El calabacín parece una planta fácil: brota con fuerza, produce hojas enormes y puede dar frutos durante semanas. Sin embargo, esa abundancia también lo vuelve atractivo para insectos.

Pulgones, escarabajos del pepino, chinches de la calabaza, mosca blanca y barrenadores pueden atacar hojas, tallos y flores. Cuando la planta se debilita, baja la producción y aumenta el riesgo de enfermedades.

Por eso, muchos huertos familiares usan la siembra asociada. La idea no es mágica: se trata de combinar especies para atraer insectos benéficos, cubrir el suelo, distraer plagas o dificultar que los insectos encuentren el cultivo principal.

5 plantas compañeras del calabacín que mantienen alejadas a las plagas

En un artículo del Departamento de Extensión de la Universidad de Minnesota señalan que algunos estudios respaldan el uso de capuchinas y caléndulas junto a zapallos o calabacines para reducir daños de chinches y escarabajos. También advierten que la siembra asociada funciona mejor como parte de un manejo integrado, no como solución única.

Además de decorativa, la caléndula es comestible. Foto: Freepik

Estas son, según los especialistas, las principales especies que mantienen alejadas a las plagas del calabacín:

1. Capuchina. Sus flores atraen polinizadores y también pueden funcionar como cultivo trampa para pulgones. En vez de concentrarse directamente sobre el calabacín, ciertos insectos se reúnen en la capuchina, donde son más fáciles de controlar. Conviene plantarla en los bordes, sin dejar que cubra por completo la base del calabacín, porque ambas pueden competir por espacio.

2. Caléndula. Estas flores son conocidas por atraer insectos benéficos y por ayudar a reducir presión de ciertas plagas. En ensayos citados por extensiones universitarias, las caléndulas alrededor de calabacines redujeron daños asociados a chinches de la calabaza y escarabajos del pepino.

3. Aliso dulce. Sus flores pequeñas atraen sírfidos, avispas parasitoides y otros insectos útiles que se alimentan de pulgones o ayudan a controlar poblaciones de plagas. Además, puede funcionar como cobertura viva si no se deja invadir demasiado.

Borraja, muy valorada porque atrae abejas y otros polinizadores. Foto: Shutterstock

4. Borraja, muy valorada en huertos porque atrae abejas y otros polinizadores. En calabacines, la polinización es clave: si las flores femeninas no reciben suficiente polen, los frutos se deforman o se caen cuando son pequeños. La borraja no “mata” plagas, pero mejora el equilibrio biológico del cantero.

5. Calabaza Blue Hubbard, usada como cultivo trampa. Es especialmente atractiva para algunas plagas de cucurbitáceas, por lo que puede plantarse lejos o en el borde del huerto para concentrar allí el ataque. Esta técnica exige vigilancia: si se llena de insectos, hay que retirarlos o controlarlos antes de que pasen al calabacín.

La clave es combinar estrategias. Ninguna planta compañera reemplaza revisar hojas, retirar huevos, mejorar ventilación, rotar cultivos y evitar exceso de nitrógeno.

Pero bien usadas, estas especies suman biodiversidad y hacen que el calabacín crezca en un sistema menos vulnerable.