Animarse. De eso se trata la vida para Fernando “Pichu” Straneo (58), quien, tras construir una extensa trayectoria ligada al humor en ciclos como Videomatch y Sin Codificar, hoy se luce en el clásico musical Anastasia, que desembarcó en el Teatro Astral en medio del auge del género teatral en la cartelera porteña.

Pese a que colectivamente lo identificamos con el humor, el actor uruguayo también tiene una sólida formación en las artes escénicas. De hecho, Pichu cultivó su pasión por el canto y la danza desde joven en el carnaval uruguayo.

Y en 2025 dio un paso más al debutar como cantante de tango con Gotanguayo, el disco que presentó el 17 de abril en el mítico club de música Torquato Tasso.

Sin embargo, Anastasia —espectáculo que protagoniza de miércoles a domingos junto a Minerva Casero e Iñaki Aldao— representa un desafío distinto a cualquier proyecto que haya encarado hasta ahora. Porque, además de atravesar meses de ensayos bajo la dirección de Marcelo Rosa y memorizar cada cuadro musical, Pichu tuvo que moderar su instinto para la improvisación y ajustarse con precisión al libreto de Terrence McNally para dar vida al aristócrata Vlad Popov.

Más allá de los desafíos que implicó sumarse a esta importante producción, Pichu encontró la manera de enriquecer al personaje con una dosis de carisma, frescura y un preciso manejo del timing cómico, herramientas que perfeccionó a lo largo de su trayectoria artística.

Fue así que, lejos de quedarse en la comodidad de una trayectoria consolidada, Pichu apostó por reinventarse a los 58 años al ampliar sus horizontes artísticos y mostrar una versión más completa de sí mismo sobre el escenario.

Fernando "Pichu" Straneo protagoniza el musical "Anastasia" en el teatro Astral. | Foto: Ariel Grinberg.

“Siempre quise hacer comedia musical. Tenía ganas de demostrar que también puedo cantar y bailar en serio, algo que esta disciplina exige. Incluso después del estreno, sigue siendo un desafío enorme para mí, pero el 2026 es un año para probar cosas nuevas y tirarse a la pileta”, expresó Pichu, mientras se preparaba para una nueva función en su camarín del Teatro Astral, al que se llega por uno de los laterales del escenario, tras descender una escalera que desemboca en un amplio corredor repleto de otros camarines ocupados por los artistas del espectáculo.

Si bien Pichu nunca había incursionado de lleno en la comedia musical —salvo por su participación en Una Mágica Navidad, el espectáculo dirigido por Flavio Mendoza que se presentó durante las fiestas de 2025 en el Teatro Ópera—, develó que estuvo cerca de desembarcar en el género en más de una oportunidad tras recibir propuestas para interpretar al cangrejo Sebastián en La Sirenita —papel que finalmente quedó en manos de José María Listorti— y también para sumarse a Pretty Woman, la producción que fue encabezada por Florencia Peña.

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Así es Anastasia, la obra que se presenta en el Teatro Astral.

Lo cierto es que Pichu es un gran conocedor de los musicales. Se trata de una pasión que comparte con su hija Bianca y que sigue funcionando como uno de sus grandes puntos de encuentro. Incluso, a lo largo de los años, ambos vieron incontables producciones en Argentina y en el extranjero: desde Mamma Mia! y Wicked hasta Chicago y Drácula.

De hecho, el actor destacó que la joven fue determinante para reinventarse en esta etapa de su carrera: “Muchas veces los hijos tienen una mirada muy honesta sobre sus padres y eso puede enseñar mucho. Ella me dijo: ‘Papá, ya lograste muchas cosas y te felicito, pero es hora de salir de tu zona de confort porque podés dar más’. Y cuando apareció esta oportunidad me acordé de esa conversación y me propuse cumplir este objetivo”.

Pichu Straneo, en la piel del exaristócrata Vlad Popov en "Anastasia, el musical".

Su nombre llegó a oídos del director de Anastasia, Marcelo Rosa, gracias a una recomendación de su colega y amigo personal Nicolás Scarpino, quien lo mencionó durante el proceso de búsqueda de intérpretes para cubrir algunos de los roles vacantes.

Su vasta experiencia en el entretenimiento no le garantizó ningún trato diferencial y atravesó el casting en igualdad de condiciones que el resto de sus compañeros. Así, para obtener el papel de Vlad, el actor encabezó una performance junto a su actual compañera de elenco Carolina Maneiro, que no solo convenció a Rosa sino también a la compañía titular de los derechos del musical que autorizó la producción en Buenos Aires.

La confirmación de su incorporación al elenco llegó de una manera tan simple como inesperada. No hubo una llamada ni una reunión formal sino que la noticia le llegó por WhatsApp.

Pichu Straneo disfruta de un gran presente laboral y personal. | Foto: Ariel Grinberg.

“Quedaron en llamarme y una semana más tarde, cuando estaba en mi casa, recibí un mensaje que decía: ‘Bienvenido a Anastasia’. Fue algo muy lindo. Sobre todo para mi hija, que es amante de los musicales”, detalló, recordando ese gran momento.

