La industria aceitera argentina mostró durante abril señales de una mayor actividad, impulsada por el avance de la cosecha de soja y por un desempeño excepcional del complejo girasolero. Según los datos difundidos por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), la molienda de soja volvió a crecer respecto del mes anterior, mientras que el procesamiento de girasol alcanzó por cuarto mes consecutivo niveles récord para la época del año.
Durante abril se procesaron 3,479 millones de toneladas de soja, unas 238.000 toneladas más que en marzo, lo que representa un incremento mensual del 7,3%. Desde CIARA explicaron que el avance de la cosecha, que ya alcanzaba el 85% de la superficie implantada, permitió una mayor disponibilidad de materia prima para la industria y favoreció el aumento de la actividad fabril.
Sin embargo, la recuperación observada en abril no alcanza todavía para revertir el retraso acumulado en lo que va del año. Entre enero y abril, la molienda de soja sumó 11,436 millones de toneladas, un volumen que se ubica 746.000 toneladas por debajo del registrado en igual período de 2025, equivalente a una caída interanual del 9%.
El girasol sigue haciendo historia
El desempeño del girasol continúa siendo uno de los aspectos más destacados de la campaña industrial. En abril se procesaron 519.000 toneladas, convirtiéndose en la mayor molienda registrada para ese mes en la historia argentina.
Aunque el récord absoluto mensual se alcanzó en marzo, con 565.000 toneladas industrializadas, abril consolidó una tendencia inédita: cuatro meses consecutivos de máximos históricos para cada período.
Gracias a este comportamiento, la molienda acumulada de girasol en el primer cuatrimestre alcanzó 1,772 millones de toneladas, un nuevo récord para el período. El volumen supera en 312.000 toneladas al registrado en los primeros cuatro meses de la campaña anterior, lo que representa un crecimiento del 21,4%.
Más actividad y mayor utilización de las plantas
La combinación de una mayor molienda de soja y el sostenimiento de elevados niveles de procesamiento de girasol permitió que la industria aceitera incrementara nuevamente el uso de su capacidad instalada.
Desde enero de 2026, el Índice de Uso de la Capacidad Instalada (UCI) incorpora tanto la molienda de soja como la de girasol. Bajo esta metodología, en abril el indicador pasó del 73% al 76%. Si se considera únicamente la soja de origen argentino más el girasol, sin incluir la soja importada bajo régimen temporario, la utilización de la capacidad industrial avanzó del 54% al 56%.
En conjunto, la molienda de ambas oleaginosas rozó las 4 millones de toneladas durante abril, reflejando una importante recuperación de la actividad industrial.
La soja paraguaya sigue siendo clave
Otro dato destacado del informe es el fuerte flujo de importaciones temporarias de soja destinadas al abastecimiento de la industria.
Durante abril ingresaron al país 1,039 millones de toneladas de poroto, de las cuales prácticamente la totalidad tuvo origen en Paraguay. Apenas unas 20.000 toneladas provinieron de Brasil.
El volumen importado representa un aumento del 6,4% respecto de marzo, cuando habían ingresado 975.800 toneladas. Además, si se compara con abril de 2025, cuando las importaciones sumaron 811.000 toneladas, el crecimiento alcanza el 28%.
De esta manera, Paraguay se consolida como el principal proveedor externo de soja para la industria argentina durante 2026, aportando materia prima adicional para sostener el funcionamiento de uno de los complejos de procesamiento de oleaginosas más importantes del mundo.
Un sector que vuelve a tomar ritmo
Los números de abril muestran una industria aceitera que recupera dinamismo a medida que avanza la cosecha gruesa. Aunque la molienda de soja todavía se mantiene por debajo de los niveles del año pasado, la mejora mensual y el récord sostenido del girasol permitieron elevar la actividad de las plantas y mejorar la utilización de la capacidad instalada.
Con una cosecha que continúa avanzando y un flujo constante de importaciones desde Paraguay, el complejo industrial busca consolidar en los próximos meses una recuperación que será clave para la generación de exportaciones y divisas para la economía argentina.
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