"El fútbol es el ballet de las masas", dijo en una oportunidad Dimitri Shostakovich, uno de los compositores más célebres y prolíficos del siglo XX, con un abundante corpus de obras que incluye sinfonías, conciertos, cuartetos de cuerda y decenas de otras partituras.
Fanático del fútbol, Dimitri Shostakovich fue hincha apasionado del Zenit de Leningrado (ahora Zenit de San Petersburgo). Aunque durante el primer periodo de su fiebre futbolística, el compositor ruso apoyó al Dinamo de Leningrado, se pasó al Zénit después de la guerra.
El fútbol tuvo un rol especial en la vida del músico en el asfixiante régimen de Stalin. “Lo ayudó a calmarse, a sobrellevar el estrés y a recuperar el equilibrio”, contó su hijo Maxim, parte de los testimonios recogidos en el fascinante libro de Dmitry Braginsky Shostakovich y el fútbol: Escape a la libertad.
Braginsky también sumó el testimonio de Irina, esposa de Shostakovich, y cuenta que “vivía en el fútbol como en una dimensión paralela. Era una parte increíblemente importante de su vida personal, de la que extraía una fuerza inmensa. En este terreno, era eternamente joven, feliz y libre”.
También árbitro y periodista deportivo
Shostakovich no se limitó a ser un espectador apasionado: también obtuvo la certificación oficial de árbitro de fútbol. En el archivo familiar del compositor se encontraron crónicas firmadas por él para el diario deportivo nacional soviético Krasny Sport. Una de sus crónicas más famosas se titula "Los jugadores de fútbol de Leningrado en Moscú", publicada en 1942, apenas un mes después del histórico estreno de su célebre Sinfonía N.º 7 Leningrado.
Su fascinación por el deporte alcanzaba niveles obsesivos; en un cuaderno registraba meticulosamente cada estadística, gol y faltas de la selección soviética. Circulaba en la época una divertida frase de Shostakovich que inmortalizada por un periodista deportivo de la época: “Un estadio en la Unión Soviética es el único lugar en el que se puede gritar no sólo a favor, sino también en contra de algo”.
Dmitri Shostakovich, en la cancha. El músico también se recibió de árbitro y ejerció como periodista deportivo. Foto: Cortesía DSCH Publishers
El testimonio de Isaak Glikman, amigo íntimo del músico, da cuenta de otro aspecto: “A Dimitri lo conmovía profundamente el esfuerzo de los jugadores por meter una pelota entre dos postes”, y agregó que Shostakovich “amaba cuando el juego era abierto, honorable y caballeroso”.
En una ocasión, el compositor invitó a cenar a los jugadores del Zenit. Aunque el encuentro comenzó con cierta reserva, la conversación terminó fluyendo y el ambiente se relajó.
Fútbol y música, unidos por una obra
El futbol y la música se unieron en una obra que Dimitri Shostakovich compuso entre 1929 y 1930: La Edad de Oro, un ballet con libreto de Alexander Ivanovski. La historia está inspirada en un viaje real que el Dinamo de Moscú hizo a Europa en la década de 1920.
El argumento narra la historia de un equipo de fútbol soviético -“nuestros muchachos contra los fascistas”- que viaja al “decadente Occidente”, donde sus integrantes son víctimas de trampas, insultos y del encarcelamiento de su capitán. El ballet reúne además a una galería de personajes típicos de la propaganda soviética: obreros en huelga, un boxeador negro, un juez corrupto y fascista. Y, por supuesto, el capitán del equipo, que es seducido por una diva nazi y rescatado finalmente por una valiente y enérgica joven del Komsomol de las juventudes comunistas.
La partitura de La Edad de oro incluye un número explícitamente titulado "Fútbol” -se escucha en el segundo acto titulado “El estadio de los Obreros”-: se trata de una marcha y arranca con el sonido real del silbato de un árbitro que da comienzo a una música frenética para emular el ritmo del partido. Luego, la acción se traslada al plano deportivo y social, con un vertiginoso Galop provocado por agentes encubiertos. En el estadio, los atletas soviéticos triunfan en las competencias, demostrando superioridad física e ideológica frente a las trampas burguesas.
En el primer acto (“La Exposición Industrial”), el equipo de fútbol soviético viaja "U-town", una ciudad occidental ficticia. Allí entran en contacto con la burguesía local. La música se llena de parodias del capitalismo a través de ritmos como Foxtrot y Can Can, que conviven con el boxeo publicitario y danzas histéricas de personajes extravagantes como la Diva y el Fascista.
Dmitri Shostakovich y el piano, el instrumento en el que escribía. Su obra inspirada en el Dínamo de Kiev terminó siendo censurada por sus compatriotas. Foto: AFP
La célebre canción Tea for Two forma parte de un intermedio del tercer acto, titulado “El Music Hall y la prisión”. La acción se traslada a un cabaret, donde resuenan un tango y una irónica polca. Allí, el equipo de fútbol es arrestado injustamente por autoridades corruptas, pero los obreros locales se levantan en rebelión, asaltan la prisión y liberan a los atletas. El ballet culmina con una gran danza de solidaridad proletaria.
Sin embargo, la prohibieron...
La Edad de oro fue retirada de cartel tras apenas 18 funciones y se prohibió por completo. La Asociación Rusa de Músicos Proletarios (RAPM) y los ideólogos del régimen recriminaron que los ritmos del jazz, el tango y el foxtrot estaban metidos en la partitura no como una burla (que era la intención de Shostakovich), sino porque el compositor estaba secretamente fascinado por la "decadencia cultural de Occidente".
Los censores argumentaron que los bailes destinados a caricaturizar a los burgueses (el can can, el tango de la Diva) resultaban demasiado atractivos, sensuales y expresivos sobre el escenario. En contraste, las danzas de los atletas soviéticos, con movimientos gimnásticos rígidos y marchas, se veían aburridas y sin gracia, según los críticos. “El ballet terminó glorificando estéticamente aquello que el libreto pretendía denunciar", fue la conclusión de la censura.
Shostakovich, asustado por el rumbo que tomaban las cosas, decidió rescatar la música instrumental creando la Suite de concierto (Op. 22a), permitiendo que piezas como la ácida e irónica Polca sobrevivieran en los auditorios ya desvinculadas de la polémica puesta en escena. El ballet completo no volvería a ver la luz de forma masiva hasta la histórica reconstrucción coreográfica de Yuri Grigorovich en 1982.
Dmitri Shostakovich. El compositor ruso escribió música sobre fútbol. Foto: Cortesía DSCH Publishers
La temática futbolística no se limitó a una sola obra dentro del catálogo de Shostakovich. En 1944 recibió un encargo imposible de rechazar: componer la música para Río Ruso, un espectáculo de propaganda bélica destinado al Conjunto de Canto y Danza del NKVD, organismo precursor de la KGB. Quien estaba detrás del pedido era Lavrenti Beria, el temido jefe de la policía secreta de Stalin y máximo responsable del NKVD.
Conociendo la siniestra reputación de Beria, negarse no era una opción. Entre los cuatro números que integran la obra, catalogada como Op. 66, uno lleva el título de Football.
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