Anastasia, un viaje al pasado: mucho más que una obra musical, una familia

Fiel al estilo de Anastasia, cuya trama pone como foco el valor de la familia al narrar la historia de Anya —interpretada por Minerva Casero, una joven amnésica que no recuerda quién es ni de dónde viene e intenta descubrir su verdadera identidad en medio de los profundos cambios políticos y sociales que siguieron a la caída del Imperio ruso—, el espíritu familiar del equipo que trabaja en la propuesta teatral también se hace sentir con tan solo ingresar a la sala porteña para el encuentro con Pichu.

Quien haya visitado alguna vez el Teatro Astral probablemente coincida en que se trata de una sala con una magia difícil de describir: cálida, cercana, casi hogareña... Por eso, entre saludos, abrazos y felicitaciones por los aplausos que alguna escena cosechó la noche anterior, el detrás de escena de la obra musical transmite una sensación imposible de ignorar.

Entre el armado de la escenografía, los preparativos de los puestos de merchandising y gastronomía para recibir al público antes de la obra y durante el intervalo, y el incesante movimiento previo a la primera función del día, es fácil reconocer que las 144 personas que integran el equipo de producción conviven en una dinámica que transmite cercanía y pertenencia.

Pichu Straneo, en escena, junto a Minerva Casero e Iñaki Aldao. Foto: BMZ Comunicaciones.

Quizás por eso no sorprenda que el Astral sea el hogar ideal para esta historia. Porque si bien Anastasia narra una búsqueda de identidad, su corazón está puesto en los lazos familiares. Y de algún modo, esa misma esencia habita entre quienes hacen posible cada noche la obra que cuenta con 17 artistas sobre el escenario y más de un centenar de profesionales detrás de escena.

Ante la observación sobre el clima familiar que se percibe entre bambalinas, Pichu señaló que esa misma conexión se gestó desde los ensayos con sus compañeros de elenco, junto a quienes trabajó intensamente desde febrero hasta mediados de abril, cuando el proceso de preparación se trasladó a la sala porteña para las pasadas generales antes del gran estreno.

"Entre nosotros siempre hubo química. Desde que nos conocimos. Si hay algo que caracteriza a este grupo es la calidad humana que tiene. Simplemente encajamos. Y muchas veces eso es lo más difícil de conseguir. Acá todos nos queremos, nos acompañamos y nos apoyamos. En Anastasia encontré un grupo hermoso y profesional en el que todos tiramos para el mismo lado”, garantizó.

Pichu Straneo reflexionó sobre la dinámica que se vive en el elenco de "Anastasia". | Foto: Ariel Grinberg.

-Anastasia llegó a la Calle Corrientes con una enorme expectativa por parte del público. Ahora que la obra ya lleva varias semanas en cartel, ¿Cómo viven desde el escenario la recepción de la gente en cada función?

-Divina. De hecho, el otro día estábamos hablando de que en la obra hay muchos momentos de aplauso y ovación. Y así es como nos damos cuenta que el público conecta con la propuesta, y que le está yendo bien. En lo personal, estoy agradecido.

-Vlad, tu personaje, suele aportar mucha comedia en la obra y termina siendo clave en la historia. ¿Qué fue lo que más te atrajo de interpretarlo? ¿Encontrás algún punto de conexión entre su personalidad y la tuya?

-Vlad es un atorrante encantador y sensible con el que se puede jugar muchísimo. Tiene un margen enorme para explorar distintos matices sin perder nunca el eje de la historia. Es un personaje muy rico, con múltiples aristas, que transita momentos de seriedad, emoción, diversión y mucho humor. Eso fue algo que trabajamos con Marcelo Rosa, el director, a quien le estoy muy agradecido porque hicimos un gran equipo a la hora de traerlo a la vida. Lo construimos en conjunto, buscando que tuviera una identidad propia y no se pareciera a ninguna otra versión.

Pichu, sobre la respuesta del público en Anastasia: "Hay muchos momentos de aplauso y ovación, estoy muy agradecido". Foto: BMZ Comunicaciones.

-El teatro musical tiene la capacidad de emocionar y reunir a distintas generaciones. En el caso de Anastasia, ¿Dónde creés que reside esa magia? ¿Qué elementos hacen que esta historia siga conectando con el público?

-Creo que gran parte de la magia está en la historia. Y, al menos en nuestro caso, el boca a boca se volvió fundamental. La gente viene, disfruta la obra y después la recomienda. Así se va conociendo no solo la propuesta, sino también el trabajo que hacemos arriba del escenario. Y quizás esté mal que lo diga yo, pero detrás de Anastasia hay un equipo extraordinario… Hay muchísima gente trabajando para que todo salga de la mejor manera y el resultado es algo realmente hermoso.

-Habiéndote sumergido en el mundo del teatro musical, ¿Hay alguna otra obra que te gustaría hacer en el futuro?

-Yo creo que hay que ir paso a paso y disfrutar de Anastasia hasta que dure y después se verá. Pero con mi hija compartimos la pasión por los musicales, así que vimos muchísimos juntos. Si tengo que elegir uno, mi favorito es El fantasma de la ópera. Ojalá algún día tenga la posibilidad de formar parte de esa obra.

DD