Si le preguntás a ChatGPT quiénes son las personas nacidas en Haití más relevantes del mundo en la actualidad, nunca te dará una respuesta que no incluya el nombre de la escritora Edwidge Danticat.

Le pregunté al ChatGPT quién es el haitiano más famoso del mundo y usted está en la lista. ¿Se siente en parte responsable de la imagen que muchas personas tienen de Haití?

Es extraño. Creo que sí. Es importante que alguien más o yo misma ofrezcamos otra imagen de Haití. En las noticias todo siempre es triste y sensacionalista. En inglés usan la palabra humanizar, ¿pero por qué deberías humanizar a la gente, que ya es humana? La gente nos ve de una sola manera y muy limitada. Cuantas más versiones de nuestra vida y más contemos nuestras historias, más importante es.

Danticat lleva en su cartera novelas, cuentos, guiones y no ficción porque considera que el arte “es un embajador extraordinario para la cultura”. Eso le permite al lector conocer el alma de las personas. “Mi responsabilidad es contar estos otros tipos de historias que no son las que se ven en las noticias”.

Las mujeres en la Haití de Edwidge Danticat

Edwidge Danticat empezó a escribir a los 9 años, a publicar a los 14 (dos años después de mudarse a los Estados Unidos, donde todavía vive) y desde entonces no dejó de hacerlo. Consonni recientemente editó en español “Aliento, ojos, memoria”, su novela de 1994 que fue recomendada por Oprah Winfrey en su club de lectura y llevó un poco de haitianidad al mundo.

Es la historia de tres generaciones de mujeres que se ven afectadas por los diferentes flagelos locales. El vínculo madre-hija y los conflictos socioculturales de su país natal son dos grandes temas de su obra, que se completa con “Krik? Krak!”, “The Farming of Bones”, “The Dew Breaker”, “Brother, I'm Dying” y “Claire of the Sea Light”, entre otras publicaciones.

Edwidge Danticat obtuvo decenas de reconocimientos literarios. Foto: Revista Ñ

En esa cartera también carga decenas de reconocimientos: The New York Times Magazine la eligió como una de las "30 personas menores de 30" a tener en cuenta y la revista Jane y la nombró una de las "15 mujeres más valientes del año".

“Aliento, ojos, memoria” es una ficcionalización de su infancia en Haití y su preadolescencia en los Estados Unidos. Sophie, la protagonista y una suerte de alter ego de Danticat, es testigo de cómo su madre y su abuela someten a sus hijas a las “pruebas” para comprobar su virginidad y luchan contra la coyuntura local, ya en ese entonces -los ochenta, época en la que transcurre gran parte de la acción- dominada por la pobreza, la violencia y el machismo.

¿Cuál fue el cambio más significativo que observó en la realidad de las mujeres haitianas desde que la novela fue publicada hasta hoy?

La novela fue publicada cuando tenía 24 años. Ahora tengo 56. Cambiaron muchas cosas en ese periodo de tiempo. Pero creo que el cambio más importante ahora mismo está alineado con lo que está pasando en el país: hay muchos grupos armados ocupando barrios y la situación para las mujeres y las niñas, como reportaron muchos informes de la ONU y organizaciones de mujeres, es especialmente difícil.

¿Cómo ve a la nueva generación de mujeres jóvenes en Haití?

Las mujeres jóvenes del campo tienen una vida muy diferente a las de la ciudad. Creo que el libro intenta profundizar en eso. Muchas de las que ahora dejan la ciudad por la guerra se mudaron a las áreas más rurales, donde la vida tiende a ser un poco más pacífica y segura. Las jóvenes de ahora abrieron sus ojos en muchas cosas.

La portada de "Aliento, ojos, memoria", de Consonni. Foto: Consonni

Danticat identifica en las remitencias económicas y la tecnología luces al final del túnel. La conexión a internet da lugar a la globalización y, por ende, a las oportunidades: educarse, militar y trabajar desde un solo lugar sin exponerse a los peligros del día a día. “Perdimos a muchas líderes feministas en el terremoto de 2010, pero ahora al frente hay un nuevo grupo de mujeres jóvenes que antes estaban activas políticamente en algunas protestas”.

Un país en crisis permanente

Haití vive en crisis desde hace años. En los últimos quince, después del terremoto de 2010, la cosa se desmadró. Creció la cantidad de pandillas, se enfatizaron las luchas políticas internas y hasta se produjo el asesinato de un presidente.

Homicidios, secuestros, cierres de aeropuertos, cambios constantes de primeros ministros. Escenas caóticas para cualquier república que allí se volvieron tan corrientes que se amalgamaron con la cotidianidad, se volvieron un ladrillo más del presente.

¿Haití tiene solución? ¿Cómo se resuelve el problema de los grupos armados?

Una de las soluciones es enfocarnos en quién está financiando a las bandas criminales. En la mayoría de los lugares donde estas ponen las reglas, las personas son pobres. ¿Cómo de repente tienen armas que la policía no? Nunca tendremos una solución verdadera a menos que los que están financiando a las bandas sean encontrados y castigados. A menudo son personas poderosas, de negocios, políticos.

Danticat habla de “negocio masivo”: “No hay solución verdadera. Puedes obtener mercenarios, drones y todo eso, pero el quid de la cuestión es quién está financiando las armas y cómo las están obteniendo. A menos que no tengamos una red, no hay solución".

Y las personas, en medio del caos…

Sí. Hay gente que no puede quedarse en sus casas. Tengo familiares que en los últimos dos años se mudaron como tres o cuatro veces, cada vez a un lugar nuevo.

¿Puede ir a Haití si usted quiere? ¿O es difícil?

Puedes ir al norte. La gente viaja desde Fort Lauderdale hasta el Cabo Haitiano y luego circula por dentro desde ahí. Es muy difícil llegar a las calles. Hay algunos sitios donde para la circulación interna los grupos armados han diseñado lugares donde la gente tiene que pagar para llegar. Y, últimamente, la gente ha estado viajando en barco. Muchos barrios además tienen alertas para ir.

Su consejo para los jóvenes escritores

Mientras el mundo pasa, Danticat da clases en Humanidades en el Departamento de Estudios Afroamericanos y de la Diáspora Africana de la Universidad de Columbia. Intenta combinar trabajo con su vida en familia (tiene dos hijos, uno de 16 y el otro de 20), pero se le hace difícil.

Edwidge Danticat escribe "cuando sea posible". Foto: Clarín

Escribe cuando encuentra un espacio. “Mi método es: cuando sea posible”, dice tras implorar por tener un día para escribir al menos 300 palabras.

“Siempre les digo esto a los escritores jóvenes, porque a veces les piden consejos: tienen que escribir alrededor de la vida que tienen. Ajustarse a su vida y escribir”.