no pueden operar de noche ni atravesar nubes densas, y porque las tasas de emisión varían con el tiempo.

Para mayor rigurosidad, el informe excluyó los sitios detectados en una sola observación y consideró únicamente aquellos vistos al menos dos veces. Aun con esas limitaciones, los investigadores sostienen que se trata de la aproximación más certera posible, con los datos disponibles hasta ahora, a un mapa de los basurales más contaminantes del mundo en lo que va de 2026.