Audrey Leishman, madre de tres hijos y residente de Virginia Beach, en Estados Unidos, comenzó a sentirse mal y creyó que se trataba de una gripe común. Sin embargo, detrás de esos síntomas se ocultaba una afección mucho más grave que la llevó al borde de la muerte.
Los síntomas se intensificaron dos días después de que le retiraran el dispositivo intrauterino (DIU), por lo que inicialmente también pensó que el malestar podía estar relacionado con ese procedimiento.
A la mañana siguiente, Audrey despertó con fuertes calambres abdominales, dolor intenso en el codo derecho y en el dedo gordo del pie izquierdo. También tenía fiebre alta, hemorragias nasales, diarrea y dificultad para respirar.
La dificultad para obtener el diagnóstico
Durante ese episodio, ocurrido en 2015, acudió a una sala de emergencias. En un primer momento, los médicos sospecharon que podía tratarse de una enfermedad autoinmune.
Los especialistas le realizaron numerosos estudios para intentar determinar qué estaba ocurriendo. Finalmente fue ingresada en terapia intensiva durante diez días, cinco de ellos bajo coma inducido.
La sepsis es una respuesta extrema del organismo frente a una infección. Foto: Instagram
El diagnóstico fue devastador: padecía sepsis y síndrome de shock tóxico. Además, presentaba amigdalitis, faringitis estreptocócica, una infección urinaria y neumonía.
La sepsis es una respuesta extrema del organismo frente a una infección. Se trata de una emergencia médica que puede provocar daño tisular, falla multiorgánica e incluso la muerte si no recibe tratamiento oportuno, según MedlinePlus.
La vida de la mujer después del coma
Tras despertar, Audrey supo que los médicos habían considerado muy bajas sus probabilidades de supervivencia. Aunque logró recuperarse, las secuelas la acompañarían durante años.
La enfermedad afectó severamente su organismo. Tuvo que reaprender tareas básicas, incluida la capacidad de caminar, mientras realizaba sesiones de fisioterapia y recibía antibióticos mediante un catéter instalado en su hogar.
Audrey Leishman y su esposo Marc Leishman con sus hijos. Foto: Begin Again Foundation
Para Audrey el primer año de recuperación fue difícil. "Mi sistema inmunológico estaba tan debilitado que me enfermaba constantemente", dijo. Aunque afirma que goza de buena salud nota secuelas en su memoria, que "ya no es la que era", sumado a que el cansancio y el agotamiento son más recurrentes en su cuerpo desde que salió del coma.
Aunque todavía no está clara la causa de la sepsis, la mujer y los médicos que la trataron asocian la extracción del DIU y el uso posterior de tampones como las razones que llevaron a la infección.
Una fundación para concientizar sobre sepsis
Tras recibir el alta médica, Leishman decidió dedicar parte de su vida a informar sobre la sepsis, sorprendida por el desconocimiento que existe en torno a una enfermedad que casi la mata.
Junto a su esposo, el golfista australiano Marc Leishman, fundó en 2015 la organización Begin Again Foundation. La entidad brinda apoyo económico a pacientes y familias afectadas por la sepsis, además de promover campañas educativas y programas vinculados con la higiene menstrual.
"Nunca había oído hablar de la sepsis, y me di cuenta de que por eso estuve a punto de morir. Si hubiera sabido cuáles eran los síntomas y a qué debía prestar atención, habría buscado tratamiento antes", afirma en la web de su fundación.
Su labor de concientización también llegó a la literatura infantil. Es autora de "La mordedura más grande de Katie Koala", un libro que busca enseñar a los niños y sus familias la importancia de reconocer los síntomas de una infección grave y buscar atención médica a tiempo.
Audrey Leishman posa junto a su libro "La mordedura más grande de Katie Koala". Foto: Instagram
Según datos de la fundación, cada hora de retraso en el tratamiento de la sepsis incrementa significativamente el riesgo de muerte, razón por la que la detección temprana resulta fundamental.
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