A la Ciudad de México y Nueva York, ambas sedes de la Copa del Mundo 2026, se suma Buenos Aires, entre las metrópolis que están alojando el fervor por muestras de arte futboleras.

Y si el foco está en el juego y en las hordas de fanáticos que lo veneran en todo el planeta, lo mismo por los objetos de deseo que genera, también están las perspectivas críticas que, entre otras cosas, advierten sobre el hiperconsumo y la extracción de recursos naturales que trae aparejado.

El "trofeo remodelado" de Agustina Markez.

Cuatro artistas y diseñadoras argentinas despuntan en Objets at Play, la muestra que se está llevando a cabo en el estudio Sudestada, Nueva York, bajo la curaduría de Gimena Garmendia, fundadora de ese espacio. ¿La propuesta? Una relectura de los elementos típicos del folclore futbolero, ahora resignificados en el vínculo entre la práctica, la cultura material y la imaginación colectiva.

Lucrecia Lionti hace lo propio con “Campo”, el poncho que emula una cancha de fútbol con las demarcaciones de línea y área, tejido a dos agujas con lana del norte argentino. La artista tucumana no solo se atreve a modificar la forma frecuente de esa tipología reconocible en toda América, sino que, además, la postula como sitio de encuentro inclusivo.

La tucumana Lucrecia Lionti y su poncho de campo de juego, en la muestra Objets at Play.

A su vez, Agostina Belén Hidalgo -diseñadora de indumentaria (UBA) y la futbolera por antonomasia del grupo- celebra a Diego Armando Maradona con, justamente, “Armando”, un conjunto de blusa y falda en organza de seda, que se vuelve más lúdico con los apliques de los jugadores de cotillón, habituales en las tortas de cumpleaños infantiles.

Y “Campeón Número 1”, una de las piezas presentadas por Agustina Markez, no es otra cosa que un trofeo remodelado, por lo tanto, reapropiado, y más atractivo. Así, la artista argentina que reside en Brooklyn deja en claro que su interés va más por subvertir el sentido y poner el acento en las preguntas que puede provocar un triunfo.

Obra de Agostina Hidalgo en "Objets at Play", en Nueva York.

La saga del cono sur se completa con las pelotas multicolores que forman parte de la cápsula “Caprichosa”, confeccionada por Malena Guerrieri, mediante retazos de cuero descartados de la fábrica de su familia.

Guerrieri también participa de La Pelota No Se Mancha, la exposición que hasta el 29 de julio se está celebrando en la galería POD Art House, Ciudad de México, y en una iniciativa conjunta con su par porteña Futbolitis.

Obra de Carlos Herrera.

Entre las obras de los 18 artistas convocados, sobresalen las del argentino Carlos Herrera y las de británico Alistair Woods, autor asentado en Manchester. Y si el primero compone piezas poéticas en las que ensambla botines, medias y restos de balones, el segundo explora en diferentes materialidades para, por ejemplo, interpelar el fanatismo que Maradona generó en el Napoli con un busto del astro hecho en arcilla y pintura acrílica.

Además, está exposición comprende una selección de las imágenes ya icónicas de los fotorreporteros Ricardo Alfieri, Eduardo Longoni y Dani Yako, por caso las capturas memorables de Diego, incluido claro el mundial de México 86 y la indeleble “Mano de Dios”.

Fotos iconicas en Futbolitis.

Otra exposición exclusiva sobre Maradona es la que se está presentando en la mencionada Futbolitis, con cita previa en el barrio de San Telmo. Fundado por Ezequiel Suranyi en 2021, y tal como su nombre lo indica, este espacio sostiene al fútbol como premisa inclaudicable.

Fervor reinterpretado

También habrá juego en la provincia de Buenos Aires, específicamente en Acassuso, con Desarmar la moda (Modo Mundial). El workshop pautado para el sábado 13 de junio, bajo el mando del reconocido diseñador Martín Churba y 12NA, la dupla conformada por Mechi Martínez y Mariano Breccia, referentes continentales de la reinterpretación de la indumentaria en desuso.

¿El propósito? Intervenir una casaca de la selección argentina mediante la termofusión, técnica habitual en las prendas de Churba y, a su vez, con el método del upcycling que caracteriza a los 12NA para darle una nueva forma y por lo tanto un nuevo uso y significado a la ropa. Los creadores proponen ir más allá de la customización, para hacer hincapié en el proceso que desarrollan en torno a la camiseta.

Martín Churba interviene casacas de fútbol.

Aunque no todo es algarabía mundialista y a las anteriores expresiones para repensar el arte de la pelota, también se suma la mirada crítica de Gabriela González Leal con Diosa Redonda: Antropotextiles y Fútbol, el proyecto artístico que hasta principios de agosto se puede visitar en el Museo de la Ciudad de México.

Un conjunto de esculturas, textiles e instalaciones que indagan en este deporte, mediante artilugios futboleros y referencias a los estadios y los héroes en la cancha, la creadora se pregunta por el deseo colectivo, el cuerpo y la relación con la naturaleza.

Sobresale “Cosmotextiles”, la serie de piezas en formato de casaca, ahora consideradas como un sistema vivo generado con pelotas descosidas, aplanadas y rearmadas. Entre ellas, “CR7 (Colmena Ritual 7)” desplaza la figura del jugador portugués hacia una colmena, hoy amenazada por los procesos industriales, mientras que en “Messiatl”, la alusión al ídolo argentino se vuelve elemental para observar la tensión que puede existir entre la devoción por el juego y la desaparición del agua.

“Messiatl”, una obra que alude a la escasez de agua.

Así, González Leal trasciende el fútbol y busca desarticular la maquinaria de rituales que provoca y que incide, entre otras cosas, en la identidad de las personas. “Ya no veo un partido, sino una construcción social que atraviesa la economía, la industria y el territorio”. reconoce.

Insiste, además, en evidenciar cómo esta práctica se enfoca en la gloria como fin último y esto hace que se ignore el costo ecológico y humano que causa. “Es una crítica directa a cómo glorificamos el consumo mientras invisibilizamos el agotamiento de nuestro entorno”, expresa la creadora. “La paradoja es brutal: nos vestimos, desvistiendo los recursos del sistema planetario”, concluye.