Argentina acaba de marcar un hito en el mundo: a través de la ciencia, la investigación genética y la interacción público privada, logró abrir una nueva etapa para el algodón, presentando una variedad que combina mayor productividad, mejor calidad de fibra, estabilidad, sanidad y una característica inédita: es la primera resistente a imidazolinonas que se cultivará en el país.

Se trata de Arandú INTA BGRR IMICott, una variedad lograda por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) junto con la empresa semillera Gensus que fue presentada el 11 de junio en Avia Terai, Chaco. El nombre significa “sabiduría” en guaraní y busca reflejar el proceso que dio origen al material. En ensayos, Arandú mostró mejoras de rendimiento del orden del 12 por ciento, una mejora en calidad de fibra cercana al 7 por ciento y un ahorro estimado en el costo de herbicidas cercano al 30 por ciento.

De la presentación de la nueva variedad participaron Carlos Vera, vicepresidente del INTA; Pablo Vaquero, presidente de Gensus y Diana Piedra, directora del Centro Regional Chaco-Formosa, entre otras autoridades y referentes del sector.

"Arandú es una muestra concreta del aporte del INTA enfocado en generar soluciones que lleguen al productor y tengan impacto real en los territorios", destacó Vera. "Este logro es resultado del trabajo de investigadores y mejoradores, que conocen las condiciones productivas de la región y las necesidades concretas de quienes trabajan en el campo; pero también demuestra que la investigación pública alcanza su verdadero valor cuando se articula con el sector privado para transformarse en tecnología disponible para los productores", dijo .

La obtención llevó años de trabajo de los equipos técnicos siempre enfocados en desarrollar semillas que le permitan al productor enfrentar las limitaciones hídricas, la presión de malezas resistentes y las enfermedades foliares, para lograr así mejorar la productividad y la estabilidad del cultivo, y hacer que el algodón sea una alternativa rentable y sostenible.

Entre sus atributos aparecen un ciclo más largo, mayor plasticidad y una arquitectura de planta diferenciada respecto de los materiales actualmente disponibles en el mercado. Presenta una estructura de planta abierta, con una mejor diferenciación entre ramas vegetativas y fructíferas, asociada a una mayor cantidad de puntos de producción lo que favorece el crecimiento y la maduración del cultivo. Asimismo, "combina una excelente longitud de fibra con altos niveles de productividad, una asociación poco frecuente en los programas de mejoramiento" describieron los especialistas en la presentación.

“Arandú no es una promesa: es una herramienta disponible, validada y orientada a mejorar la competitividad del cultivo”, señaló Vaquero. Y remarcó, que la variedad “mejora la ecuación productiva con más rendimiento, mejor fibra, manejo más ordenado, mayor estabilidad y mejor previsibilidad, lo que el productor necesita para tomar mejores decisiones”.

De acuerdo a Mauricio Tcach, investigador del INTA, “este desarrollo responde a una demanda concreta del sector productivo vinculada a la necesidad de incorporar nuevas herramientas tecnológicas para el manejo del cultivo y ampliar la oferta de germoplasma disponible para los productores”.

“Arandú es el primer avance del Nuevo Camino del Algodón, una propuesta que contempla una serie de innovaciones tecnológicas en genética y manejo para los próximos cinco años”, expresó Tcach. En ese marco, el investigador adelantó que el programa prevé la inscripción de diez nuevas variedades durante ese período.